Des-inflación olímpica


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi empiezan con un récord, y eso antes de que los deportistas se pongan a lo suyo. Con un coste cercano a los 50.000 millones de dólares(perdón, una inversión) son las más  caras de la historia y sólo el coste (perdón, la inversión) de una de las nuevas carreteras ha sido superior al presupuesto total de los últimos juegos celebrados en Vancouver. 50.000 millones dan desde luego para mucho nuevo rico, a ver si hay suerte y alguno se deja caer por España de vacaciones.

Se nota que Rusia no forma parte de los llamados “Fragile Five” que son unos primos emergentes que nos han salido a los PIIGS. El nuevo grupo de moda lo componen India, Indonesia, Brasil, Turquía y Sudáfrica y les une tener déficit en sus balanzas fiscal y de cuenta corriente y celebrar elecciones este año, lo que los hace más vulnerables a las profecías autocumplidas. Además de los cinco frágiles hay otro grupo de emergentes formado por Argentina, Venezuela, Ucrania, Hungría y Tailandia que también son especialmente vulnerables aunque les falte alguno de los requisitos mencionados, pero tampoco tienen que reunirlos todos para estar atravesando momentos particularmente críticos. Empezamos a sumar países y entre unos y otros ya nos parecen bastantes, aunque según los gurús lo del contagio no ha llegado todavía y lo importante es ser más selectivo que nunca. Eso está claro, aunque lo de la selección se empieza a poner algo más fácil ya que va camino de convertirse en un proceso de supervivencia, en plan concurso de famosos en isla salvaje.

De momento China calla, aunque su burbuja sí que da miedo del de verdad y Rusia no está en el grupo, aunque la moderación de los precios de las materias primas debiera hacer temer a su gigantesco capitalismo de estado. Menos mal que ya se han gastado (invertido) los 50.000 millones de dólares…

Detrás del silencio de China puede estar su recién estrenado año del caballo, año de la decisión y la entrega, y que llevó a que el pasado viernes 31 de enero más de un millón de chinos hicieran dos cosas: cortarse el pelo y estrenar ropa,  supuestamente para que los malos espíritus no los reconozcan. Y justo ese mismo día vencía una deuda de 500 millones de dólares del banco en la sombra China Credit Trust que había amenazado con no poder pagar, debido a que estaba vinculado a un préstamo que había concedido a una empresa minera al borde de la quiebra. Finalmente se llegó a un acuerdo con los acreedores y ahí terminó una historia cuyas segundas partes no nos apetecen nada. Bear Stears en 2007… Déficit público de Grecia en 2010…

Esta semana tocó fijarse más en Europa, sobre qué debería hacer el BCE, qué haría realmente y por qué. El porqué estaba claro, los riesgos de deflación, que en el mercado nos da mucho respeto y siempre nos los imaginamos con ojos rasgados y una cámara de fotos colgada del cuello. Pues no. Los funcionarios de Frankfut no están tan preocupados. “La región se enfrenta a un período prolongado de baja inflación, pero a medio y largo plazo la inflación se mantiene bien anclada”, señaló Draghi, y por si quedan dudas terminó con “No somos Japón”.

En resumen: ni abaratamiento del dinero ni medidas adicionales en forma de no esterilización de las compras efectuadas a través del SMP. Lectura entre líneas: “que no estamos tan mal, eh”, y si lo llegamos a estar, actuaremos.

Mientras, la pelota se deja caer en el tejado de los gobiernos y así de la política fiscal. Especial mención merece la iniciativa de Portugal fusionando innovación y recaudación: “la factura de la suerte”.

Les dejamos con un adelanto de Sochi y todo el entretenimiento que nos puede ofrecer. Tal como dijo el ex primer ministro Viktor Chernomyrdin respecto a la  transición económica del país de la década de 1990: "Teníamos la esperanza de lo mejor, pero las cosas salieron como de costumbre."

"El único representante de México... in the woooooorld"

 

Buena semana.

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