El barril de petróleo alcanza los 50 dólares... ¿cuánto más puede prolongarse el rebote?


Un titular se abrió paso discretamente entre las noticias financieras de ayer: tanto el petróleo Brent (de referencia en Europa) como el WTI (de referencia en EE.UU.) llegaron a superar los 50 dólares por barril intradía. Se trata de la primera vez que el crudo supera esta cota psicológica desde noviembre de 2015 en el caso de la referencia europea y desde julio del año pasado en el caso estadounidense. Tomando como referencia los mínimos de febrero, el rebote ya asciende a alrededor del 70% en ambos casos.

Ken Leech, director de inversiones de Western Asset (filial de Legg Mason Global AM), recuerda que “la horquilla de 40 a 60 dólares no era un nivel descabellado como franja , por lo que decidimos que nos situaríamos en el nivel inferior: 40 dólares”. Una estrategia que ha dado sus frutos, aunque no exactamente como esperaba: “Creíamos firmemente que ese nivel se mantendría hasta finales de año. Obviamente, esto nos ha beneficiado. Y, como muchos de ustedes, nos sorprendimos un poco al ver lo rápido que ha repuntado el petróleo hasta el nivel de los 40 dólares”. “Estamos prácticamente seguros de que el petróleo por fin ha tocado fondo", concluye Leech.

Los expertos coinciden en que el rebote desde mínimos refleja parte del ajuste en la curva de la oferta y la demanda, aunque alertan de que hay más condicionantes de los precios muy a tener en cuenta. Por ejemplo Andrew Milligan, responsable de estrategia global de Standard Life Investments (SLI), explica que “el equilibrio entre oferta y demanda está mejorando por fin en el mercado del petróleo, pero en general las tendencias en materias primas están estrechamente vinculadas a un importante motor de comportamiento asociado al riesgo, específicamente la dirección del dólar”.

Para Milligan, la correlación entre materias primas y el “billete verde” es un reflejo del “incremento de la financialización del petróleo, así como la forma en que se reciclan los petrodólares en activos estadounidenses y los cambios en los acuerdos de comercio entre diferentes países”. También cree que hay un atento observador de estos cambios, la Reserva Federal: “Claramente la Fed se ha dado cuenta de la importancia de la divisa estadounidense en la transmisión del endurecimiento de la política a través del complejo de los mercados emergentes. Está teniendo lugar una batalla entre valoraciones caras y posiciones frente a diferenciales de tipos de interés relativo de cara al siguiente gran movimiento del dólar”.  

Desde NN Investment Partners explican que, si bien “se aprecian señales de disciplina por el lado de la oferta en algunos segmentos del mercado”, no obstante “el reciente recorrido alcista en los precios de las materias primas y los productos básicos no excluiría una eventual inversión de su tendencia, ya que se ha ido acumulando una posición especulativa larga neta y persiste el exceso de oferta pese a la debilidad de la demanda”

Es una postura similar a la de los expertos de Guinness AM, que recientemente ha registrado en España su fondo sectorial Guinness Global Energy Fund. Se fijan en que los flujos de inversión y especulativos vistos en NYMEX dirigidos a futuros del petróleo WTI (de uso no comercial) se incrementaron en abril hasta los 334.000 contratos, frente a los 308.000de finales de marzo. “La posición larga actual ha caído significativamente desde su máximo de 460.000 contratos de junio de 2014”, señalan. Paralelamente, desde la firma hacen hincapié en que la posición corta también se redujo, desde 229.000 a 210.000 contratos a finales de abril.

En el caso de los inventarios de la OECD, y a partir de datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de finales de marzo, los inventarios se incrementaron en 11 millones de barriles respecto a febrero, hasta 3.071 millones de barriles. “Este incremento se compara con la caída media de 10 millones de barriles que hemos presenciado durante los últimos diez años”, hacen notar desde Guinness AM. Basándose asimismo en la media de tres meses de los cambios de inventario, constatan un exceso continuado de oferta de unos 0,9 millones de barriles al día, lo que “deja a los inventarios considerablemente por encima de la media histórica de los últimos diez años”, es decir, que todavía podría haber más margen de ajuste.

Atentos a las reformas en Arabia Saudi

Arabia Saudí ha jugado un papel activo en la evolución de los precios del crudo en los últimos 18 meses. Lo que empezó siendo un pulso a la industria estadounidense ha evolucionado hacia un conflicto con otro rival, Irán, que ha empezado a bombear petróleo después del levantamiento histórico de sus sanciones. Entretanto, los esfuerzos de la economía saudí por sostener la producción se han traducido en un incremento del endeudamiento sobre el PIB.

La respuesta por parte de sus autoridades (lideradas por el rey Salman bin Abdulaziz) ha sido un ambicioso paquete de reformas estructurales a 14 años vista, conocido como “Visión 2030”. “El plan implica convertir al reino, dependiente del petróleo, en una economía moderna, eficiente y diversificada que dependa de múltiples fuentes de rentas para apoyar y hacer que avance la población nacional”, explican desde Franklin Templeton Investments Mohieddine Kronfol, director de inversiones de Franklin Templeton Global Sukuk y de las estrategias de renta fija de la región MENA (Oriente Medio y norte de África), y Bassel Khatoun, director de inversiones de renta variable para MENA.

Una de las principales propuestas es la transformación de la petrolera estatal Aramco en un conglomerado industrial de proporciones globales, cuya propiedad podría ser transferida al PIF, el fondo soberano saudí. “Los beneficios de la integración en una impresa global del petróleo y sustancias químicas serán utilizados para respaldar sectores que hacen un uso intenso e capital y contribuir a la creación de corporaciones nacionales duraderas. El objetivo es atraer inversión extranjera directa en sectores clave”, explian desde Franklin Templeton.

Sus expertos añaden que el Gobierno saudí intervendrá en áreas clave como el turismo, la salud, educación y cultura, industria y minería. En su opinión, “el entorno actual de precios bajos del petróleo ha acelerado el creciente déficit fiscal del país, que es uno de los principales problemas que aborda el ambicioso Visión 2030”. Kronfol y Khatoun consideran que “el plan afronta una serie de problemas que han estado muy presentes en los pensamientos de los inversores desde hace algún tiempo”.

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