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Diez errores que los inversores de ETF deben evitar


Los ETF han sido acogidos por los inversores de todo el mundo debido en parte a su simplicidad. Su casi total transparencia, el trading intradía y, en general, una situación fiscal favorable los hacen atractivos para todos los públicos, desde aquellos más largoplacistas hasta los inversores individuales e institucionales más activos. Los productos ofrecen numerosas ventajas frente a los fondos de inversión tradicionales y las acciones individuales, pero no están a prueba de bombas y proporcionan un sinfín de ocasiones para cometer errores. Diez de los más comunes son usar las órdenes de mercado de forma ciega; ignorar los gastos de gestión; filtrar el universo por el nivel de liquidez; juzgar un ETF por su nombre; utilizar sólo los índices con ponderación por capitalización de mercado; entender erróneamente los ETF internacionales; concebirlos como alternativa a la bolsa; tener un falso sentido de la diversificación; dejar pasar nuevos productos o no hacer bien los deberes, según ETFdb.

1. La liquidez de los ETF depende en última instancia de la de los subyacentes, así que un inversor que busque establecer una gran posición en un producto que invierte en blue chips sería capaz de deshacerla a un valor muy cerca del NAV (el valor liquidativo). Pero esto no significa que no sea necesario limitar las órdenes. Poner una orden de mercado podría dar lugar a una ejecución con una gran prima o descuento antes de que el participante autorizado sea capaz de dar el paso y crear acciones adicionales. Además, el número disponible de oferta y demanda no siempre reflejará el mercado de un ETF concreto, pues muchos participantes no muestran todas sus posiciones.

2. Los ETF son muy populares gracias en parte a sus competitivos gastos de gestión en relación con los de los fondos gestionados de forma activa. Pero el rango es lo suficientemente amplio (desde el 0,07% hasta el 1%) como para hacer necesario un análisis. En general, cuanto más compleja es la exposición, más cara es la comisión, así que tampoco es justo comparar los gastos de un ETF sobre el S&P 500 que sobre uno sobre mercados emergentes. Aunque la selección de estos productos no debería hacerse únicamente mirando los gastos, éstos deben tomarse en cuenta, pues el impacto para inversores de más largo plazo puede ser clave, si bien los más activos lo notarán menos.

3. Cuando se reduce el universo de casi 1.000 ETF para encontrar un producto en particular, uno de los principales filtros que se utiliza es la liquidez, una práctica que puede quitar de en medio muchos productos de gran calidad que pretenden alcanzar un determinado objetivo. Así, las ventanas de liquidez pueden ser una buena forma de evitar potenciales problemas en este sentido, pero los peligros se exageran y pueden lugar a errores aún mayores.

4. Generalmente, el nombre de un ETF da a los inversores una idea de de la exposición que ofrecen. Pero muchas asunciones sobre un perfil de rentabilidad-riesgo basadas únicamente en el nombre pueden sorprender negativamente al inversor y tener también consecuencias imprevistas.

5. Los inversores son criaturas de costumbres, y tienden a apostar por aquello que conocer. La mayoría de ETF disponibles para clientes de EEUU se basan en índices ponderados por capitalización de mercado, lo que hace que se dejen atrás productos como el Rydex S&P Equal Weight ETF (RSP). Y es que hay evidencias que sugieren que estas metodologías de ponderación sufren a veces por su tendencia a sobreponderar acciones que están sobrevaloradas. Conocer la composición del índice, sin tener miedo de tomar caminos menos concurridos, puede ser positivo, pues existe un interesante número de alternativas, como los índices con igual participación de sus valores.

6. Los ETF permiten el acceso a todos los rincones del planeta, pero la mayoría de ellos (tanto en mercados desarrollados como emergentes) se basan en large caps que no necesariamente proporcionan exposición a las economías locales. Hay que ser consciente de estas limitaciones de productos internacionales, pues aquellos clientes que busquen exposición a un determinado mercado podrían obtener mejores resultados en un ETF referenciado a un índice de valores más pequeños.

7. Los ETF fueron concebidos como productos mejorados frente a los fondos tradicionales, pero los inversores los consideran además una alternativa a la bolsa. Si está alcista en Apple tras el lanzamiento del iPad, la mejor forma de jugar el valor no es a través de un ETF que replique un índice tecnológico sino a través de la acción. Los ETF reducen el riesgo proporcionando una exposición a una cesta de valores diversificados, pero el riesgo es una calle de dos sentidos. Si busca una revalorización mayor, la mejor forma es a través de acciones individuales, aunque parezca una estrategia pasada de moda.

8. Los ETF son populares porque ofrecen exposición a una cesta diversificada de acciones, pero muchos inversores pueden hacerse una falsa idea de diversificación, especialmente aquellos que apuestan por índices con ponderación por capitalización de mercado, muy concentrados en unos pocos grandes nombres.

9. Muchos asesores tienen una lista cerrada de productos que usan a la hora de construir portfolios, lo que no tiene nada de malo pero conlleva el riesgo de perderse alternativas interesantes, pues la industria de ETF es muy joven y crece de forma muy rápida. No todas las novedades serán útiles para todos, porque algunos son muy exóticos, pero hay siempre nuevas ideas interesantes que ofrecen exposición a activos previamente inaccesibles.

10. Aunque algunos no entienden el funcionamiento de los ETF apalancados y han fallado en sus intentos, hay muchos inversores muy vagos que no se molestan en aprovechar los recursos que ofrecen estos productos. Si está dispuesto a hacer un pequeño análisis y perder un poco de su tiempo, tendrá muchas menos probabilidades de equivocarse.

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