EFPA España se marca como objetivo para 2021 aumentar sus miembros certificados en un 18,7% hasta alcanzar los 38.000


EFPA España estrenó la semana pasada nuevo presidente, Santiago Satrústegui y ha sido él quien se ha encargado de desgranar los planes que tiene la asociación en el corto plazo. “Nuestro interés es ir más allá de la consolidación ya que EFPA cumple un papel principal en el asesoramiento. Queremos mantener el ritmo de crecimiento y el nivel de certificación que hemos tenido estos años y la expectativa es contar con 38.000 asociados en el año 2021”, afirma el nuevo presidente. De cumplirse su estimación esto supondría un aumento del 18,7% con respecto a los 32.000 asociados con los que cuentan en la actualidad, que calculan que llegan a un colectivo de inversores de entre 1,5 y 3 millones.

Para conseguir esa cifra neta, el plan estratégico de EFPA cuenta con diferentes patas. La primera es simplificar al máximo los esfuerzos que tienen que hacer sus asociados con respecto a las horas de recertificación que exige Mifid II que Josep Soler, delegado ejecutivo de EFPA España y consejero de EFPA Europa, cifra en cerca de 1 millón de horas al año teniendo en cuenta a sus actuales asociados.

De ahí que la asociación haya decidido ofrecer a sus asociados sin ningún cargo adicional la nueva certificación que exige la recién aprobada Ley Hipotecaria que calcula que es algo que puede interesar a al menos 27.000 de los 32.000 miembros con los que cuentan ya que son profesionales que no sólo asesoran sobre productos de inversión si no también sobre hipotecarios. Además, esa certificación, cuya aprobación está pendiente por parte del Banco de España, servirá para cubrir con el 60% de las 30 horas anuales de recertificación que ya exige Mifid II.

Otro de los planes que persigue EFPA es el de aumentar su presencia en el territorio español y de ahí que se plantee abrir delegaciones en las comunidades donde aún no cuenta con una estructura estable como Castilla León, Castilla La Mancha, La Rioja o Extremadura.

Además, han optado por promocionar un comité de ética que están llevando a cabo a través de workshops. “Hay que trabajar en que poner en valor al asesor financiero, cuyo trabajo es gestionar fundamentalmente las emociones, las suyas y las de sus clientes y que debe contar con unos criterios éticos que tiene que explicar a la hora de relacionarse con su cliente”, apunta Satrústegui.

Tanto Satrústegui como  Soler han aprovechado también la rueda de prensa para resaltar el gran nivel de formación que ofrece la asociación al no ser EFPA la única que se encarga de la formación de sus asociados, a diferencia de lo que sucede con otros certificadores. “Cuando el formador y el certificador es el mismo es más fácil obtener el éxito pero se puede llegar a un alto nivel de aprobados que no indiquen una exigencia suficiente. Nosotros creemos que no vale solo con cumplir la norma sino que hay que tener también un buen nivel”.

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