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El Banco de Inglaterra sube los tipos de interés por primera vez en diez años...


Hubo un tiempo en que el Banco de Inglaterra (BoE) estuvo a punto de ser el primer banco central desarrollado en subir los tipos de interés. Aquello sucedió en junio de 2014, aprovechando la mejora económica en Reino Unido. Pero la evolución de las condiciones macro y los acontecimientos políticos que desembocaron en el Brexit lo frustraron, forzando incluso a un recorte de tipos en verano de 2016. Paradójicamente, la escalada de la inflación– 3% en septiembre, con expectativa de alcanzar máximos en octubre- provocada por el desplome de la libra ha sido el detonante de la primera subida de los tipos en diez años, hasta el 0,5%, por siete votos a favor y dos en contra de los miembros del Comité de Política Monetaria (MPC por sus siglas en inglés).

A diferencia de la Fed y el BCE, la institución ha optado por mantener sus estímulos cuantitativos a pesar de la subida : el MPC votó por unanimidad mantener las compras de deuda británica corporativa no financiera con grado de inversión (10.000 millones de libras al mes) y las de deuda soberana, cuyo volumen ya alcanza los 435.000 millones de libras en el balance de la entidad.

Hoy, la situación económica de Reino Unido difiere de la de 2014: la tasa de desempleo está en mínimos de 42 años y la balanza de pagos ha mejorado por el incremento de las exportaciones a expensas de la debilidad de la libra y la mejora del crecimiento global, pero el BoE prevé un crecimiento modesto en los próximos años y subraya la debilidad del consumo y del crecimiento de la renta disponible. Además, el BoE anticipa que la huella del Brexit se agrande en el futuro: “La decisión de abandonar la UE está teniendo un impacto noticiable sobre las previsiones económicas. El exceso de inflación respecto a la previsión refleja predominantemente los efectos sobre los precios a la importación de la caída de la libra relacionada con el referéndum. Las incertidumbres asociadas al Brexit están pesando sobre la actividad doméstica, que se ha ralentizado a pesar de que el crecimiento global ha subido significativamente”.

¿Un único ajuste, o el primero de muchos?

Howard Cunningham, gestor de Newton (BNY Mellon IM), comenta que tanto el comunicado del MPC como la rueda de prensa posterior muestran “la confianza en los méritos de esta subida de tipos, pero esto no significa que tengan prisa por subir más”. Cunningham se fija en los votos disidentes, así como en que la previsión publicada por el BoE sólo incluye un par de subidas más para los próximos dos años. Es una cifra inferior a lo previsto por el mercado, que explica en su opinión el desplome inicial de la libra y la apreciación de los gilts tras el anuncio.  

“Bajo nuestro punto de vista, es un movimiento merecido, y es apropiado revertir el recorte de tipos de emergencia efectuado en agosto de 2016, tanto para apaciguar cualquier creencia de que los tipos nunca subirán como para señalizar también que no será tolerada una inflación excesiva”, detalla el gestor. Su previsión es que “la inflación debería empezar a ceder”, y que la incertidumbre en torno al Brexit empiece a notarse más sobre la actividad económica.

Andrew Mulliner, gestor de Janus Henderson Investors, comenta que “el BoE hizo referencia al hecho de que los mercados no estaban descontando un nivel de normalización adecuado durante el periodo de previsiones, lo que sugiere que las futuras subidas de tipos serán muy graduales”.   

En cambio Anthony Doyle, director de inversiones de renta fija minorista de M&G Investments, afirma que la subida de tipos “podría ser un ajuste de una sola vez”. Para Doyle, esta subida “es difícil de justificar, dada la incertidumbre política continua que rodea al Brexit y al lento progreso de las negociaciones entre Reino Unido y la UE”.

Para el experto, lo peor está por venir: “Esperamos ver signos crecientes de una ralentización de la inversión, caída de la confianza del consumidor y debilidad económica a no ser que se alcance un acuerdo material o de transición sobre el futuro de la relación comercial entre la UE y el Reino Unido”. Al mismo tiempo, muestra su preocupación por la posibilidad de que la inflación se desboque en el futuro, aunque considera que, al final, la subida de los tipos “tendrá un efecto limitado sobre la economía real”, al mantener el banco su postura acomodaticia y seguir siendo negativos los tipos reales.

“El simbolismo de esta subida de tipos es más significativo que su impacto económico”, declara Lucy O’Carroll, economista jefe de Aberdeen Standard Investments. La experta considera que este movimiento supone un recordatorio de que los tipos “pueden subir y no únicamente caer”, algo que considera particularmente importante porque afirma que “el crecimiento de la deuda de los consumidores es en cierto modo preocupante”.

La economista también alerta del riesgo de que se interprete la medida como el inicio de un ciclo de subidas de tipos, ya que “podría golpear la confianza de los consumidores en un momento particularmente vulnerable para la economía”. A ojos de O’Carrol, como no hay indicios de grandes subidas ni de los salarios ni de los precios subyacentes, los inversores no deberían esperar subidas sustanciales.

En cambio, llama la atención sobre los riesgos de que no se cumpla la expectativa de Brexit suave del BoE (afirmó en su comunicado que “familias y empresas basan sus decisiones sobre la expectativa de un ajuste suave hacia la nueva relación comercial entre Reino Unido y la UE). Si al final se materializa un escenario de hard Brexit, “esta pequeña subida de tipos de interés no da mucho margen para recortar los tipos de manera más agresiva si la economía se da la vuelta”, alerta.

Desde Goldman Sachs AM, Iain Lindsay – co responsable de gestión global de carteras y de renta fija- explica que hasta ahora la economía británica se ha beneficiado de factores macro externos, particularmente del crecimiento al alza en Europa. “A medida que esos drivers empiecen a desvanecerse, pensamos que una inversión empresarial más débil y la ralentización de los flujos migratorios podrían pesar tanto sobre la previsión de crecimiento como sobre la de inflación, por lo que no esperamos una debilidad mayor sobre la libra”. Aunque la inflación supere el objetivo del 2%, el experto sentencia que “el mercado sobreestima el ritmo del ajuste monetario”.

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