Demasiado grandes para fracasar


Tras cuatro años de crisis y volatilidad, el instinto humano básico puede estar actuando en contra de los inversores de todo el mundo, que continúan evitando el riesgo y manteniéndose alejados de los mercados. En lugar de aconsejarles que no huyan, corresponde a la industria de la inversión mostrarles cómo pueden controlar sus temores y gestionar sus carteras frente a los retos del mercado moderno.

Recientemente sondeamos a más de 5.000 inversores de 14 países de todo el mundo a través de la encuesta a inversores particulares de NGAM escuchamos alto y claro qué es lo que les preocupa: La desaceleración del crecimiento económico inquieta al 64%, el desempleo al 63% y la incertidumbre política al 58%. Temen la volatilidad que, según el 52% de los inversores, mina su capacidad para alcanzar sus objetivos de inversión. Y el 56% afirma que el temor a perder dinero debido a la volatilidad del mercado limita la cantidad que están dispuestos a invertir.

La jubilación pesa mucho en la mente de millones de inversores de todo el mundo. Un 65% de los encuestados afirma que le preocupa no cubrir sus objetivos para la jubilación. Aunque lo consigan, un número alarmante de personas considera que las probabilidades están en su contra y uno de cada cinco afirma estar muy preocupado por la posibilidad de sobrevivir a sus activos.

Desde un punto de vista racional, los inversores saben lo que tienen que hacer: seis de cada diez dicen que el crecimiento de los activos es cada vez más prioritario frente a la simple protección del principal. Pero la mayoría de los inversores no está emocionalmente preparada para corregir el rumbo como sabe que debería, y el 60% dice que, si se vieran obligados a elegir, optarían por la seguridad frente a la rentabilidad.

¿Cómo ayudar al inversor a superar sus temores?

Esta es la clave del problema para todos los que formamos parte de la industria de la inversión: ¿Cómo ayudar a los inversores a superar sus muy reales y tangibles temores para que den los pasos adecuados en orden al cumplimiento de sus objetivos de inversión? El reto no se puede tomar a la ligera. La inversión en los próximos años se encuentra determinada por la volatilidad, tipos de interés bajos, una elevada correlación entre los activos y la presión del tiempo. Lo que está en juego, la salud financiera y la independencia de toda una generación de inversores, es demasiado valioso como para permitir cualquier tipo de fracaso.

Hemos entrado en uno de los periodos más volátiles de la historia. En todo el mundo, el número de días en que los mercados han fluctuado un 3% o más en los últimos 12 años ha sido mayor que en los 50 años anteriores, según datos de Standars & Poors. No es extraño que el 51% de los inversores de todo el mundo asegure que la volatilidad del mercado ha erosionado sus expectativas de rentabilidad futura de sus inversiones.

De cara al futuro, creemos que ha llegado la hora de dejar de medir el éxito simplemente por la rentabilidad. La rentabilidad total ha demostrado ser demasiado variable y volátil. En cambio, ha llegado la hora de pensar en términos de riesgo, que ha demostrado ser un indicador mucho más estable del comportamiento a largo plazo de la inversión. Reajustando las expectativas de los inversores, podemos comenzar a disipar los temores que los mantienen totalmente alejados de los mercados.

Los inversores deberán pedir más a sus inversiones

En todo el mundo, los tipos continúan en mínimos históricos. Lógicamente, lo único que pueden hacer es subir. Independientemente de que los tipos se mantengan en niveles deprimidos o comiencen a subir, el resultado final será un cambio drástico frente a la experiencia de inversión de los últimos 30 años. Los tipos descendentes ya no permitirán el acceso a capital de bajo coste ni contribuirán a estimular el crecimiento. En cambio, los inversores deberán pedir más a sus inversiones.

Por una parte, puede significar buscar inversiones generadoras de ingresos con menos sensibilidad al tipo de interés o encontrar las que pueden verse favorecidas por unos tipos ascendentes. Por otra parte, la renta variable también deberá asumir nuevos roles, bien contribuyendo a gestionar la volatilidad o como una apuesta pura por el alfa. En resumen, los roles de las inversiones deben considerarse en términos de su función dentro de la cartera, y no de su clasificación dentro de un cuadro de estilos.

Incorporar a la cartera inversiones alternativas

Para los observadores del mercado no es extraño que las clases de activos muestren una mayor correlación en los periodos de tensión, pero ¿y si esos periodos ya no son breves o la tensión se convierte en permanente? Las inversiones alternativas presentan oportunidades de rentabilidades poco, o nada, correlacionadas, pero los inversores recelan. Casi la mitad de los encuestados considera que las inversiones alternativas son arriesgadas y el 40% dice que solo son para los inversores más ricos y las instituciones.

Las inversiones alternativas deberían entrar a formar del universo de inversión para todos los inversores. Si bien las instituciones las han integrado fácilmente en sus planes de carteras, siete de cada diez particulares opinan que tendrían que conocerlas mejor antes de invertir en ellas. A nuestro modo de ver, aumentar la accesibilidad y la transparencia de las inversiones alternativas, como lo han hecho muchos fondos de inversión, solo es el primer paso. La clave consiste en elevar el nivel de conocimiento de los inversores y en mostrarles cómo y por qué la integración de las inversiones alternativas es esencial para su éxito futuro.

Ya forme parte de la población en proceso de envejecimiento de Japón, Estados Unidos y Reino Unido, o de los mercados jóvenes de Asia y Europa central, cada inversor tiene sus marcos temporales propios. Cada día que pasa sin una estrategia o una solución representa un desperdicio de tiempo y oportunidades.

El gran reto de los profesionales de la gestión

El reto para los profesionales de la inversión de todo el mundo es ofrecer a los inversores un punto de apoyo firme en esta nueva era de incertidumbre. Globalmente, como industria, este hecho debe convertirse en el centro de nuestras reflexiones. Debemos reconocer los retos que los mercados actuales suponen para las personas. Debemos reconocer que invertir es una tarea cargada de emociones. Como gestores de inversiones, seleccionadores de estrategias para plataformas de inversión, instituciones que mantienen a pensionistas o, lo que es más importante, asesores y planificadores financieros que orientan a inversores, debemos ofrecer a los inversores una estrategia sencilla que les permita perseguir sus objetivos a largo plazo.

Una lección de la crisis es que nadie es demasiado grande –o demasiado pequeño– para fracasar. Independientemente de lo grande o pequeño que pueda ser un inversor, se enfrenta al reto de los mercados volátiles y necesita una dirección clara para retomar el rumbo del cumplimiento de sus objetivos.

Empresas

Noticias relacionadas

Lo más leído