DWS cree en la vuelta de los flujos a la renta variable y el potencial emergente


Dividendos, convertibles, cobertura ante la inflación, exposición a emergentes directa e indirecta y deuda de corta duración y corporativa: son los seis temas principales de inversión para 2011 de DWS Investments, la gestora de fondos del Grupo Deutsche Bank. Así, la firma confía en una vuelta de los flujos hacia los activos de renta variable a lo largo del año, tanto por parte de inversores institucionales como de los particulares, apartados de las bolsas hasta el momento. “En España, los depósitos están en niveles máximos y el Ibex cuenta con una alta rentabilidad por dividendo, factores que favorecerán la atracción de capitales desde todo el mundo una vez se relaje el riesgo soberano”, comenta Pedro Dañobeitia, director general de DWS Investments Iberia y Latam. Este año propicio para las bolsas favorecerá a los sectores más defensivos y al financiero, los más rezagados desde el inicio de una recuperación aprovechada en mayor medida hasta ahora por los más cíclicos.

El experto añade la infraponderación de España en las carteras, el efecto catch up con otras bolsas del continente tras un 2010 más negativo y la internacionalización de sus compañías como factores que podrían llevar al Ibex a sorprender positivamente, en línea con las subidas de otras bolsas europeas. “Los inversores salieron de los mercados con la caída del euro pero ahora se empieza a ver la luz y empiezan a anticiparse: por ello, Europa volverá a ser destino de inversión en renta variable en 2011”, comenta, sin descartar, no obstante, la volatilidad y con diferencias regionales que favorecen a los países core como Alemania.

Desde un punto de vista global, el panorama bursátil ofrece potencial de revalorización de doble dígito, de entre el 15% y el 30%, así como un alto crecimiento de las compañías que componen los índices y unos balances con abundante liquidez, que se materializará en recompra de acciones, actividad de fusiones y adquisiciones y, sobre todo, dividendos. Por eso éstos son uno de los temas clave de inversión para el año, en continuidad con 2010, pues las empresas ofrecen mayor retorno por dividendo que la que ofrecen con sus cupones, algo que ocurre pocas veces y que aumenta el atractivo de la renta variable frente a la renta fija, un cambio clave para 2011. De hecho, según el experto, España se beneficiará de esta tendencia, al ser “el país europeo con mayor rentabilidad por dividendo y uno de los primeros del mundo”.

Eso sí, sin dejar de lado el potencial emergente, que opta por jugar tanto de forma directa como indirecta y, siendo mucho más selectivos que antes. En el primer caso, DWS se decanta por el mundo BRIC exceptuando India, “el mercado con mayor riesgo inflacionista, una política crediticia endurecida y una alta valoración que necesita un ajuste”, y por apuestas sectoriales como las infraestructuras o el consumo. También se muestra favorable con mercados como Turquía, México –cuya proximidad a EEUU le hará beneficiario de su recuperación-, o Corea. En Latinoamérica, opta por Brasil, pues “si 2010 benefició a países periféricos como Chile o Perú, este año las oportunidades estarán en Brasil”. En el segundo caso, la gestora opta por una exposición indirecta a través de los mercados europeos, especialmente el alemán, cuyo fondo DWS Deutschland se revalorizó el año pasado casi el 26%.

En renta fija, las claves son una duración corta y la apuesta por crédito high yield y deuda corporativa emergente en vez de gubernamental, jugando el estrechamiento de diferenciales. Con respecto a la deuda periférica europea, Dañobeitia cree que habrá volatilidad y que será necesaria una gestión activa con entradas y salidas en función de las oportunidades que ofrezcan las emisiones que se harán en 2011, en un contexto estable en cuanto a los tipos de interés pero de drenaje de liquidez. “La barra libre de la liquidez acabará este año”, dice el experto. Y, para aprovechar los beneficios de deuda y renta variable, también recomienda los convertibles. Por último, la gestora de Deutsche Bank aboga por el fondo DWS Invest Global Agribusiness, que permite aprovechar la subida de la inflación, especialmente en los alimentos.

El dólar a la baja y el oro al alza

En el mercado de divisas, prevé una caída del dólar con respecto al euro debido a la continuidad de la monetarización de la deuda pública en EEUU, el bloqueo político entre el Senado y el Congreso, el problema que supone su alto déficit, la posibilidad de una tercera ronda de relajación monetaria y la apuesta de los bancos centrales de la Europa emergente por seguir comprando euros. Con todo, la diferencia de los tipos de interés favorecerá a las divisas emergentes frente al dólar y a los países productores de materias primas. Con respecto a las commodities, cree que el oro se revalorizará en 2011 un 25%, hasta 1.650 dólares la onza, y prevé una evolución al alza del petróleo.

En su presentación de las perspectivas para 2011, Dañobeitia describió un escenario de una Europa seguirá lidiando con los problemas pero se irá calmando y garantizará la continuidad del euro, si bien los crecimientos serán comedidos (del 1,2% en la zona euro y el 0,2% en España). “2011 traerá tensiones en un principio, pues las primas de riesgo no bajarán rápidamente, y después soluciones”, comenta el experto, en un momento récord de emisiones, de 1,2 billones de euros. Un escenario en el que continuarán las políticas monetarias expansivas, que, junto a los resultados empresariales y las valoraciones impulsarán la renta variable; donde seguirá la fortaleza de los mercados emergentes, sobre todo en temas como el consumo o las infraestructuras, y sin amenaza inflacionista en el mundo desarrollado pues, aunque irá subiendo ligeramente, no afectará negativamente a los mercados en un principio.

Y todo, con algunos riesgos, tanto políticos (debido a las medidas de austeridad, elecciones locales en algunos países o estancamiento en las negociaciones de la UE) como de mercado (contagio de la periferia europea a otros mercados, problemas de impago por tensiones en el mercado o el cambio de metodología de algunas agencias de rating), así como un aumento de la inflación en las materias primas y los alimentos, problemas en el mercado inmobiliario en EEUU, una crisis del dólar y, en los emergentes, la repatriación de capitales y la pérdida de control ante las medidas destinadas a enfriar la economía china.

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