Detalles sobre la boutique de renta fija Taylor Capital


Christophe Issenhuth y Didier Margetyal se conocieron en 2002 en BNP Paribas AM. En 2004 sus caminos profesionales se separaron, aunque el sueño de lanzar una gestora de fondos juntos sobrevivió otros seis años. En 2010, ambos expertos se animaron por fin a dar el paso y crearon Taylor Capital, una boutique francesa con sede en París, especializada en renta fija y que cuenta con el respaldo de una Family Office suiza para la que de hecho trabajó Issenhuth antes de montar la gestora. Su patrimonio asciende a 535 millones de euros, aunque es preciso indicar que el último dato disponible es de diciembre de 2014.

La gama de fondos de la firma se compone actualmente de cuatro productos de inversión. Todos están gestionados con una filosofía muy definida: se parte de una visión global del universo, que puede incluir emisores que no dispongan de una calificación crediticia. Se utiliza un análisis bottom up muy exhaustivo, con el objetivo de identificar ineficiencias de precios en el mercado, primordialmente en situaciones en las que los factores técnicos no están justificados por los fundamentales. Adicionalmente, se pone un enfoque en la protección del capital para reducir al máximo el riesgo de pérdida, mediante un análisis cuidadoso de la protección que ofrece cada bono a sus tenedores.

Este enfoque oportunista se caracteriza además por ser agnóstico respecto a un índice de referencia y por neutralizar el riesgo por tipo de cambio, ya que todas las inversiones se cubren sistemáticamente a euros. Desde la firma insisten en que “el análisis de la solvencia de los emisores es nuestro valor añadido”.

Carta de presentación

Por el momento, Taylor Capital ha registrado en CNMV únicamente su fondo estandarte, el Taylor Crèdit Rendement Cible. Se trata de un fondo con un track record de siete años que invierte primordialmente en bonos corporativos con grado de inversión, aunque tiene la capacidad de invertir hasta un 50% de la cartera en bonos high yield.

El modus operandi del equipo gestor consiste en analizar las emisiones de cada bono con vencimientos entre 0 y 8 años, dependiendo de las condiciones del mercado. A partir de su análisis interno de crédito y de rentabilidad/riesgo, se buscan ineficiencias de precios y se determina cuál es el vencimiento que presenta un perfil de rentabilidad/riesgo más atractivo para incluirlo en la cartera.

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