Diez tendencias globales en gestión de activos para una nueva década


Sasha Evers, Director General de BNY Mellon AM en España Si una cosa ha quedado clara a lo largo de la crisis financiera, es que el entorno de la gestión de activos está cambiando. Hemos sido testigos de cómo los actores de la industria se han visto forzados a agudizar su enfoque en sus principales líneas de negocio y en varios casos, a abandonar completamente la gestión de activos. Por otro lado, también ha habido un profundo replanteamiento de la estrategia, situación que ha desembocado en la desaparición de los gestores de algunos mercados o la especialización de otros en determinados segmentos de clientes.

Los conductores de este cambio en la industria ya estaban presentes, pero necesitaban un catalizador que los hiciera evolucionar rápidamente. Los dos últimos años de tensión del mercado han sido ese catalizador y una cosa está clara: la clave está en adaptarse a la nueva situación.

Aunque no esperamos que todas estas tendencias se manifiesten con la misma fuerza a lo largo de la próxima década, por lo menos sí podemos intentar esbozar los que creemos que serán los temas más importantes. Con el conocimiento de los peligros de de la bola de cristal, he destacado diez de las tendencias que creo influirán en nuestro sector a lo largo de la próxima década. Al menos está claro que el mundo feliz de la gestión de activos en 2020 probablemente será muy diferente al de 2010.

1. Una mayor separación entre la distribución y la creación de productos de gestión de activos.

2. Una tendencia creciente entre los bancos minoristas a abandonar la gestión de activos, ya que en muchos casos no lo ven como un negocio estratégico clave al largo plazo.

3. Una mayor consolidación de la industria, con el surgimiento de protagonistas con marcas globales consolidadas.

4. Una mayor necesidad de boutiques especializadas competentes en mercados y estrategias.

5. Predominio del modelo multi-boutique.

6. Incremento de la regulación y cumplimentación, lo cual incrementará potencialmente los costes operativos, lo que favorecerá a los grandes actores con economías de escala.

7. Una mayor demanda por parte de los clientes para que mejoren los estándares de información y transparencia.

8. Una oportunidad para que los gestores de inversión tengan relaciones estratégicas más cercanas con sus clientes, a cambio de mayores niveles de participación y transparencia.

9. Una mayor convergencia entre gestión tradicional y alternativa.

10. Polarización de la industria entre proveedores de productos beta con poco margen y productos alpha con alto margen.

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