El carril de en medio


Existe una habitual (mala) costumbre por parte de muchos conductores cuando circulan por una autopista de tres carriles. Ésta no es otra que la de conducir por el carril de en medio haya mucho o poco tráfico. Este hábito, aparentemente inofensivo y para muchos lógico y normal, puede traer graves consecuencias para el resto de vehículos. En la autoescuela, a todos nos enseñaron que se debe circular siempre por la derecha. Entonces, ¿qué buscan estos conductores que van por el centro de la calzada? Muy fácil: la seguridad.
 
En el mundo de las inversiones, la búsqueda de la seguridad es incluso más exagerada en comparación a la del tráfico terrestre. Muchos inversores han estado circulando por el carril de en medio en los últimos años obteniendo una falsa sensación de seguridad. A diferencia de la carretera, un inversor que va por ese virtual carril central no provoca accidentes a los demás, pero sí puede tenerlos él solo y ser de bastante importancia. Y hay algo peor: creerse que yendo por en medio, siempre estará seguro y que nunca le sucederá nada. Falso.
 
Por citar algunos ejemplos, vehículos financieros en este caso como las participaciones preferentes, los bonos del Estado, los bonos ligados a la inflación, el oro, los fondos de inversión de referencia e incluso los depósitos bancarios antes del estallido de Chipre habían ofrecido esa impresión de seguridad absoluta a sus propietarios. Comodidad, muy buena velocidad de crucero y seguridad máxima… en apariencia, claro.
 
Las recientes sacudidas y la apertura de diferenciales en toda la escala de renta fija, la dura y rápida corrección del oro o las fuertes caídas de fondos de inversión  top, ventas con la etiqueta de “protección del capital” han puesto el miedo en el cuerpo a aquellos inversores más conservadores. En los depósitos, parece que la seguridad queda ahora más fuera de duda después de los distintos mensajes recibidos desde Bruselas. Sin embargo, dada la baja velocidad a la que circularán estos vehículos financieros en un futuro próximo, hace que no sirvan ya para circular por la vía central. Sería como circular con un camión muy pesado, pero seguro por este carril de la autopista a 60 km/h. Es decir, que existen elevados riesgos de alcance. Las recientes declaraciones del presidente Draghi sobre el mantenimiento e incluso posibles recortes del tipo de intervención incrementan los riesgos de alcance por parte de camiones que llevan mercancías peligrosas como puede ser la inflación. 
 
Con esta situación y, con la obsesión por parte de los inversores más conservadores de encontrar siempre la mayor protección y seguridad posible, el asesoramiento en estos perfiles se presenta, sin duda, como el gran reto dentro de la gestión de patrimonios del futuro. El inversor deberá circular la mayor parte del tiempo por su derecha pero deberá estar preparado también para colocarse en el carril del centro o, si es necesario, pasar al de la izquierda y tomar velocidad dentro de los límites de la vía o de su perfil. En términos financieros, le tocará dejar una parte de sus depósitos o de sus bonos del estado y comprar, por ejemplo, acciones. Luego, podrá volver al carril de la derecha reduciendo nuevamente la velocidad. Dicho de otra manera, la seguridad estará en circular por la derecha, pero haciendo los movimientos hacia otros carriles cuando sea oportuno. Ir siempre por el carril de en medio y no moverse ya no sirve.
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Mieuda

Tribuna de Rafael Casellas Aparicio, director Banca Privada Tarragona Banco Sabadell, asociado de EFPA nº 1.156 y finalista del premio de febrero de EFPA España y Funds People.

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