El apetito UCITS en Asia, disparado


El apetito en Asia hacia los productos UCITS registrados en domicilios europeos como Luxemburgo o Dublín está disparado. Según los expertos, ello se debe a la protección y seguridad al inversor que ofrece una marca bien regulada y construida a lo largo de décadas en domicilios internacionales y que jurisdicciones como Luxemburgo han promocionado con éxito. Un centro, por otro lado, que parece no tener rival en el mercado de la distribución mundial y cuyo modelo resulta, gracias a su neutralidad política y su apertura cultural “difícil de replicar” según Citi.

Así, a la hora de explicar el atractivo de los fondos UCTIS en Asia, los expertos mencionan el pasaporte de distribución que conlleva la marca, así como la seguridad y naturaleza internacional del domicilio, ya sea Luxemburgo o Dublín. “Hay un gran apetito debido a la protección al inversor que ofrecen, a una marca que no se ha construido de la noche a la mañana, sino que lleva construyéndose durante al menos dos décadas”, comenta Steve Bernat, vicepresidente y responsable de ventas de los países EMEA en Citi Global Transaction Services.

Los expertos señalan el caso de Taiwán: Ha estado invirtiendo en UCITS durante 20 años, así que se está convirtiendo en parte de la industria. De hecho, el 55% de los activos de los fondos del país están en productos UCITS, con una población de 23 millones de habitantes, similar a la de Australia, y por eso es, de lejos, el mayor mercado de fondos de este tipo del continente en términos de activos bajo gestión, cuatro veces el tamaño de Hong Kong. Por cuota de mercado, los productos UCITS con registro en Luxemburgo suponen el 94% en Hong Kong, el 82% en Taiwán y el 62% en Singapur.

Hay otros mercados que también están acogiendo el sistema UCITS, como China, Corea del Sur o Japón, lugares donde se pueden registrar este tipo de fondos, pero el proceso está en una fase aún temprana y puede haber aún problemas de regulación. Para Bernat, éste también es un tema clave a la hora de escoger estos fondos. “Cuando los asiáticos eligen productos UCITS, eligen un marco muy bien regulado y esto explica en parte su éxito”, comenta este experto, que en los últimos años ha estado dedicado a la distribución global de fondos, proporcionando la infraestructura necesaria y el apoyo a las gestoras desde Luxemburgo, con una cobertura global. Y es que Luxemburgo también ha hecho un buen trabajo de promoción de la seguridad y longevidad de la marca UCTIS.

Como ejemplo, la Asociación Luxemburguesa de Fondos de Inversión (Alfi) se dispone a abrir su primera oficina de representación fuera del país en Hong Kong, como parte del road show promocional y que muestra la importancia creciente de Asia como mercado y región. Y es que el interés es recíproco: no sólo los inversores asiáticos buscan los productos UCITS sino que los gestores globales intentan ganar cuota de mercado en el continente asiático, ya que el 25% de las entradas netas en productos UCITS vienen del continente. Un peso que se ha acentuado durante la crisis, que ha afectado negativamente a los flujos procedentes de Europa y EEUU. Con todo, antes de la crisis, Asia ya tenía una buena posición en la red de distribución.

Apetito por productos básicos

En lo referente a productos, los inversores asiáticos apuestan por los menos sofisticados. En primer lugar, debido a la regulación, que depende de cada país y que no suele permitir los productos más complejos, aunque tengan la marca UCITS. “A los asiáticos les gusta la inversión temática, en distintos activos como bonos, acciones o divisas, pero en muchos lugares la regulación no permite lanzar productos más sofisticados”, explica Bernat. Y en segundo lugar, debido a la falta de confianza sufrida en la pasada crisis. “En Asia no hubo crisis financiera ni económica, pero sí de confianza, en la medida en que se vendieron productos sofisticados en mercados como Hong Kong, Corea o Singapur, que los inversores no entendían. Los inversores acabarán volviendo a apostar por ellos, pero tardarán un tiempo”, comenta.

Además, muchos gestores ya lo están haciendo, pues muchos de los fondos lanzados en 2009 y en los primeros seis meses de 2010 son sofisticados, domiciliados en Dublín o Luxemburgo, una tendencia que incluso siguen los gestores tradicionales tras la crisis para alcanzar nuevos segmentos del mercado.

Educar para entender la nueva regulación

Por ejemplo, con respecto a los hedge funds con formato UCITS, considera que son una oportunidad para expandir los fondos alternativos, pero será a través de la banca privada, en países que antes no la permitía, como Corea, China o Taiwán, y que ahora se está expandiendo rápidamente, con las implicaciones en términos del diseño de los productos. Para Bernat, habrá que gestionar cuidadosamente el asunto y educar a la gente para que no sea una amenaza para la marca y para que nadie piense que, por la nueva regulación UCITS III y IV que permite productos sofisticados, UCITS ya no es lo que era. “Cada nueva regulación o directiva es un reto en este sentido: UCITS IV ha tenido pocos beneficios para los gestores asiáticos, en la media en que el pasaporte europeo es sólo para distribuir productos en Europa y si ellos no quieren distribuir en el Viejo Continente no les ayudará, pero tampoco han de pensar que todo va a cambiar, pues, para ellos UCITS IV cambiará muy pocas cosas”, apostilla.

Sobre la nueva normativa, Bernat cree que, en la media en que ayudará a distribuir fondos locales de forma global, beneficiará a Luxemburgo. “También hay que tomarse en serio otros centros como Malta, pero nos preguntamos si es competencia realmente, pues una jurisdicción como Luxemburgo, establecida, con buena reputación, infraestructura, marca y talento construido en más de dos décadas es un modelo muy difícil de replicar”.

¿Competencia real?

Con todo, considera que la competencia es muy positiva para Luxemburgo, en la medida en que el centro será consciente de la necesidad de mantenerse competitivo, reduciendo y controlando los costes, un tema clave en la actualidad. “La consolidación y la competencia son muy positivas porque ayudarán a reducir los costes para los inversores “, señala. Pero, en este sentido, no cree que Luxemburgo tenga competencia como centro de distribución de fondos global en Europa, Asia ni Latinoamérica.

Aunque en Asia se discute, por iniciativa del gobierno australiano, la implantación de un pasaporte para la distribución de fondos en el continente, en Citi lo ven muy complicado desde un punto de vista fiscal y político, lo que reduce a casi cero las posibilidades de que salga adelante. “La neutralidad política es muy difícil de encontrar en Asia. Además, las distancias son muy grandes, y las diferencias culturales y lingüísticas también”, afirma. Con todo, señala el empuje de Nueva Zelanda como centro emergente que empieza a competir con otras grandes jurisdicciones asiáticas.

En Latinoamérica, los expertos dudan sobre si hay un lugar lo suficientemente neutral y con las infraestructuras necesarias, apuntando a Brasil. “Brasil no tendrá problemas para distribuir fondos y es un mercado lo suficientemente grande como para apoyar la industria, pero ¿tendrá la estructura financiera necesaria y el apoyo del Gobierno para asegurar la estabilidad a largo plazo”, se pregunta Bernat. “No es imposible competir con Luxemburgo, pero es muy difícil”, apostilla. De hecho, según una encuesta de PwC basada en datos de Lipper, a finales de 2009, 67 gestoras globales elegían esta jurisdicción como primer domicilio para sus fondos, mientras 21 prefería Irlanda, 4 Reino Unido, 3 Francia y una Alemania.

 

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