EDM: “Hay que incorporar la regulación a la estrategia del negocio”


Estar bien posicionados ante MiFID II puede suponer una ventaja competitiva. Haber hecho sólo gestión y tener claro que nunca van a hacer otra cosa clarifica bastante el panorama a EDM, reconoce Eusebio Díaz-Morera, presidente de la firma. No tienen nada que ajustar ya que, reconoce, “solo cobramos comisiones de gestión, ni por intermediación ni por retrocesiones”. Peor futuro ve a aquellos que se dediquen al asesoramiento, “muy complejo de desarrollar desde el punto de vista regulatorio”, opina.

Incorporar la regulación a la estrategia del negocio es esencial para Díaz-Morera, que considera que hay que utilizarla a favor de la entidad y de los clientes. Esta última será una tarea ardua, admite, “costará mostrar la ventaja de esto al cliente”. Pero no queda otra ya que “el crecimiento se justifica en gran parte en soportar la presión regulatoria”, apunta.

En este sentido, seis de las 66 personas que trabajan en EDM  se dedican en exclusiva al área legal, de auditoria y de cumplimiento normativo. Sin embargo, el resto de sus empleados están en el equipo de inversiones ubicado en Barcelona, formado por 13 profesionales distribuidos por equipos (renta variable española, europea y latinoamericana, y renta fija) aunque el análisis se haga de manera colectiva. La plantilla restante está dedicada a la actividad comercial (23 profesionales) y a back office.

El equipo de inversiones, integrado por ocho gestores más los analistas, cubre el 70% de los activos, delegándose el 30% de los activos invertibles restantes en otras casas: la renta variable norteamericana en Edgewood, el high yield norteamericano en Muzinich y los emergentes globales (Latam excluida) en Comgest. La delegación en una sola gestora, justifica Díaz-Morera, permite tener una completa transparencia y discutir la cartera de una forma fluida.

Por tanto, desde EDM buscan cubrir de esta manera los principales universos de inversión para sus 2.000 clientes (tres cuartas partes privados) que reúnen casi 3.000 millones de euros de patrimonio para la firma, dividida en partes iguales entre su negocio de gestión patrimonial y su gestora. Un patrimonio que, subraya, han consolidado en los últimos años.

Casi todas las estrategias están replicadas en su sicav por compartimentos de Luxemburgo, vehículos en los que invierten sus clientes en Latinoamérica, salvo en México, donde por razones de fiscalidad, simplemente asesoran dos fondos domésticos, uno de acciones españolas y otro de europeas.

Renta variable

Pese a que desde la firma no se haga un asset allocation convencional, Díaz-Morera reflexiona acerca de que se está entrando en una época nueva y diferente de crecimientos escasos, en donde la política monetaria va a ser insuficiente y en donde habrá mayor intervencionismo. Cree que los emergentes son los grandes beneficiados de las políticas llevadas a cabo en los últimos años y que los desarrollados están inmersos en una crisis social y política.

“En este entorno la selectividad va a ser muy importante, el crecimiento de beneficios no va a ser tan obvio”, señala. En este contexto sin precedentes, siguen dando mucho énfasis a la renta variable, donde los sectores mejor posicionados son los de consumo, salud, innovación no solo tecnológica, sino de negocios, y las tendencias seculares. “No vemos que las políticas de los bancos centrales tengan que afectarles”, razona. Por otro lado, hay sectores que prácticamente no tocan como el de energía, donde ven difícil formular un juicio sobre las oportunidades de inversión.

En este sentido, incorporan compañías muy diversificadas internacionalmente ya que “ayuda mucho a proteger”, destaca. Entre ellas, compañías latinoamericanas que empiezan a ver que compiten con las europeas y norteamericanas. “Estructuralmente hay más razones para creer que los emergentes crecerán más que los desarrollados”, concluye. 

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