EAFI y sociedad gestora de cartera, la vía más fácil para constituir un roboadvisor


¿Tienes idea de constituir un roboadvisor o gestor automatizado? ¿Quieres saber cuál es la vía más sencilla? La Comisión Nacional del Mercado de Valores elabora un Q&A sobre Fintech donde aborda estas y otras cuestiones relacionadas con entidades que realicen una actividad conocida como robo-advise. El supervisor determina que el modelo de negocio dependerá del servicio de inversión que preste la entidad en cuestión.

Entre todas las entidades que pueden prestar el servicio de asesoramiento (sociedades de valores (SV), agencias de valores (AV) , sociedades de cartera (SGC) y empresas de asesoramiento financiero (EAFI)), la CNMV señala que la EAFI es la más simple y, en principio, la que menos requerimientos necesita para su constitución.

En el caso de que vayan a ofrecer un servicio de gestión discrecional, de todas las firmas que pueden realizar este servicio (SV, AV, SGC, además de entidades de crédito y sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva) consideran que esta última, la SGC, es la que menos requisitos exige.

En sendos casos, recuerdan que el servicio de inversión se deberá ejecutar cumpliendo todas las normas de conducta aplicables y en, concreto, cumplimentando el test de idoneidad de sus clientes.

Cuentas MAM/PAMM

La CNMV entiende que las cuentas MAM (Multi Account Manager) y PAMM (Percentage Allocation Management Module) -cuentas de trading gestionadas por terceros, normalmente traders con experiencia, en lugar de estar gestionadas por el propio inversor- deben ofrecerse a los inversores al amparo de un contrato de gestión discrecional de carteras.

Antes de firmar el contrato, advierten, se debe evaluar la idoneidad del inversor por la entidad autorizada para la prestación de este servicio de inversión y cumplirse todas las demás normas de conducta aplicables.

Una vez más, indican que para realizar la actividad de gestión discrecional de carteras, el tipo de entidad que menos requisitos exige es la SGC, al igual que las plataformas de social trading.

Plataformas de social trading

A estas plataformas, cuyo modelo de negocio se basa en constituir una plataforma on line donde se publican distintas estrategias de inversión de otros inversores o de otros gestores de éxito que pueden ser imitadas o replicadas por los clientes para configurar sus estrategias de inversión para la creación de sus carteras, las ubica como empresas que deben ofrecer sus servicios a los inversores al amparo de un contrato de gestión discrecional de carteras.

Al igual que las anteriores, no entran dentro de las excepciones de ESMA al no haber una autorización específica del cliente para ejecutar cada operación, o cuando el cliente determina los criterios para que el sistema envíe las distintas órdenes al mercado.

Algoritmos y software para inversores minoristas

Por último, deja fuera de su ámbito a las empresas cuya actividad se centre en la comercialización directa de un algoritmo/software a inversores minoristas. Sin embargo, si esta empresa también lo parametriza en base a información proporcionada por el cliente, la actividad tendría la consideración de asesoramiento en materia de inversión y su ejercicio estaría sujeto a la previa autorización y registro en la CNMV. “Si, además, el inversor minorista quisiera llevar a efecto el trading algorítmico resultado del software que se comercializa, deberá dirigirse a una empresa de servicios de inversión autorizada para llevar a cabo dicha negociación”, destacan.

La EAFI, como así planteaba en el primer caso, es para el supervisor la entidad que menos requisitos necesita en su proceso de constitución.

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