DPAM L Global Target Income: un toque cuantitativo al income


El DPAM L Global Target Income pone la gestión dinámica del riesgo en el centro de la construcción de la cartera. Este fondo con Sello FundsPeople 2020 por su calificación de Consistente aporta un enfoque cuantitativo disciplinado a la gestión de un multiactivo global. El fondo está gestionado por el equipo Quant Solutions de DPAM y, de la mano de Frederiek Van Holle, se beneficia su análisis e investigación cuantitativa.

Tiene como objetivo generar un dividendo anual de un mínimo del 3%. Para alcanzar esa meta, que se ha cumplido cada año desde su lanzamiento, el fondo tiene un sólido enfoque dinámico en el control de riesgo a través un modelo cuantitativo patentado invirtiendo en varias clases de activo.

La asignación está determinada en su mayor parte por el modelo de análisis de riesgos de DPAM que evalúa las correlaciones y la volatilidad de múltiples clases de activos. Este enfoque ayuda a evitar los sesgos de los inversores y se ajusta a la filosofía de la gestora en gestión activa. “Las correlaciones y volatilidades cambian con el tiempo lo que implica que la asignación de activos de la cartera debe cambiar de manera acorde para mantener una diversificación óptima”, explica Frederiek Van Holle, gestor del fondo.

La asignación de activos no está limitada por un índice de referencia. Algo que el gestor ve determinante para que la cartera se haya mostrado resistente en momentos en los que el apetito por el riesgo estaba muy bajo. “La diversificación global y la gestión del riesgo están ligadas a un objetivo de ingresos, lo que ha protegido al inversor”, cuenta.

Además, la cartera se compone con el riesgo mínimo necesario para obtener su objetivo de generación de rentas. Cuando los mercados bajan, se sirven de mecanismos automáticos que protegen la cartera al reducir la exposición global al riesgo. A la inversa, cuando el momentum de los mercados es positivo, amplían su presupuesto de riesgo para beneficiarse de las subidas. “Por esto es clave que mantengamos siempre intacta nuestra diversificación”, insiste.

Actualización de la cartera

Ahora y siempre, lo más importante para el fondo es la presencia de suficiente potencial de diversificación en el mercado para generar el nivel de ingresos que prevén, tomando el menor riesgo necesario. Y de momento así se mantiene. Las correlaciones entre acciones y bonos siguen siendo muy negativas y el gestor no ve ninguna razón para que eso cambie pronto. “El Covid-19 ha demostrado una vez más que, incluso con tipos extremadamente bajas, la renta fija debería seguir siendo una parte importante de una cartera equilibrada”, afirma. “En 2020 no debemos vender la piel del oso antes de cazarlo, pero nuestro disciplinado proceso de inversión ha demostrado los últimos años que el fondo ha protegido al inversor durante los periodos de estrés y también ha participado de las subidas en los mercados alcistas. Confiamos en nuestra metodología de inversión”, sentencia Van Holle.

A principios de abril, la cartera logró beneficiarse en gran medida de una subida de los mercados de más riesgo como la renta variable y los bonos emergentes o de alto rendimiento. “Mientras que las volatilidades se mantengan bajas y la descorrelación quede intacta, no tenemos miedo de otorgarles un presupuesto de riesgo más alto”, defiende el gestor. A la vez, aprovecharon el momento de mercado para aumentar la exposición del fondo a riesgo de tipos de interés. La fuerte descorrelación entre bonos estadounidenses con activos de riesgo protegen al inversor cuando el sentimiento empeora, entiende Van Holle, por lo que argumenta que unos tipos estadounidenses más bajos apoyarán este componente de la cartera.

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