Deflación sistémica


TRIBUNA de Jaime Pérez-Maura, director de Desarrollo de Negocio de Allfunds Bank.

Asistimos a la deflación sistemática de nuestro día a día porque priorizamos el precio frente a todo lo demás. No es una queja, no es un lamento, sino el reflejo de que nuestro nivel de tolerancia al precio prima incluso sobre otro tipo de cuestiones como la calidad o la utilidad de aquello que compramos, ya sea un servicio de asesoramiento, un fondo de inversión, ya sea una televisión de plasma.

La sana transparencia que nos trae la globalización muchas veces sólo la utilizamos para comparar precios, inundando nuestras vidas de un sentimiento de satisfacción por el mero hecho de comprar barato.
Pero hoy, donde tenemos acceso a prácticamente todo, nos quedamos más que nunca en el plano superficial de las cosas, sin que busquemos identificar aquello que realmente nos interesa, aquello que realmente es cualitativamente superior.

La paradoja es que nunca antes hemos tenido más herramientas a nuestro alcance y tan solo las utilizamos para rastrear precios. Es importante separar bien ambos planos, valor y precio, porque si nos guiamos ciegamente en el precio podemos no encontrar aquello que estamos buscando, comprando aquello a lo que el precio nos guía. Esta no es más que una reflexión a quienes toman decisiones basadas exclusivamente en precio y entienden por defecto que en el mundo de la gestión, en el mundo de la inversión, está todo ya comoditizado, que lo único que hay que comparar son los costes del servicio.

Señores, me temo que es y sigue siendo todo aun un poco más complejo: hay que esforzarse en diferenciar y el precio es tan solo una de las variables con las que contamos... pero no la única. Desde donde estamos, tenemos que trabajar para que al cliente final le llegue ese mensaje, un mensaje más complicado de vender hoy en día, un mensaje impopular del que depende nuestro destino y el de toda nuestra industria.

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