Distintas fórmulas para exponerse a la renta variable americana


La pregunta está en boca de todos. Tras los máximos alcanzados por la Bolsa de Estados Unidos… ¿qué debe esperar el inversor de este mercado? Aunque muchos se cuestionan la fiabilidad de los actuales niveles teniendo en cuenta la situación macroeconómica del país, conviene tener presente que comportamiento bursátil y crecimiento económico no tienen por qué ir de la mano. De hecho, la bolsa suele desligarse de la  grandilocuencia de los datos macro. Las cifras así lo demuestran. Por ejemplo, en la década de los 70, cuando la economía estadounidense creció a un ritmo medio anual del 3,3%, la rentabilidad total ofrecida por el S&P 500 fue negativa (-1,4%). En la década de los 90, con un PIB avanzando al mismo ritmo, el índice registró una subida anualizada del 14,6%, publica Expansión.

“Independientemente de si está cara o barata, lo cierto es que estamos viendo una vuelta de los inversores a la renta variable, lo cual tiene un efecto directo en la Bolsa de Estados Unidos dado el importante peso de su mercado”, afirma Iván Pascual, director de Ventas de iShares para Iberia. En su opinión, esta clase de activo se va a seguir comprando al existir todavía muchos inversores en liquidez buscando tomar posiciones en el mercado de acciones. Y, el paso natural para empezar a hacerlo es la renta variable americana. La siguiente cuestión que inmediatamente se le plantea el inversor es el modo de posicionarse. ¿Fondos de inversión o ETF?

Ambos son productos diversificados, los primeros de gestión activa y los segundos indexados. Uno de los grandes argumentos a los que suelen recurrir los defensores de la inversión es la dificultad de los gestores activos para superar al índice. El hecho de que la Bolsa americana sea un mercado muy eficiente en el que existen muchos jugadores hace que sean pocos los gestores activos capaces de batirlo de una manera recurrente a lo largo del tiempo. Por ese motivo, los fondos cotizados se posicionan como una herramienta a tener en cuenta. Los ETF por los que el inversor español ha mostrado un mayor interés son los que replican al S&P 500. Algunos de los productos registrados en España que replican la evolución de este índice son el iShares S&P 500, el Lyxor ETF S&P 500, el db x-trackers S&P 500 UCITS ETF o el Amundi ETF S&P 500.

A partir de la réplica del principal índice americano, el inversor puede utilizar los ETF para ajustar su estrategia tanto como desee. Si estuviéramos en un momento de elevada volatilidad, por ejemplo, podría apostar por una estrategia de mínima volatilidad que busque la réplica de un índice subyacente compuesto por las mismas compañías que integran el S&P 500, pero en donde los valores más volátiles gocen de un peso menor y viceversa. “Este tipo de estrategias tienden a funcionar mejor en periodos de volatilidad”, afirma Pascual. Algunos de los productos registrados en España son el iShares S&P 500 Minimum Volatility. Otra opción es apostar por cubrirse frente al riesgo de divisa a través de productos como el iShares S&P 500 Monthly Eur Hedged o el Amundi ETF S&P 500 Eur Hedged Daily.

¿Y si el inversor considerase que la Bolsa estadounidense está cara? “En términos generales, la renta variable americana no está barata, todo lo contrario”. Por ese motivo, la fórmula que propone Juan San Pío, director de Ventas Institucionales de Lyxor para Iberia y América Latina, es la de ser selectivos e invertir en aquellos sectores que tienen un mayor recorrido. “Los bancos estadounidenses están cotizando a valoraciones históricamente bajas y el sector debería beneficiarse del mercado de la vivienda estadounidense. La correlación entre la vivienda y el sector inmobiliario con los bancos ha aumentado recientemente y deja espacio para la subida del sector financiero”, afirma el experto. Su elección en este caso sería el Lyxor ETF S&P 500 Capped Financials Sector.

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