Dividendos: un modelo de estabilidad


Una de las tendencias más claras en los meses más recientes ha sido la fuerte caída en la rentabilidad de los Bonos en todo el mundo, situándose en niveles históricamente bajos, y la creencia generalizada de que permanecerán así por bastante tiempo. Los Bonos Gubernamentales se presentan por tanto poco atractivos para aquellos inversores que buscan una renta alta y regular. La “caza del cupón” acaba de empezar y creemos que, en este escenario, la inversión en dividendos es la estrategia óptima.

A lo largo de los últimos años, muchos inversores salieron de la renta variable buscando una seguridad en los Bonos ó en los Depósitos. Las razones eran comprensibles; la crisis crediticia provocó la caída de la renta variable y el nerviosismo en los mercados, y los bonos gubernamentales eran una alternativa segura. Sin embargo, los inversores han visto caer los retornos hasta niveles sin precedentes. Como resultado de la crisis, los bancos necesitaban grandes cantidades de capital y lo consiguieron con éxito atrayendo a muchos clientes mediante altas remuneraciones a sus ahorros.

Los tipos permanecerán bajos por un tiempo

Las perspectivas para el inversor en bonos gubernamentales no son muy atractivas. Prevemos una presión bajista persistente en las rentabilidades por varios motivos: en primer lugar, una gran cantidad de dinero continúa dirigiéndose a los mercados de bonos. En parte, proveniente del exceso de liquidez de muchos países emergentes. China es un ejemplo conocido; ha invertido fuertemente en bonos del gobierno de EE.UU. durante años. El envejecimiento de la población también juega un papel importante. Los inversores de más edad tienen una mayor necesidad de activos con menor riesgo tales como bonos del gobierno a largo plazo. Son también propensos a invertir en activos que ofrezcan rentas.

La desaceleración económica en varias partes del mundo está también provocando un efecto bajista en las rentabilidades de los bonos. Los bancos centrales en EE.UU. y en la zona Euro están manteniendo los tipos oficiales bajos por un periodo prolongado. El exceso de capacidad y el desempleo son altos. Con pocas posibilidades de aumento de los salarios, la inflación subyacente podría permanecer muy baja durante un tiempo prolongado. Estas presiones desinflacionistas mantendrán los tipos bajos.

Con unas rentabilidades de los bonos gubernamentales que se comprimen en todo el mundo y con la previsión de que se mantengan en esos niveles durante un largo periodo, una etapa de crecimiento y retornos por debajo de lo habitual parece que ha llegado.

Más foco en Compañías que pagan dividendos

Las acciones que pagan altos dividendos se constituyen como una atractiva propuesta de inversión en un escenario de bajos retornos donde los mercados de bonos difícilmente ofrecen alternativas y en el que el potencial alcista de las acciones de crecimiento sensibles a la actividad económica está disminuyendo.

Los inversores que buscan rentas pueden generalmente elegir entre bonos gubernamentales ó corporativos y acciones que pagan dividendos. La recompensa de invertir en bonos es extremadamente baja en estos momentos. Incluso los bonos corporativos de menos calidad han visto desplomarse sus primas de riesgo durante los últimos 18 meses. Como resultado, las compañías que son conocidas por el pago de altos dividendos están cada vez más en el foco de los inversores. Muchas compañías tienen un “cash flow” estable y grandes cantidades de efectivo en sus balances, que pueden ser utilizadas para pagar dividendos. La rentabilidad por dividendos superó a los retornos de los bonos gubernamentales hace ya tiempo, y la rentabilidad media de los bonos corporativos también ha sido sobrepasada. Este es especialmente el caso de los sectores defensivos.

Los sectores defensivos lideran el camino

Las acciones de las compañías que tradicionalmente pagan altos dividendos han pasado por tiempos difíciles. Debido a la crisis del crédito, muchas compañías se vieron obligadas a recortar ó incluso suspender sus dividendos. Los Bancos son el más claro ejemplo. Cuando la economía global empezó a recuperarse a principios de 2009, los sectores más sensibles a la actividad económica (cíclicos) fueron los más beneficiados. Las compañías de altos dividendos están tradicionalmente situadas en sectores defensivos, como telecomunicaciones, utilities, farmacéuticas y productos básicos de consumo. Otras compañías que pagan dividendos altos y estables son, en general, grandes petroleras y empresas inmobiliarias. Estos sectores se quedaron rezagados en el rebote de las Bolsas.

El “rally” tuvo un parón este año por el temor de los inversores acerca del crecimiento económico y el miedo a un “double-dip”. Los valores cíclicos, cuyas valoraciones habían subido mucho, se vieron presionados. Desde Mayo hemos visto a los sectores defensivos comportarse mejor que los cíclicos. El mejor comportamiento del sector de telecomunicaciones, de alto dividendo, en más de un 10% en los últimos tres meses (en Euros, hasta el final de Agosto) es el mejor ejemplo. En el mismo periodo, la renta variable global cayó casi un 3%. El sector de telecomunicaciones está proporcionando actualmente una rentabilidad por dividendo media del 6%. Las “Utilities” y las compañías de petróleo están pagando cifras similares. La media para farmacéuticas y alimentación está en torno al 4%. Las compañías inmobiliarias también aportan una rentabilidad por dividendo razonable, de media entre el 4% y el 6%.

Un clima favorable para los dividendos

Con la reciente desaceleración en el crecimiento económico y el riesgo de previsiones de ingresos a la baja, pero todavía con políticas monetarias muy acomodaticias, pensamos que los mercados de acciones se mantendrán en rango. El alza está limitada por la incertidumbre acerca del crecimiento y la deflación. La caída está protegida por las valoraciones, aunque éstas no son suficientemente bajas para provocar por si mismas un “rally” sustancial en los mercados. La volatilidad permanecerá alta por los cambios de ánimo de los inversores, de pesimismo a optimismo y viceversa en función de los últimos datos conocidos.

En este entorno de bajo crecimiento y bajos retornos, los dividendos tomarán importancia y la rentabilidad futura vendrá en mayor medida por rentas que por apreciación del capital. El siguiente gráfico muestra que la contribución de los dividendos a los retornos totales ha sido de más del 50% desde 1985.

Los sectores defensivos son los más claros beneficiados de la búsqueda de altos dividendos, y debería continuar su mejor comportamiento. Además, muchas compañías tienen unos balances sanos y un “cash flow” recurrente, estando por tanto en situación de aumentar sus dividendos. Hasta ahora, los incrementos de dividendos no han seguido el ritmo del gran aumento de los ingresos que hemos visto en los últimos trimestres. Esto significa que hay espacio para el crecimiento. Esperamos que las compañías aumenten su dividendo en una media del 10% tanto en 2011 como en 2012. Dicho todo esto, creemos firmemente que el clima actual favorece el mejor comportamiento de las acciones de dividendo.

Los dividendos como una señal fiable

Junto al actual escenario de inversión existen otras razones fundamentales para invertir en acciones de dividendo. Las Compañías con un historial estable de dividendos crecientes demuestran su lealtad a sus accionistas en forma de reparto de los beneficios. Es también un signo de confianza; aquellas compañías que, teniendo un historial estable de dividendos, de repente los recortan, provocan una seria crisis de confianza entre sus accionistas. Es por tanto en interés de la Compañía mantener sus niveles de dividendos, incluso en tiempos de incertidumbre. Cualquier cambio en el dividendo significa una señal importante: un incremento en el dividendo es un signo de la confianza de la compañía en el futuro. El aumento normalmente lleva a un alza en el precio. Por tanto, el inversor se beneficia doblemente: una mayor rentabilidad por dividendo y una apreciación del capital.

Conclusión

En la actual situación de tipos monetarios y de los bonos públicos extremadamente bajos, y caídas drásticas del retorno del crédito, la búsqueda del “cupón” se está intensificando, también fuera de la renta fija. Adicionalmente, en varios sectores la rentabilidad por dividendo es superior a la de sus bonos. La importancia de los dividendos en el retorno total de una cartera de inversión aumentará en este entorno de bajo crecimiento y bajas rentabilidades que esperamos. Aquellos valores con un dividendo alto y sostenible se beneficiarán de la situación.

 

 

 

 

 

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