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El capital riesgo como estrategia de inversión


TRIBUNA de Jorge Viera Landaluce, Managing Parner de Rainforest Dunas Capital. Comentario patrocinado por Dunas Capital.

El private equity o capital riesgo como se le conoce en España es una forma de inversión poco difundida entre el público general. A diferencia de las inversiones a través de la bolsa de valores, el capital riesgo invierte en empresas no cotizadas.

El mercado de acciones cotizadas es un mercado organizado y líquido al que pueden acudir inversores de diversa naturaleza a través del agente de su preferencia. El mundo del capital riesgo (el cual forma parte de los llamados activos alternativos) es distinto porque no hay un mercado organizado, y tampoco es un activo líquido. La forma de adquirir o invertir en empresas no cotizadas o bien ocurre a través de una negociación bilateral entre el vendedor y el comprador, o a través de vehículos especializados para tal fin. Dichos vehículos se conocen como ECRs (Entidades de Capital Riesgo) y los actores en este mercado se les llama fondos.

Un fondo de capital riesgo es un instrumento de inversión gestionado por profesionales con experiencia en finanzas corporativas, consultoría estratégica y gestión de empresas que a través de la suscripción de participaciones obtiene compromisos de inversión por parte de inversores cualificados.

El capital riesgo, en su condición de activo financiero tiene relativamente poca historia, sin embargo los volúmenes que se invierten en esta categoría, crecen de manera importante año tras año. En 2018 se transaccionaron cerca de 6.000 millones de euros en España, lo que supone un crecimiento medio por año del 14.3% desde 2011.

La razón de ese acelerado crecimiento está en la necesidad que tienen los inversores de incorporar nuevos activos en sus carteras que puedan, por un lado incrementar los retornos y por otro reducir el riesgo. Con base a ello, es común ver carteras de inversión con asignaciones de hasta 25% en activos alternativos como el capital riesgo. Históricamente, al comparar los rendimientos anuales de los mercados cotizados con los del capital riesgo (tanto a nivel global como por regiones) se ha observado una diferencia a favor de este último que puede superar el 3% anual, según sea el caso.

A pesar del crecimiento observado en los últimos años, en España la penetración en las carteras de inversión de los activos alternativos en general y del capital riesgo en particular todavía es incipiente. Una forma de medirlo es relacionando la inversión total con el producto interno bruto del país. Esa ratio en el caso español es la mitad de la media europea y un tercio de la ratio en Francia. Lo anterior permite adelantar la hipótesis de las oportunidades que ofrece esta clase de activo todavía por explotar para el inversor español.

Existen diversas formas de invertir en capital riesgo: La más arriesgada, es la adquisición de participaciones en una empresa no cotizada (bien sea en marcha o en desarrollo). Alternativamente se pueden compra acciones de gestoras globales que cotizan en mercados internacionales o invertir en un fondo específico, algo que supone una inversión mínima de varios millones de euros. Sin embargo, para el inversor que no está familiarizado con el activo y que desea hacer una prueba inicial, el vehículo más apropiado es un fondo de fondos. Es decir, una estructura que le da acceso al inversor a una cartera estratégicamente seleccionada de fondos primarios de capital riesgo, que a su vez invierten en empresas en marcha no cotizadas.

El fondo de fondos, además de ofrecer un nivel de diversificación inigualable, permite con un importe mínimo relativamente pequeño acceder a esta clase de activo, que de forma individual difícilmente se podría.

La figura del fondo de fondos no está tan difundida como los fondos específicos, al punto que en España existe un solo fondo de fondos con enfoque exclusivamente ibérico. Se trata de Rainforest Dunas Iberia Fund I, gestionado por Dunas Capital Asset Management SGIIC y que fue registrado en la CNMV en octubre de 2018.

La estrategia de RDIF I será diseñar y construir una cartera compuesta por los mejores fondos primarios en el mercado que oscile entre 8 y 10 subyacentes. El objetivo es invertir unos 100 millones de euros a lo largo de 3 años, y obtener retornos de doble dígito al momento de liquidar el fondo a largo plazo.

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