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El camino hacia la diversificación por factores


Una de las claves del interés que suscitan entre los inversores las estrategias factor investing es su versatilidad como herramienta para reducir el riesgo de las carteras. Gestores y expertos debaten sobre lo que aportan estos productos en este ámbito en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por Amundi.

Juan San Pío, responsable de ETF e Indexados y Smart Beta de Amundi, está convencido de que “es necesario centrarse en las estrategias que nos ayuden a entender y controlar los riesgos para generar un rendimiento sólido y sostenible en cada ámbito de inversión. El factor investing busca  ofrecer un amplio espectro de soluciones que van desde estrategias pasivas a estrategias activas para ayudar a los inversores a gestionar dichos riesgos, en línea con sus propias limitaciones". Asegura que los índices de factores pueden ayudar a captar diferentes primas de riesgo disponibles en el mercado, ya que proporcionan una exposición explícita a los factores de riesgo subyacentes.

Según explica, “las primas de riesgo o la inversión en factores tienen por objeto dar a los inversores una exposición a activos que comparten atributos comunes y que han demostrado su capacidad para explicar el rendimiento futuro de dichos activos. Tales características pueden agruparse atendiendo a su volatilidad, precio en libros, tamaño, rendimiento reciente... Por consiguiente, los proveedores de índices y los gestores activos han desarrollado estrategias de factores, como momentum, low volatility o value, para ayudar a los inversores a rentabilizar las primas de riesgo asociadas a estos factores.

Jaime Martínez, responsable global de Asset Allocation en BBVA AM, comenta que se puede generalizar que la rentabilidad ajustada por riesgo va a ser mas atractiva, pero no que invertir vía factor investing va a dar como resultado siempre menos beta de mercado: “Depende mucho de la combinación que se haga a la hora de elegir los factores. Por ejemplo, si los ponderas en volatilidad y calidad tienes una cartera con menos beta de mercado (en referencia al índice de capitalización normal). Pero en otros casos no”.

Para este experto la prioridad no es el comportamiento de menor beta en todos los lados de la distribución, aunque sí es deseable que cuando baje el mercado la caída sea menor, “pero no es el foco de nuestra construcción de carteras. Lo importante es que tendremos una cartera más eficiente y que sabemos a qué factores nos estamos exponiendo. Esa es para mí la riqueza de este tipo de productos”.

Unos productos que no nacen de la nada. Francisco Esteban, responsable de Estrategias Cuantitativas de Santander AM España, explica que ha habido tres generaciones de técnicas de diversificación. La primera surge en 1952 a raíz de la Teoría moderna de selección de cartera de Harry Markowitz, donde se desarrolla el concepto de frontera eficiente de combinación entre activos tradicionales. Según el resultado de esa teoría, la combinación más eficiente entre activos es un 60% renta variable y un 40% renta fija a lo largo del tiempo. “Pero llegó la crisis de las puntocom y se puso de manifiesto que ese tipo de aproximación adolecía de un exceso de dependencia, tanto en el lado de las rentabilidades como posteriormente en el de los riesgos, hacia la renta variable como activo”.

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Una segunda generación de técnicas de diversificación llegó con la inversión en activos alternativos (hedge funds, real estate y prívate equity). Pero llegó la crisis financiera global de 2008, “y en ese momento entendimos que había un factor de riesgo subyacente que unía todo este tipo de inversiones, las tradicionales y las alternativas, vía el crash de liquidez. Cuando ocurrió la crisis todos los activos cayeron en la misma dirección, tuvieron el mismo mal comportamiento, y la inversión en este tipo de alternativas no solo no diversificó sino que magnificó las pérdidas en una cartera”, explica.

Y así nos encontramos con la tercera generación de técnicas de diversificación: “El enfoque ahora se basa en que el retorno que se obtiene por la inversión en activos financieros está muy ligado a una serie de factores de riesgo subyacentes. Está demostrado que los factores de riesgo entre sí, y esas primas de riesgo en combinación con los activos tradicionales, tienen mucha menos correlación que los activos tradicionales entre sí”. Por tanto, a su juicio, diversificar en términos de factores de riesgo o de primas de riesgo es más eficiente que hacerlo entre activos tradicionales o entre activos tradicionales e inversiones alternativas, como se venía haciendo hasta ahora.

David Cano, director de AFI Inversiones Financieras Globales EAF, coincide en que una diversificación factorial puede ser más eficiente. Pero insiste en que se trata de una decisión de asignación de activos: “Tienes cinco factores y en la medida en que seas activo a la hora de elegirlos y que sepas anticiparte y acertar con los factores que se van a comportar mejor, es una fuente de outperformance en la cartera, que es lo que quiere cualquier gestor: incrementar la rentabilidad del fondo controlando el riesgo o no asumiendo mayor riesgo en la cartera”.

Considera que los factores aportan el valor añadido de controlar el riesgo en el medio-largo plazo, pero hay que saber utilizarlos. “Por eso creo que es fundamental cuando hablamos de factores que los manejen gestores profesionales que sepan adecuarlos a las necesidades de los clientes.Veo difícil que clientes o inversores inviertan de forma directa o tomen ellos decisiones sobre factores porque es un tema complejo, que hay que entender. Y creo que en este caso es muy importante siempre ponerse en manos de gestores profesionales que sepan manejar estas estrategias”.

 

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