Dos visiones sobre renta fija global de expertos de Franklin Templeton


En el último análisis mensual en el que Franklin Templeton Invesments da un repaso al estado de los mercados, dos de sus expertos ofrecen dos visiones complementarias sobre cómo han afectado las últimas políticas de los bancos centrales a la renta fija y sobre el tono de los activos de deuda desde una perspectiva global. 

El primero ha sido John W. Beck, vicepresidente sénior y director de renta fija en Londres de Franklin Templeton Fixed Income. El experto cree que, dado el incremento de la volatilidad específica por países, ve pocas razones para alterar su escenario base de expansión contenida en la economía global: “La apagada influencia de los bancos centrales sobre los tipos de interés globales es fuerte, a pesar de que en el G-3 (EE.UU., la eurozona y Japón) estén en diferentes estadios del ciclo económico, no estamos sorprendidos de que la Reserva Federal y el Banco de Japón tengan de alguna manera que contrastar posiciones sobre política monetaria y que se hayan incrementado las expectativas de nuevas medidas del BCE para contener las presiones deflacionarias en la eurozona”. En líneas generales, la receta de Beck para afrontar este entorno es optar por duraciones defensivas y exposiciones diversificadas por países, y seleccionar oportunidades en deuda emergente y deuda corporativa. 

La postura de Beck con las economías del G-3 es crítica: “Continuamos cuestionando el crecimiento individual y los fundamentales, dados sus elevados niveles de apalancamiento”. El director de renta fija de la firma en Londes considera que los altos niveles de deuda sobre PIB en los casos de EE.UU. y Japón “parecen inconsistentes con un escenario de fuerte crecimiento y más en línea con un periodo prolongado de lenta expansión, que a su vez podría incrementar el tiempo que tome llevar a su endeudamiento a niveles más gestionables”

La eurozona se merece una mención aparte. Beck comienza comentando que, aunque los niveles de deuda de Alemania parecen estar en mejor forma, piensa que “disfrazan el riesgo de que el país pudiera tener que apoyar a otros miembros de la eurozona más endeudados”. De la zona euro en su conjunto, su visión en términos generales es que la región se quedará rezagada en términos de crecimiento, aunque por otra parte observa que un entorno de crecimiento cercano a cero en la mayoría de países miembro podría ser de ayuda para los inversores, “aunque les urgiríamos a centrarse en las métricas de crecimiento y deuda individuales de cada más que caer en la trampa de ver a Europa de acuerdo con el consenso prevalente”. 

La postura del experto es ambivalente: por un lado estima que la probabilidad de que el BCE sea más acomodaticio es elevada; por otro, estima que la ausencia de presiones inflacionarias en el núcleo de la eurozona será positiva para la renta fija, particularmente en países que no estén en el núcleo del continente y que ofrezcan rentabilidades reales positivas. Además, Beck considera que la divergencia en el comportamiento de los tipos de Europa frente a EE.UU. podría ayudar a la renta fija europea a batir a la estadounidense. “El programa de la Fed para reducir sus adquisiciones mensuales de bonos parece totalmente descontado en el mercado de treasuries, y los potenciales movimientos para incrementar los tipos dependen de los datos económicos”, señala. 

El vicepresidente sénior también hace referencia a Japón y a los países emergentes. Del primero destaca que sigue teniendo una visión “firmemente negativa”, pues considera que el impacto negativo sobre el consumo del alza del IVA hará necesaria una nueva intervención del BoJ . En cuanto a los países en vías de desarrollo, Beck se desmarca de otras voces del mercado, al afirmar que “tratar a todos los mercados emergentes como una sola clase de activo todavía tiene sentido para nosotros”. Más que por el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia, cree que la volatilidad vista durante el primer trimestre se ha debido principalmente por los signos de debilidad percibidos en economías concretas. 

El caso de EE.UU.

La segunda opinión pertenece a Christopher J. Molumphy, vicepresidente ejecutivo y director de inversiones del equipo de renta fija de Franklin Templeton Group. Molumphy comienza su análisis centrándose en la figura de Janet Yellen y su discurso tras la reunión del Comité de Mercado Abierto (FOMC) de marzo. Lo que el experto trata de indagar es “el potencial de cambio en la política monetaria con un nuevo presidente de la Fed”. En principio, él no espera cambios mayores por la cercanía ideológica de Yellen con su predecesor, Ben Bernanke, y por los años de experiencia a su servicio como vicepresidenta del banco central. “Mientras pensamos que podría verse una cercamiento ligeramente más acomodaticio y un tono ligeramente más asertivo de la nueva presidenta que lo visto en el pasado, en conjunto no vemos ninguna razón para creer que la Fed se desviará de su curso actual”, resume. 

Asimismo, cree que se mantendrá sin cambios el ritmo actual de eliminación de estímulos a no ser que se produzca un cambio brusco del entorno macro, pese a que a Yellen se le escapara que la subida de tipos podría llegar antes de lo esperado, a mediados de 2015. “Ese marco temporal nos parece apropiado”, concluye Molumphy. Esgrime una serie de razones para justificar esta afirmación y descartar un giro negativo de la economía estadounidense: el primero, que la Fed haya dejado claro que no subirá los tipos de corto plazo en el futuro cercano. El segundo, que el entorno inflacionario es “relativamente benigno”, en sus palabras. Por ello, su previsión es que la subida de tipos sea muy gradual y que la economía vaya creciendo apoyada sobre todo en la mejora del sector de consumo, históricamente el principal contribuir al PIB en EE.UU. 

El director de inversiones de renta fija tampoco ignora los posibles problemas que puedan surgir en el corto plazo. Coincide con Beck en la preocupación por el elevado endeudamiento de Estados Unidos, debido a que la deuda ha seguido creciendo a pesar de los esfuerzos del Gobierno para reducir el apalancamiento. También le preocupa que no parece que haya voluntad política para afrontar este problema en profundidad. “Aunque no pensamos que la situación sea causa de preocupación en el corto plazo, la previsión de incremento del techo de la deuda junto con una potencial subida de los tipos de interés no es un buen presagio para las perspectivas futuras de crecimiento económico de largo plazo”, explica. 

El consejo de Molumphy para afrontar este posible escenario es comenzar a diversificar la cartera, fijándose en emisiones de renta fija que ofrezcan retornos potencialmente superiores. En su top de recomendaciones figuran Asia sin Japón y Europa del Este. 

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