Demos voz a los inversores


Antes de la crisis financiera de 2008, pocos gestores de fondos frecuentaban los pasillos del Capitolio en Estados Unidos o las oficinas y centros de convenciones de Bruselas. Con unos mercados que, a primera vista, funcionaban correctamente, el enfoque adoptado parecía ser  el de “si no está roto, mejor no tocarlo”.

Pero la crisis puso de manifiesto que había algunas averías que reparar en la maquinaria regulatoria que subyace a los mercados financieros, por lo que los responsables políticos y económicos europeos se pusieron rápidamente manos a la obra con una oleada de iniciativas regulatorias destinadas a reforzar el panorama del mercado de la UE. Los inversores finales se beneficiarían de una reducción del riesgo sistémico, pero sólo si se les tenía en cuenta en las negociaciones. Claramente, había llegado el momento de que los gestores de fondos alzaran su voz.

En BlackRock, nos dimos cuenta de la acuciante necesidad de garantizar que las opiniones de los inversores estuvieran representadas en los debates sobre políticas y, en 2009, creamos un equipo de relaciones institucionales y políticas públicas con la intención de convertirnos en los ojos y los oídos del inversor final. El objetivo del equipo es influir positivamente en la legislación y la regulación que afecta a nuestros clientes y ofrecer puntos de vista constructivos y soluciones a los responsables de formular las políticas, así como reforzar los conocimientos de los clientes y defender la posición de los inversores a través de una presencia visible entre los reguladores y de la publicación de comentarios sobre temas relevantes.

Actualmente, tres importantes iniciativas regulatorias se ciernen sobre la gestión de activos a nivel institucional en Europa y, sin duda, darán pie a más debates.

Directiva relativa a las Actividades y la Supervisión de Fondos de Pensiones de Empleo (IORPD, por sus siglas en inglés). Objetivos: La IORPD pretende mejorar la protección financiera de los inversores y los beneficiarios de fondos de pensiones, principalmente mediante la reducción de las barreras a la gestión transfronteriza de planes de pensiones y el establecimiento de unas reglas de juego equitativas frente a las aseguradoras.

Por qué hace falta un debate más profundo: Las reformas propuestas podrían tener consecuencias negativas no deseadas para los inversores en fondos de pensiones en Europa. De los 140.000 planes de pensiones vigentes en la UE, la metodología común propuesta sólo sería apropiada para los 84 fondos que operan en varios países a la vez. En países que ya cuentan con un nivel de protección elevado (como el Reino Unido y los Países Bajos), los fondos de pensiones podrían incurrir en costes importantes para cumplir con las propuestas sin obtener ningún beneficio tangible a cambio. Las reformas también podrían incrementar los requisitos de financiación para los patrocinadores de los planes y afectar, en última instancia, a los partícipes.

Reglamento sobre la Infraestructura de los Mercados Europeos (EMIR). Objetivos: El EMIR aspira a reducir el riesgo sistémico aumentando la seguridad y la eficiencia del mercado OTC de derivados. Toda operación con derivados sujeta a esta regulación tendrá que formalizarse a través de una cámara central de compensación. Los contratos no estandarizados seguirán negociándose bilateralmente, aunque estarán sujetos a exigencias de capital más elevadas. Los participantes del mercado estarán obligados a facilitar toda la información sobre sus operaciones a los registros de operaciones.

Por qué hace falta un debate más profundo: Los planes de pensiones estarán exentos de la obligación de negociación a través de cámaras de compensación durante tres años (periodo prorrogable por otros tres años). Este periodo de tiempo tiene por objeto proporcionar a las cámaras centrales de compensación más margen para ampliar la lista de las garantías aceptables como depósito, de modo que, además del efectivo, incluyan bonos del Estado. Mientras tanto, los planes de pensiones deberán cumplir las disposiciones sobre mitigación de riesgos en las operaciones bilaterales o elegir voluntariamente la negociación a través de cámaras de compensación. El reto está en garantizar que los costes de una mayor seguridad soportados por el inversor final son proporcionales y que la nueva infraestructura de operación a través de cámaras de compensación es sólida.

Revisión de la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID, por sus siglas en inglés). Objetivos: La Revisión pretende actualizar el marco legal que se estableció con arreglo a MiFID en 2007. Uno de los puntos centrales de la Revisión es un nuevo tipo de mercado denominado Sistema de Negociación Organizado, que busca captar todo tipo de operaciones organizadas no cubiertas en otros mercados existentes, es decir, la mayor parte de las operaciones que tienen lugar en los mercados OTC. Esto garantizaría las mismas normas de transparencia para todos los mercados y sistemas de cruce de órdenes de compraventa. Se introducirá un nuevo régimen de transparencia de operaciones para los mercados que no sean de renta variable.

Por qué hace falta un debate más profundo: Una rígida separación del capital propio y los flujos de órdenes de los clientes, junto con unos inapropiados requisitos de transparencia pre-negociación, podría drenar liquidez del sistema y restar eficiencia al mercado, limitando la elección de mercados en los que operar. Esto incrementaría los costes de negociación y pondría en riesgo la óptima ejecución de las operaciones.

Abriendo camino en el bosque de la reforma regulatoria

Durante los últimos cuatro años, BlackRock se ha labrado una reputación como un recurso imparcial para los analistas financieros internos (buy-side), reuniéndose regularmente con los responsables políticos y los reguladores para proporcionar asesoramiento basándose en su experiencia en los mercados de capitales. Al mismo tiempo, escuchamos atentamente las preocupaciones de nuestros clientes sobre cómo afecta el entorno regulatorio a sus negocios e inversiones.

Nuestro compromiso activo se refleja en nuestra pertenencia a 25 asociaciones profesionales en la UE. Estamos presentes en el consejo de administración de seis de estas organizaciones y colaboramos activamente con la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (EFAMA, por sus siglas en inglés) y con FEAM, una coalición de consejeros delegados de las principales gestoras de Europa. Hemos aprendido que, para ser eficaces en el ámbito legislativo, es preciso establecer contacto en una etapa temprana con múltiples grupos de interés y movilizarse rápidamente cuando así lo requieran las circunstancias.

En Europa ya existen más de 40 propuestas que afectan a las instituciones financieras y sus clientes, por lo que separar el grano de la paja supone un trabajo a tiempo completo. Al abordar de manera activa muchas de estas cuestiones, hemos aprendido que existe una clara necesidad de tener una visión general que contemple el impacto global de las políticas que ya se han puesto en marcha, así como las posibles implicaciones de las actuales propuestas. Nuestros clientes, incluidas grandes instituciones, fondos de pensiones, empresas, fundaciones y clientes particulares, necesitan y quieren saber cómo afectarán estas medidas a sus organizaciones e inversiones.

En última instancia, BlackRock respalda las reformas regulatorias que aborden las causas del riesgo sistémico y tengan el potencial de introducir cambios positivos para los inversores. Unos de nuestros objetivos sigue siendo representar el punto de vista del inversor final y seguiremos defendiendo aquellas políticas que aumenten la transparencia y la protección del inversor al tiempo que mantienen un rango de opciones para los clientes, adoptando un enfoque equilibrado que sopese los beneficios frente a los costes de implantación.

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