Dos temas nuevos en los que bucear para generar ideas de inversión a largo plazo


Newton siempre ha sido conocida como una entidad que invierte por temáticas de inversión que consideran jugarán un importante papel en el futuro. Cambio integral, concentración financiera, realineamiento global, influencia de China, economía energética, intervención gubernamental, tecnologías verdes, dinámica demográfica, desapalancamiento… Son algunos de los grandes temas que la filial de BNY Mellon tiene muy presente a la hora de enfocar sus inversiones en fondos como el BNY Mellon Global Real Return, el BNY Mellon Global Equity Higher Income, el BNY Mellon Global Opportunities o el BNY Mellon Asian Equity, los productos más vendidos de Newton, entidad que a cierre de septiembre mantenía 64.440 millones de euros en activos bajo gestión.

Los temas detectados por Newton les ayudan a concentrarse en lo importante a la vez que filtrar las interferencias que, en opinión de los profesionales de la casa, solo generan ruido y distraen la atención sobre lo importante de cara al largo plazo. Pero los temas son solo los ejes temáticos que Newton considera claves en un momento determinado y que les sirven para identificar las claves del cambio, aportar una visión de contexto a la generación de ideas y guiar a sus gestores a través del análisis fundamental. La novedad es que la entidad acaba de incluir dos temas nuevos en su lista para entender el contexto actual: ‘Financialización’ y ‘Revolución inteligente’.

Simon Pryke, director de inversiones en Newton, explica las características de los nuevos temas. En cuanto a la primera, el experto señala que la escala, complejidad e interconexión de los mercados financieros globales ha crecido durante las últimas décadas, alentado por la desregulación y la innovación financiera y tecnológica. “A esto se suman mayores estímulos por parte de las políticas monetarias inflacionarias y la posición dominante de los bancos centrales de no apoyarse contra de los excesos financieros. Los intereses fuertes establecidos, el control débil y la complicidad de los políticos ha llevado al sector financiero a ocupar una posición dominante en las economías, en lugar de servir de apoyo”.

Según Pryke, una consecuencia es que la escala de las finanzas a nivel global se mantienen más o menos igual a como estaban antes de la crisis de crédito, quitando algunas mejoras en capital, fondos y regulación. “El sector aún está dominado por instituciones opacas y ‘demasiado grandes para caer’ con grandes y complejos balances. Como resultado, los flujos financieros siguen teniendo un efecto enorme en la actividad real, dejando a los mercados y los cambios económicos en una posición delicada a los pequeños cambios en la opinión del inversor”. En cuanto a la ‘revolución inteligente’, el experto señala que la tecnología está haciendo que las redes, los sistemas, procesos y productos de todos los tipos sean más responsables e inteligentes.

“Por el contrario, estas entidades ‘inteligentes’ pueden potenciar la eficiencia y productividad radicalmente, al igual que facilita la oferta de productos personalizados. Las tecnologías inteligentes y las empresas tendrán un impacto muy grande sobre las sociedades, al mismo tiempo que surgirán múltiples tareas donde las máquinas serán capaces de reemplazar a los trabajadores humanos. Esto tiene el potencial de exacerbar las desigualdades de renta, además de dirigir las tendencias poblacionales y educacionales. También es posible influir en las decisiones políticas cíclicas (como por ejemplo, cuando las autoridades buscan desplazamientos fijos en el corto plazo o estructurales) y alentará a la intervención para ralentizar la tranquilidad del proceso de cambio”.

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