El BCE reactiva el QE y recorta tipos: primeras reacciones de las gestoras internacionales


El Banco Central Europeo ha pasado a la acción. Tras meses de mensajes dovish a los mercados, la reunión de septiembre ha traído una batería de estímulos monetarios. En resumen, habrá más Quantitative Easing y la facilidad del depósito baja 10 puntos básicos, al -0,50%. Y eso que las expectativas estaban altas. Cualquier cosa por debajo de lo anunciado se habría interpretado como un tono hawkish. Pero Mario Draghi ha cumplido ante los inversores. El presidente de la entidad monetaria cumplirá su mandato el próximo mes sin haber logrado ninguna subida de tipos.

Los mercados solo han tenido que esperar nueve meses desde el fin del anterior QE. Este nuevo paquete de liquidez contempla la compra de activos netos por un valor de 20.000 millones de euros mensuales. Además, con la promesa de que durará "el tiempo que sea necesario". El recorte en la facilidad del depósito se acompaña de un sistema escalonado de remuneración de su reserva, destinado a reducir el impacto de las tasas negativas en la rentabilidad del sector bancario. Los excesos de reserva se pagarán al 0% y el resto al -0,5%.

Para  Sébastien Galy, responsable sénior de estrategia macroeconómica de Nordea Asset Management, el BCE claramente está reaccionando a la presión de los halcones, quienes ven a la economía de la zona euro con una salud decente e incluso muy buena. “Estamos en un punto en el que las negociaciones de comercio entre la UE y Estados Unidos están tensas con el Norte de Europa y los halcones son los más expuestos a una guerra comercial”, explica.

Qué lectura dar de las medidas

¿Qué implicaciones tiene? Pues según Rosie McMellin, gestora de renta fija de Fidelity International, que tendremos QE hasta que el BCE comience a subir tipos. Porque como recuerda, Draghi ha afirmado que los tipos se mantengan en los niveles actuales o más bajos hasta que la perspectiva de una inflación "robusta" converja a un nivel "cercano, pero inferior al 2% en de su horizonte de proyección". Esto llevaría los activos totales del BCE más allá del nivel actual de 2,5 billones de euros. Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM (parte de Natixis IM), coincide. Si se tiene en cuenta las previsiones del propio BCE, la inflación en 2021 estará en el 1,5%. Esto significa que los tipos a corto plazo seguirán donde están hasta al menos 2022.

El sistema escalonado de remuneración –el tiering, en inglés- también es una medida clave. Y explica por qué los bancos no están sufriendo tanto esta jornada en las bolsas. “Dado que los bancos mantienen alrededor de 1,86 billones de euros de reversiones en exceso en el BCE, el coste directo para la industria bancaria del recorte del tipo de depósito de 10 pb, sin escalonamiento, asciende a 1.860 millones de euros al año”, cuenta McMellin. “Además, han ajustado el nuevo programa TLTRO III, al reducir el tipo más bajo posible para que los bancos se alineen con el tipo del depósito, mientras que anteriormente había indicado que los tipos estarían 10 pb por encima de los tipos de depósito. La madurez de las nuevas operaciones TLTRO serán ahora de tres años en lugar de dos”, resume. Waechter coincide en que esto es una medida incluso positiva para el sector bancario: “Esto puede significar que para los bancos con exceso de liquidez les sea interesante dar créditos y colocar dichos préstamos en la parte de reservas en exceso”.

La reunión de septiembre deja sensaciones encontradas. Draghi ha puesto sobre la mesa un amplio abanico de medidas para intentar reactivar la economía europea. Pero por otro lado, era lo mínimo que descontaban los inversores. “A primera vista el paquete podría parecer decepcionante, pero con el BCE extendiendo la orientación a futuro y haciendo dejando abierto el final del QE, esta sería una conclusión incorrecta”, defiende McMellin. “No se puede decir que el BCE haya recurrido a su arma más letal en esta cuestión, dado que, principalmente, la inflación y las expectativas de inflación no se encuentran lo suficientemente cerca del objetivo del 2%. En su lugar, ha usado el resto de pequeñas armas que tenía a su disposición y que, en total, suman más que su mayor arma”, añade Andreas Billmeier, analista de deuda pública de Western Asset, filial de renta fija de Legg Mason.

Otros, como Paul Diggle, economista senior de Aberdeen Standard Investments, siguen pensando que el BCE tendrá que hacer más con el tiempo, incluyendo recortes aún más profundos en los tipos de interés. También confía en ello Andrew Wilson, CEO de Goldman Sachs Asset Management en EMEA: “Creemos que la introducción de un sistema de dos niveles de penalización con tipos negativos de las reservas bancarias puede permitir recortes adicionales si la inflación y, lo que es más importante, las expectativas de inflación se mantienen bajas”.

Los inversores ahora miran hacia Lagarde

Esta reunión ha sido la penúltima de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo. Así, no extraña ese tono de transición, pensando en un relevo cómodo de cara a la entrada de Christine Lagarde. “Ante las crecientes dudas entre numerosos líderes bancarios europeos acerca de los planes de Mario Draghi, el BCE se equivocaría al realizar un giro drástico en su política, dado que la nueva presidenta asumirá el cargo el 1 de noviembre. Esta reunión marca la pauta para Lagarde, ya que le sería prácticamente imposible dar marcha atrás, algo que confundiría y espantaría a los inversores”, analiza Aaron Anderson, Vicepresidente senior de análisis de Fisher Investments.

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