El castigo al ahorro sólo supone el 6,8% de la nueva recaudación


La decisión del Gobierno de aumentar el tipo aplicable a la tributación del ahorro supondrá para las arcas del Estado 800 millones de euros en 2010, según las estimaciones realizadas por el Ministerio de Economía y Hacienda. Esta cifra sólo representa el 6,8% del aumento de la recaudación previsto por el ejecutivo con el paquete de medidas anunciado el sábado. En el mismo se recoge un incremento progresivo en el tipo aplicable a la tributación del ahorro: para los primeros 6.000 euros de rentas del ahorro el tipo pasa del 18% al 19%, mientras que para las rentas del capital por encima de los 6.000 euros el tipo aplicable será del 21%.



¿Tan escaso poder recaudatorio justifica la subida? En las últimas semanas se ha asistido a declaraciones que cargaban las tintas en las rentas del capital, que parecía que iban a ser las protagonistas de la subida. Finalmente, el poder recaudatorio que tendrán será limitado, pero habrá que esperar a ver el efecto qué tienen en las decisiones de inversión de muchos ahorradores. Ejemplos no faltan. Los últimos cambios en la tributación del rescate de los planes de pensiones aceleraron las suscripciones en 2008 y recortaron las entradas el año siguiente. Del mismo modo, la aplicación de un tipo único en la tributación del ahorro redujo el plazo de las inversiones de los ahorradores españoles. En esta ocasión, ¿cuál seráel impacto en las decisiones de inversión?



En primer lugar, podría acelerar alguna venta de aquí a fin de año para beneficiarse del tipo actual del 18%, frenta al 19% y 21% que se aplicarán a partir de 2010. No obstante, habrá que tener en cuenta que el panorama inversor de los dos últimos años, con caídas del Ibex del 40% y una cifra similar de pérdida del patrimonio de los fondos de inversión, ya provocó que los inversores vendieran la mayor parte de las inversiones en las que no se sentían cómodos.



En segundo lugar, la subida de gravamen debería beneficiar a los productos que permiten diferir la tributación. Es decir, los fondos de inversión, que se benefician del traspaso entre productos. La experiencia de las últimas décadas ha puesto de manifiesto queno hay reforma fiscal que no sea olvidada en la siguiente legislatura. Así quetambién habrá quien prefiera esperar en productos sin hacer frente al reembolso con la esperanza de que el aumento de la tributación en 2010 se convierta en una nueva reducción de impuestos dentro de unos años.



En tercer lugar, los depósitos pueden verse perjudicados por el hecho de no poder diferir la tributación, como hacen los fondos de inversión, y por la escasa rentabilidad que ofrecen que se verá un poco más mermada por el incremento entre uno y tres puntos de la carga tributaria.



Por lo que se refiere a las sicav, si no se producen cambios en el trámite parlamentario, saldrán reforzadas ya queservirán como instrumento diferidor de la tributación en un escenario de aumento de la presión fiscal del ahorro.

Lo más leído