Dónde residen las mejores oportunidades para obtener rentas


Hace más de una década, en el año 2002, Brad Kinkelaar empezó a dirigir la estrategia de dividendos de la gestora estadounidense Thornburg Investment Management y desde entonces ha trabajado en esta temática. Desde el otoño de 2011 lo hace para Pimco, convencido de que, aunque en un entorno de bajos tipos de interés las altas rentabilidades que ofrecen los dividendos o los cupones han ganado popularidad, la estrategia es totalmente atemporal. “La obtención de rentas es un tema de moda pero también es una estrategia atemporal, una necesidad secular y global”.

La mejor forma de dar respuesta a esa necesidad es con un enfoque global, es decir, utilizando diferentes clases de activos y valores de todo el mundo en lugar de centrarse en una sola región o sector. Una flexibilidad que permite invertir allí donde hay más valor. En el entorno actual de decreciente rentabilidad de los mercados de renta fija y previsible mantenimiento de tipos en mínimos debido al interés de los bancos centrales por impulsar la actividad económica (“no habrá subidas de tipo pronto”, dice), cada vez es más difícil encontrar oportunidades allí. Pero la historia es muy diferente en renta variable. “Las bolsas globales ofrecen mejores retornos”, y habla de ganancias anuales de entre el 5% y el 6% para los próximos de cinco a siete años.

“La gente piensa en la rentabilidad de forma anual pero necesita ingresos durante más de un año; por eso hay que pensar a largo plazo”, dice. Y por eso, mirando a con un dilatado horizonte temporal, cree que la diferencia entre invertir en renta fija y renta variable (en empresas capaces de doblar el dividendo cada 10 años, por ejemplo) “puede llegar a ser dramática”. Como consecuencia, apuesta por acciones de compañías con rentabilidad por dividendo atractiva pero también con positivos fundamentales que le permitan crecer y aumentar el dividendo a lo largo del tiempo a la vez que apreciar su capital, para obtener atractivos retornos a largo plazo.

El gestor defiende que, para superar la inflación y mejorar el poder adquisitivo de los inversores, la inversión en renta variable con un enfoque en los dividendos es una herramienta muy valiosa. Herramienta que aplica a las dos estrategias de Pimco, una pura de renta variable (Dividend Strategy) y otra mixta (Dividend and Income Builder Strategy), que ha de invertir un mínimo del 50% en renta variable y que solo tiene el 15% en renta fija actualmente, para clientes más conservadores. Ambas estrategias tienen como objetivo proteger al inversor en momentos bajistas (captan un 75% de las caídas) y participar en las subidas (el 100%) con limitada volatilidad.

Utilizar la macro

El proceso de construcción de las carteras es puramente bottom-up y se basa en la selección de unas 55 compañías (de un universo de unas 370 firmas en 25 países) con buenos fundamentales y valoraciones atractivas, pero los gestores utilizan la información macroeconómica, uno de los puntos fuertes de Pimco, a su favor. Aunque no toman decisiones basadas en la macro, juzgan la capacidad de las compañías de operar y tener éxito en distintos escenarios de mercado, como forma de proteger la inversión en momentos adversos.

Una forma de trabajar que les permite encontrar oportunidades en áreas en dificultades como la Europa periférica, con inversiones en países como España (invirten en una gasista española) o Italia, si consideran que las compañías pueden superar las dificultades. Kinkelaar dice, no obstante, que a largo plazo los emergentes ofrecen mayores oportunidades, pero advierte sobre las valoraciones. Por sectores, sus fondos tienen un alto componente en salud.

Cautela estratégica y atrevimiento oportunista

El gestor, que se define como inversor en valor pero reconoce que encuentra valor también en empresas de crecimiento, mantiene la cautela, porque identifica un desequilibrio entre la recuperación macroeconómica y los fundamentales de las compañías, que cree que deberá corregirse. “Continuamente encontramos datos decepcionantes sobre el crecimiento del PIB y además el mercado está poniendo en precio un rebote económico que puede no ocurrir. Y además los fundamentales de las compañías se han deteriorado”, dice. De hecho, los beneficios cayeron un 3% el año pasado y decepcionaron frente a las previsiones de crecimiento de doble dígito.

“En algún momento, eso tendrá que reflejarse”, por lo que se mantiene en modo conservador. Además, los bancos centrales han hecho un esfuerzo por apoyar los activos de riesgo pero advierte de que sus decisiones son cada vez menos efectivas. “Somos estratégicamente defensivos pero oportunísticamente ofensivos. Tenemos que ser más vigilantes para encontrar nombres que sean resistentes a las caídas y que coticen a precios atractivos”, dice, pues cree que aún es posible encontrar empresas que, frente a la caída de beneficios generalizada, pueden crecer hasta el 7%.

Limitar el riesgo

El carácter global es clave para limitar los riesgos ante potenciales correcciones de mercado o compras demasiado caras. Así, si el fondo invirtiera solo en Europa podría haber sufrido la caída en el sector de las comunicaciones, célebre por sus altos dividendos pero obligado a recortarlos ante sus necesidades de reinversión y que en los últimos años ha sido menos rentable que el resto del mercado.

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