El BCE no comprará deuda de los países en problemas hasta que no pidan el rescate


El BCE decepcionó hoy profundamente. No sólo no tomó una decisión concreta e inmediata para comprar bonos de los países con mayores problemas de financiación, como España, sino que dejó claro que quien quiera su ayuda primero tendrá que pedir un rescate al fondo europeo. El apoyo de la institución llegaría después de reclamar la intervención y se materializaría en forma de adquisiciones significativas de deuda a corto plazo en el mercado secundario, explicó el presidente, Mario Draghi, quien emplazó a los mercados a esperar varias semanas para conocer los detalles.

Tras una reunión en el Palacio de la Moncloa entre los mandatarios de España e Italia, Mariano Rajoy eludió responder si pedirá un rescate, en tanto que Mario Monti fue mucho más claro y aseveró que "estudiará" si es positivo solicitarlo. 

La bolsa fue el termómetro inmediato de la decisión del BCE: el Ibex 35 pasó de subir un 2% cuando se inició la rueda de prensa de Draghi, a bajar más de un 4% media hora después. La prima de riesgo española tampoco tomó la decisión favorablemente. La rentabilidad de los bonos se fue hasta el 6,97% y la prima de riesgo subió hasta 567 puntos básicos.

La decisión del Consejo de Gobierno del BCE, que estudió una bajada de tipos pero decidió que no era el momento adecuado, contó con una mayoría casi unánime que sólo rompió el presidente del Bundesbank, Jens Wiedmann. Esta posición contraria de Alemania dificultará con toda probabilidad la puesta en marcha de esta estrategia. Lo que Draghi descartó de plano es que el fondo europeo de rescate vaya a comprar deuda en el mercado primario. La normativa no lo permite, aseguró.

El mecanismo de ayuda diseñado por el BCE consiste en tres fases. Primero los países llevan a cabo todos los planes de recortes y reformas que se les están requiriendo, después solicitan acogerse a un rescate y sólo después el BCE procede a comprar deuda en el mercado secundario. Además, lo hará a corto plazo, preferentemente entre tres y nueve meses, aunque podría llegar a tres años. Cuando se tomen esas decisiones, las estrategias de la institución serán totalmente transparentes.

No es sustituto de los gobiernos

¿Por qué no empezar por la compra de deuda que es lo que estaban demandando los mercados? Porque “el BCE no puede sustituir a los gobiernos ni a las acciones que otras instituciones tienen que llevar a cabo en el ámbito fiscal”, replicó Draghi. Eso sería tanto como premiar o animar a la laxitud en su política presupuestaria, según sus explicaciones, en las que valoró los avances realizados por España aunque pidió, en general, más medidas para ganar competitividad.

Ante el temor de que la petición de un rescate suponga una pérdida de derechos de cobro para los inversores privados, Draghi quiso mandar un mensaje de tranquilidad, al aseverar que será tenido en cuenta el orden de cobro de los bonos senior.

El presidente del BCE insistió en la rueda de prensa en que “el euro es irreversible” y que “no vamos a volver a la lira ni al dracma”, lo cual significa –explicó- que “jugar contra el euro y ponerse en corto no tiene sentido”. También repitió que harán “lo que haga falta para mantener al euro como una moneda estable”. Sin embargo, estas palabras no fortalecieron en los mercados a la moneda única, que en unos minutos pasó de cambiarse a 1,24 dólares a hacerlo a 1,22 dólares. 

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