Donald Trump, fuente adicional de volatilidad


Aunque el riesgo de Brexit aún no se haya materializado – la consulta está prevista para el 23 de junio-, los mercados ya se están preparando para el siguiente riesgo político, una hipotética victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. programadas para noviembre. A medida que se vislumbra con mayor claridad que el multimillonario será el contendiente oficial del Partido Republicano en la carrera hacia la Casa Blanca (la nominación se hará oficial en julio), cada vez son más las gestoras internacionales que evalúan los pros y los contras de una campaña electoral que promete ser histórica.

Libby Cantrill, executive vice president en PIMCO, indica que la candidatura de Trump “no está poniendo fácil a los inversores anticipar las posibles implicaciones económicas y del mercado de una presidencia de Trump, si ganara las elecciones generales de noviembre”. Cantrill indica que hay dos razones esenciales que explican la elevada incertidumbre que está provocando este fenómeno político. La primera de ellas, que “Trump no suscribe necesariamente la ortodoxia republicana convencional de impuestos más bajos, menos gasto público y apertura del mercado hecha famosa por el presidente Ronald Reagan”.

De hecho, la experta se fija en que las propuestas de Trump en materia económica son más variadas en términos ideológicos, pues mezclan algunos principios propios de los republicanos con otros que podrían encajar mejor en el Partido Demócrata (como la preservación de la Seguridad Social y el programa Medicare). Además, indica que algunas propuestas – como la que pide la revisión completa de todos los tratados de comercio y posibles acciones punitivas contra algunos socios comerciales de EE.UU. como China- no se pueden clasificar en ninguna de las formaciones políticas.

La otra razón que aduce la experta es que “las declaraciones de Trump sobre política económica son a veces conflictivas y frecuentemente cambiantes, lo que también vuelve difícil a los inversores interpretar las posibles consecuencias”. Pone como ejemplo que hace unas semanas el candidato declaró al Washington Post que quería eliminar la deuda de 19 billones de dólares de EE.UU. en los próximos ocho años, “lo que es efectivamente inviable sin abolir la mayor parte del gasto gubernamental ni incrementar los impuestos sustancialmente”. Poco tiempo después, el millonario pidió públicamente un plan fiscal que implicaría un incremento de 9 billones de dólares en el endeudamiento del país, lo que para la experta plantea serias dudas sobre si está más inclinado por la austeridad o por la expansión fiscal.

“¿Qué se supone que deben hacer los inversores con un candidato cuya ideología económica es divergente de la de su partido, por no mencionar que suele ser incoherente y fluida? Como mínimo, deberían darle algo de tiempo”, concluye Cantrill. Se refiere a que el magnate “tendrá que contratar a asesores políticos experimentados, que le ayudarán a dar solidez a su agenda económica antes de dirigirse a la convención (del Partido Republicano) y ciertamente antes de que se implique formalmente en debates con la otra presunta candidata, Hillary Clinton, que es una reconocida especialista en política”.

Joseph Amato, presidente y director de inversiones de renta variable de Neuberger Berman, también coincide en que el único factor que puede reducir la incertidumbre en el panorama político estadounidense es la probabilidad de que Trump sea el candidato republicano, pero que su candidatura es elevadamente incierta en sí misma: “La candidatura de Donald Trump fue recibida con mofa hace un año. Hasta que sus rivales tiraron la toalla la semana pasada, muchos estaban seguros de que nos dirigíamos a una convención republicana competitiva. ¿Por qué debería parar ahora la incertidumbre?”.

Amato cree que el pulso dialéctico entre Clinton y Trump podría actuar como una distracción, “conteniendo el sentimiento en los próximos meses, pero también podría alejar la atención del mercado de las preguntas importantes como el tipo de políticas fiscales que deberíamos esperar de esta transición política”. En todo caso, la preocupación actual de Neuberger Berman es que el entorno no reúna condiciones para apoyar “una recuperación fundamental de los beneficios, con independencia de quien gane las elecciones”.

Al experto también le preocupa la tasa de rechazo que presenta Trump, del 53% frente al 37% de Clinton. Considera que es un dato importante porque “cuando el presidente carece de un mandato real, se reduce la probabilidad de ejercer un progreso político significativo en una serie de cuestiones vitales para el sector corporativo: reforma de impuestos a sociedades, gasto en infraestructuras y una regulación más racional de las políticas comerciales”.

El único que muestra una postura más pragmática es Ángel Agudo, gestor del FF America Fund: “El periodo previo a las elecciones estadounidenses y la incertidumbre política que lleva aparejada podrían elevar la volatilidad en el mercado; no obstante, con independencia de quién gane las elecciones, no espero cambios en las grandes líneas maestras de la política estadounidense”.

El gestor de Fidelity explica que, desde una perspectiva sectorial, “los valores del sector sanitario podrían sufrir volatilidad si vuelven a surgir comentarios sobre los precios en el sector” (leer más sobre sectores afectados por la elección de Trump o Clinton).

Sin embargo, Agudo se aferra a su fuerte filosofía value para refutar sus apuestas en cartera: “Sigo confiando en las posiciones actuales de la cartera en esta área y también creo que las empresas que demuestren capacidad de innovación podrán mantener su poder de fijación de precios. El sector de defensa también está siendo protagonista de las elecciones, pero este vez no me parece que el presupuesto de defensa sea un punto esencial en ninguna de las campañas”.

La reflexión de Agudo sobre los meses que quedan es optimista: “En conjunto, la volatilidad a corto plazo en los meses previos a las elecciones puede crear oportunidades de compra; sigo apostando por mi proceso de inversión y, sobre todo, vigilo muy de cerca los fundamentales a largo plazo”.

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