Descubriendo el Artisan Global Equity Fund: la búsqueda de los price makers, no los price takers


En las filas de la boutique estadounidense Artisan Partners se esconde una perla aún por descubrir en el mercado español. El Artisan Global Equity Fund, con Sello FundsPeople 2020 por su calificación de Consistente, se ha situado en el primer cuartil de su categoría a tres y cinco años. Y la filosofía de estos resultados se resume en apenas una frase: la apuesta por negocios con productos únicos. “Buscamos lo contrario a empresas commodity. Nos gustan compañías con un producto o servicio que les permita ser los price makers (quienes fijan los precios) y no los price takers”, explica Mark Yockey, gestor del fondo de Artisan Partners.

Esta filosofía se aplica a la construcción de la cartera con un enfoque temático. El equipo gestor, que se complementa con Charles-Henri Hamker, Andrew J. Euretig y un equipo de analistas, ha determinado las tendencias seculares de crecimiento largo plazo: la demografía, tecnología, privatización o desregulación, externalización, infraestructura o medioambiente. Son temáticas globales que llevan tiempo en el radar de los gestores, lo que ha dado al fondo una exposición natural a nichos como el de salud, la tecnología, servicios financieros y energía limpia.

En línea con esa idea de apostar por los “fijadores de precios”, Yockey reconoce una preferencia por compañías con un quasimonopolios. “Como consumidor un monopolio es algo negativo; como inversor son muy buenas oportunidades”. También tiene una predilección por compañías que ayudan a otros negocios a ser más eficientes. Conceptualmente, eso significa una apuesta por empresas de software. Y en el centro del diagrama de Venn de ambos factores están ideas como Fidelity National Information Services (FIS), que ofrece soluciones de software a la banca pequeña y mediana, un nicho donde apenas se mueven dos o tres competidores.

Otro segmento interesante son las compañías con un producto muy necesario para terceras empresas, pero que suponen un coste muy bajo para la misma. Pone el ejemplo de la química alemana Linde. “Para un hospital el suministro de oxígeno es crucial. Y en Europa, probablemente se lo esté proporcionando Linde o Air Liquide”, cuenta. “Son modelos de negocio que pueden elevar de manera constante sus precios con un impacto mínimo para su comprador porque solo suponen el 2-3% de sus costes. Y una vez están asentados en una cadena de suministros es muy difícil moverles de ahí. Son negocios ameba”.

Y Yockey siente que es una filosofía que se ha mostrado resiliente durante esta crisis sanitaria y económica. De hecho, incluso se ha reforzado. “Si las personas no están paseando por las calles y más bien están comprando desde casa, el poder de la marca es aún más importante. Amazon, Asos, etc. En estas plataformas es fácil perderse con tanta oferta, por lo que la gente tiende a gravitar hacia los nombres que ya conocen. Y construir una marca consolidada desde cero en el mundo online es muy complicado”, afirma.

El fondo también tiene una fuerte conciencia con la disciplina de precios. “Las valoraciones son las que dictan cuándo compramos y vendemos”, asegura el gestor. “Este foco no solo nos evita pagar demasiado por el crecimiento que anticipamos sino que ayuda a gestionar el riesgo en mercados volátiles”. El equipo crea una estimación del ratio de crecimiento de beneficios  para los siguientes tres a cinco años y valoran el múltiplo que tendrían que pagar por esos beneficios. “Hay muchas compañías que nos gustan en las que nunca hemos invertido, y puede que nunca lo hagamos, solo porque su valoración no tiene sentido”, asegura.

La segunda razón que les llevaría a vender una posición es si cambia la tesis de inversión. “Por mucho análisis que podemos hacer, los gestores también cometemos errores. Y cuando ocurre, lo mejor es reconocerlo y pasar página antes que mantener en cartera un valor que no está rindiendo como debería”.

A pesar de ser un fondo de renta variable global, Yockey incluso definiría la estrategia como adversa al riesgo. “El 90% del tiempo lo dedicamos a entender los riesgos a los que nos exponemos. Ganar dinero es fantástico, pero perderlo es más duro”, sentencia.

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