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El cambio de ciclo está cerca y exige diversificación


TRIBUNA de Andrew Lake, máximo responsable de Renta Fija en Mirabaud Asset Management. Comentario patrocinado por Mirabaud AM.

2018 va a ser un año de transición, marcado por mayores tipos de interés y una volatilidad en aumento. En el primer trimestre hemos visto flujos de salida en renta fija, especialmente en el entorno high yield, y ciertos obstáculos en las emisiones de primario. Las fusiones y adquisiciones representarán, probablemente, un mayor riesgo este año y es posible que también aumente la actividad en capital riesgo. Los dividendos y la recompra de acciones seguirán siendo un factor clave y, si bien la deuda se está ampliando, no se observa una reducción general en el apalancamiento ni un aumento significativo en capex.

Los fundamentales siguen siendo un apoyo al crédito y, aunque se observa cierto deterioro de la calidad crediticia, creemos que es algo coyuntural y no muy extendido. Todos los signos apuntan a que estamos dirigiéndonos hacia el final de un ciclo y, aunque no creemos que 2018 vaya a auspiciar una recesión, la inflación tendrá mucho que decir en este sentido. Si realmente mejora y vemos aumentos más frecuentes -y urgentes- de los ratios de interés por parte de la Fed, crecerán las posibilidades de desaceleración. Pero si continúa el actual aumento gradual, con una Fed más pasiva y a la espera de datos, los activos de riesgo tendrán un hábitat más favorable.

Europa, por su parte, está más atrás en la curva y actualmente no sufre ninguna de estas amenazas si bien los niveles de rendimiento absoluto y el bajo umbral de rentabilidad hacen que el mercado europeo de renta fija sea muy vulnerable a los movimientos del bono alemán.

En paralelo, la gran incógnita de 2018 viene de la mano de cuál será el comportamiento de la geopolítica global. La cada vez más agresiva política de Estados Unidos, la creciente actividad de Rusia y los continuos conflictos en Oriente Medio podrían desestabilizar el crecimiento económico mundial.

En este contexto general, apostamos especialmente por la estrategia de Mirabaud Global Strategic Bond Fund, basada en la selección especializada, detectando las mejores oportunidades del mercado de renta fija allá donde se encuentren, e incluyendo todas las áreas, investment grade, high yield, deuda de mercados emergentes, y bonos gubernamentales. Lo hacemos, además, de forma totalmente flexible ya que definimos la duración y los posicionamientos tanto geográficos como de tipo de activo en función del ciclo económico y de la macro. Gracias a esta flexibilidad y a la alta diversificación de sus más de 190 posiciones, el fondo arroja muy baja volatilidad, importante track record acumulado y un ratio de sharpe del 1,30, con interesantes rentabilidades y cumpliendo el objetivo de preservación del capital que siempre nos marcamos en Mirabaud. 

En cuanto a posicionamiento, a grandes rasgos, continuamos teniendo una gran ponderación en Estados Unidos donde, dados los últimos movimientos de los bonos del Tesoro, algunas posiciones del investment grade norteamericano, analizadas caso por caso, resultan interesantes. Así mismo, nos sigue gustando el high yield, tanto norteamericano como europeo; en este último caso, de hecho, estamos encontrando oportunidades de inversión muy interesantes. Destacar también que estamos aumentando la exposición a emergentes en moneda local en los fondos que pueden invertir.

A modo de conclusión de cara a lo que nos deparará 2018, y aunque pensamos que no hay peligro inminente de recesión, sí creemos que hay que optar, una vez más, por una gestión activa, de valor y con un profundo análisis caso por caso. El fin de ciclo no está lejos y hay que estar preparado.

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