¿Deuda emergente? Sí, sin miedo y, sobre todo, con selección, opinan las grandes gestoras españolas


Los países en desarrollo, comúnmente conocidos como emergentes, están causando últimamente mucho debate en torno a la desaceleración del crecimiento de sus economías y, sobre todo, a si éste es el momento propicio para invertir en ellos o, por el contrario, salir disparados en dirección hacia los desarrollados. “En los últimos años, los inversores han conseguido unas rentabilidades muy interesantes, independientemente del país -emergente- y del sector donde invertían. La situación de cara a 2014 será diferente, va a ser necesario ser mucho más selectivo y elegir aquellos sectores y países con mejores previsiones de crecimiento y rentabilidad”, advierte, ya de antemano, Cristina Gavín, gestora del fondo Ibercaja BP Global Bonds.

Para BBVA Asset Management, la renta fija emergente tiene un carácter estructural en las carteras con una doble óptica: “por un lado, es un activo de diversificación que contribuye a elevar a medio plazo el binomio rentabilidad/riesgo y, por otro, supone un generador recurrente de ‘carry’ dentro de un ‘asset allocation’ multiactivo global”. Hoy día, a BBVA AM le parece que los niveles de entrada resultan atractivos, “siempre que tengamos en mente objetivos de medio plazo, especialmente si pensamos que el grueso de rentabilidad no vendrá determinado por ganancias de capital”. Es decir, llegará vía pago de cupón.

La renta fija emergente, por tanto, puede ser un activo útil “para muchísimos inversores a los que tipos del 2,5% del tesoro americano y del 3,5% del crédito norteamericano no les resultan suficientes”, contextualiza Alfredo Mordezki, responsable global de Renta Fija Latam de Santander Asset Management.

Los emergentes, pendientes de las actuaciones de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y de los posteriores flujos de capitales que salgan desde sus arcas hacia las de Occidente, no tendrían que temer más de lo debido. “Cuentan con unos fundamentales relativamente sólidos”, por lo que “el efecto negativo debería ser limitado en el tiempo y en la cuantía”, estima Gavín, que insiste en la necesidad de ser selectivos a la hora de realizar las inversiones. La gestora de Ibercaja Gestión recomienda centrarse en aquéllos con “mejor potencial y menor dependencia de flujos especulativos procedentes del exterior”.

No obstante, el futuro relevo de presidente en la Fed puede trastocar sus ritmos de actuación. “El perfil de Janet Yellen parece sugerir una política flexible, sin prisas por retirar los estímulos y vigilando las variables y efectos colaterales, frente a un Ben Bernanke más proclive a dejar la Reserva Federal con el camino de salida (‘tapering’) en funcionamiento”, compara Mordezki.

Pero, una vez establecido que no termina de ser mal momento para la renta fija emergente, ¿cómo posicionarse en ella?

Mientras que a Ibercaja Gestión le gusta, sobre todo, la deuda pública, por su mayor liquidez y transparencia, BBVA AM opta por la deuda privada, por su mayor rentabilidad. “El mercado de deuda privada emergente está creciendo de forma exponencial, pero todavía adolece de una elevada iliquidez y acceso más restringido, por lo que su peso en la cartera debe ser aún relativamente limitado”, defiende Gavín. “En nuestra opinión, si bien se ha producido un fuerte estrechamiento de ‘spreads’ en el papel corporativo dentro de un ‘allocation’ de renta fija, aún tiene sentido aprovecharse de los diferenciales existentes, especialmente en un contexto en el que las probabilidades de suspensión de pagos siguen en niveles mínimos y no esperamos ganancias de capital significativas por el lado de la renta fija pública”, hace lo propio BBVA AM.

Santander AM esquematiza la polaridad de la situación: “En la renta fija privada es donde hay mayores oportunidades, aunque la pública está mejor posicionada desde el punto de vista de la oferta y la demanda. Los emisores públicos no están siendo tan activos como los corporativos. No obstante, son emisiones más líquidas y, en tiempo de volatilidad, la liquidez es un valor al alza”.

Mutuactivos, que acaba de lanzar el Mutuafondo Bonos Corporativos Emergentes, considera que “la deuda privada emergente permite aprovecharse del potencial económico que presentan actualmente los países emergentes”. “Estas economías, que seguirán liderando el crecimiento global”, apunta la firma, “destacan por sus ratios bajos de endeudamiento sobre el PIB, sus elevadas reservas en divisa extranjera y sus sistemas financieros bien capitalizados”, entre otros aspectos.

Otra cuestión a debate es el rating a estudiar de cada emisor. Para Gavín, “la decisión de inversión no depende tanto del rating del país, en el caso de la deuda pública emergente, sino en los fundamentales de cada uno, cuyo potencial a veces no se ve reflejado adecuadamente en el rating”. “El estrechamiento en los ‘spreads’ corporativos se ha concentrado de manera clara en el papel grado de inversión (en mercados como el latinoamericano, por ejemplo, supone más del 70% de las emisiones), mientras que, una vez nos desplazamos a la baja en las calificaciones, sí aparece valor”, explica BBVA AM. A su juicio, “por el momento, la relación rentabilidad/riesgo sí favorece tomar algo más de riesgo a la hora de seleccionar valores”, idea que se traduce en más peso para el ‘high yield’ frente al ‘investment grade’.

En Santander AM se declaran “agnósticos”, puesto que “analizamos una compañía como si no tuviese rating y vemos el valor que tiene frente al resto del mercado”. “Así podemos encontrar mucho valor en una empresa grado de inversión o en una de alto rendimiento y, precisamente por eso, estuvimos fuera de todos los ‘defaults’ de Latinoamérica, a pesar de las altas rentabilidades ofrecidas”, defiende Mordezki, en referencia a las constructoras de vivienda en México y a la petrolera OGX en Brasil. Aun así, aclara, “en nuestra estrategia, tenemos algo más de ‘high yield’ que el índice de referencia correspondiente”, el JPMorgan Corporate Emerging Market Bond Index.

¿BRIC o Frontier Markets?

La gestora del Ibercaja BP Global Bonds lo tiene claro: mercados frontera. “Aunque su volatilidad va a ser mayor, también tienen mayor potencial de rentabilidad y su peso en la economía mundial irá creciendo progresivamente”, justifica. Dentro de ellos, ahora mismo los más interesantes le parecen los africanos como Nigeria y Sudáfrica, fundamentalmente, “por su relativa estabilidad y abundancia de recursos naturales”.

Para el responsable global de Renta Fija Latam de Santander AM, “en todos los países hay oportunidades interesantes”. “En Latinoamérica, hay compañías muy importantes, con cifras de negocio muy relevantes y cuyos bonos ofrecen una rentabilidad equivalente a la que, en Estados Unidos, ofrecería una compañía con rating muy inferior”, ejemplifica Mordezki. “Y luego existen países con compañías muy sanas, pero el riesgo país de estos mercados frontera es muy alto. Allí hay que monitorear muy de cerca la situación macroeconómica, porque un cambio de orientación política y macro dispara el valor de sus empresas”, advierte.

Entre la divisa local y el dólar

Ibercaja Gestión apuesta por el equilibrio. “Nos gusta más ‘local currency’ porque te permite tener mayor exposición a los países y aprovechar el potencial de revalorización de la divisa de cada país. Pero, en momentos de incertidumbre, es recomendable diversificar una parte de la cartera en ‘hard currency’ para dotar a la misma de una mayor estabilidad”, contrapesa su gestora, que opta por “una combinación de ambas con una gestión activa de las mismas en función de las perspectivas de cada momento”.

Desde posiciones contrarias, opinan BBVA AM y Santander AM. La primera ve con buenos ojos la divisa local, eso sí, seleccionando monedas con estabilidad cambiaria, como el peso mexicano. La segunda, por su parte, aunque reconoce que habrá oportunidades en divisas como el peso mexicano, prefiere los bonos en dólares. “No es necesario añadir otra fuente de volatilidad para tener una expectativa de retorno considerable”, sentencia Mordezki, muy optimista con el fondo Santander Latin American Corporate Bond.

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