El cierre de las posiciones cortas impide un lunes negro por el temor al rescate de España


El anuncio de la CNMV de prohibir totalmente las posiciones a corto en España ha evitado un lunes negro en la Bolsa española. Después de vivir caídas superiores al 5% durante la mañana, que seguían al desplome del 6% del pasado viernes, el Ibex ha terminado la jornada con una bajada del 1,1%, en la que incluso los bancos han registrado subidas. Lo que no ha frenado el organismo supervisor ha sido la debacle en los mercados de deuda. La rentabilidad del bono español ha cerrado en el 7,51% (máximo desde la creación del euro) y la prima de riesgo se ha ido al récord de 633 puntos básicos, aunque llegó a superar los 640 puntos durante el día.

La semana ha comenzado con expectativas de un inminente rescate total para España, perspectivas que pesan en el ánimo de los inversores, en el que también influye la situación crítica de varias comunidades autónomas, que están valorando seguir a la Comunidad Valenciana en la petición de ayuda al Estado. Cataluña, Murcia y Castilla-La Mancha estudian también acogerse al Fondo Autonómico de Liquidez.

En este contexto, en el Ibex, que ha cerrado en 6.177,4 puntos, ha destacado la subida del 0,95% del Santander, del 0,26% de BBVA, del 2,86% del Sabadell y del 7,61% de Bankia. Por contra, en la banca no han resultado tan beneficiados por el cierre de las posiciones cortas Popular, que aun así ha caído un 3,22%, y Bankinter, que se ha dejado el 1,15%. El retroceso del Ibex estuvo apoyado en el descenso del 2,05% de Telefónica, del 3,63% de Repsol, y del 2,85% de Iberdrola.

En este escenario, analistas y gestores hablan de la posibilidad de un rescate total, aunque no lo tienen claro. En lo que sí coinciden es en que el Banco Central Europeo será clave para ganar tiempo para arreglar una situación insostenible para la financiación de España. Y es que el problema básico es de desconfianza, pues, a pesar de las medidas tomadas, nadie se cree las previsiones del Gobierno por el lado de los ingresos, que no tienen en cuenta la reducción de la actividad derivada de los recortes. Un círculo vicioso de poca visibilidad, potenciales rescates y petición de ayuda por parte de comunidades autónomas y el propio Estado.

“No resulta descabellado pensar en que España se vea en la tesitura de pedir un segundo rescate sin todavía tener cerrada la cantidad exacta de la ayuda correspondiente al primero, que será fijada en septiembre”, comenta Javier Flores desde Asinver. Para el experto, existen ya pocas alternativas para frenar la desconfianza en la deuda española. A priori tan solo “la poco probable intervención en el mercado secundario del BCE sería capaz de poner freno a la situación y ganar un tiempo que podría ser clave para generar mejoras en la incertidumbre con las medidas tomadas, insuficientes y mal enfocadas”, indica.

Dudas sobre un rescate total

Aun así, los gestores no tienen tan claro que ese segundo rescate o rescate total que siga al del sector financiero llegue a producirse. Xavier Fàbregas, director del área de Inversiones de Caja Ingenieros Gestión, considera que no se llegará a tal punto, pues aún hay resortes que puede aplicar el BCE. "Existen medidas no convencionales, algo más agresivas que las tradicionales, que permitirían ganar tiempo", indica, señalando el cambio de exigencias de colaterales o una tercera ronda de subastas de liquidez a largo plazo, si bien matiza que los resultados de esta última medida han sido moderados en sus últimas versiones. Iniciativas que tendría que aplicar si no está dispuesto a comprar directamente deuda española, como aseguró el fin de semana Mario Draghi. "El BCE no debería esperar mucho más, con el bono a 10 años en el 7,5%, que antes suponía niveles de invervención", dice.

Por eso descarta que se llegue a un rescate total, a imagen del de Portugal o Irlanda, que implicaría la exclusión de España de los mercados para buscar financiación y el cierre de una cifra que podría rondar los 300.000 millones de euros, algo que "Europa no puede permitirse" y que tendría claras implicaciones para Alemania o Francia. Por ello, Fàbregas tilda de irracional el comportamiento de los mercados de deuda, tanto por el nerviosismo en la parte española como por la tranquilidad de las curvas alemana y francesa, que no descuentan un posible contagio ni pago de rescate. A su parecer, la bolsa española ha adelantado ya, con caídas del 50% en los últimos años, los recortes económicos situándose ya en niveles de compra.

Desde GBS Finanzas, Juan Esquer, uno de sus socios, también cree que la bolsa cotiza a niveles atractivos y espera medidas de algún tipo ante la alta rentabilidad exigida al bono español en un contexto complicado. "España no puede pagar la deuda que tiene y seguir financiándose, con unos altos niveles de paro a la vez. Si Europa y el BCE, como agente ejecutor, quieren pueden arreglar la situación de un plumazo", explica, criticando la falta de transparencia y de unidad en torno a los mecanismos que podrían servir de ayuda, como el comienzo del funcionamiento de los fondos europeos. "Falta una unidad de interlocución y de acción y algún tipo de acción concertada", asegura, añadiendo la necesidad de que el euro se devalúe para que Europa pueda atajar sus problemas a través de las exportaciones.

A todos estos problemas se une la evaluación que esta semana realiza la troika a Grecia, donde podría estar en peligro el rescate, considerando un intento de renegociación por parte de Grecia, negado desde Alemania, lo que vuelve a dejar abierta la salida del país heleno de la divisa común, según Flores.

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