Duras perspectivas para los perfiles cautos: una cartera solo con gubernamentales casi garantiza una rentabilidad negativa


Se vienen tiempos difíciles para los inversores con un perfil cauto. Su principal clase de activos, los bonos de alta calidad crediticia, tienen unas difíciles perspectivas de rentabilidad incluso a largo plazo. Según las estimaciones de Robeco, una cartera de deuda pública global podría generar una rentabilidad media, en euros con divisa cubierta, del -0,75% a cinco años anualizada. Esto es, una pérdida casi garantizada.

Las estimaciones de retornos futuros de la gestora, recogidos en la décima edición de su informe anual Retornos Esperados (Expected Returns) 2021-2025, empeoran si se restringe el universo a activos gubernamentales con el rating más alto (AAA), donde el inversor en euros podría perder un 1,75% cada año. Mantenerse en liquidez también le condena a una pérdida casi segura del 0,50% anualizado.

Los intereses de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años tienen un techo del 1,5% de cara a los próximos cinco años y, en Alemania y Japón, del 0,5% solamente, recuerdan desde la gestora holandesa. “Estas cifras incluyen un ligero aumento de los tipos de interés hacia el final del período quinquenal de la previsión, que es cuando el crecimiento comenzaría a despegar. Esto supone que los inversores en deuda pública van a obtener rentabilidades nominales negativas en todos los grandes mercados”, detallan.

Para aspirar a que su cartera genere un mínimo de rentabilidad a cinco años necesariamente tiene que asumir riesgo crediticio. Pero mantenerse en la parte de mayor calidad de la curva de corporativos, en grado de inversión, solo le aportaría un 0,25% al año, en euros.

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Pero es que a estas cifras hay que sumarle otro factor: el efecto de erosión que provoca la inflación en el poder adquisitivo. Según estimaciones de Robeco, para el mismo plazo de 5 años calcula una inflación anual del 1,75%. Para superar ese nivel, el inversor tendría que incorporar a su cartera renta fija de peor calidad crediticia (high yield), ir a mercados emergentes, activos inmobiliarios o renta variable. Un riesgo que determinados perfiles de inversión no pueden (o más bien no deben) asumir.

Quienes sí puedan asumir riesgo en sus carteras, Robeco cree que tendrán recompensa. “Sobre todo porque ciertos refugios seguros también terminarán por considerarse arriesgados”, matiza. “Para la mayoría de las clases de activos de riesgo, la previsible contraprestación por el riesgo de volatilidad es sustancial, lo que da lugar a ratios de Sharpe atractivos. Aunque las primas de riesgo serán elevadas, la rentabilidad absoluta de los activos permanecerá por debajo de sus niveles de equilibrio”, defienden.

La clave detrás de estas cifras está en la actuación de los bancos centrales. Robeco prevé que los tipos de interés reales se mantengan en negativo durante un periodo prolongado, lo que significa que sus efectos sobre la relación entre los fundamentales económicos y la evolución de los precios de los activos, así como sus implicaciones para las asignaciones multiactivos, serán decisivos.

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