Decepción entre los gestores ante la ausencia de medidas del BCE


"El BCE está dispuesto a hacer todo lo necesario para preservar el euro y, créanme, será suficiente". Con esta afirmación, Mario Draghi había creado la semana pasada unas expectativas que hoy no se han visto cubiertas tras una reunión carente del anuncio de medidas, importes y fechas concretas, y con la supeditación de la compra de deuda por parte del BCE a las peticiones expresas de rescate de los países -–lo que implica la supervisión de las cuentas de la nación rescatada-.

Una fuerte decepción que se ha traducido en caídas de los mercados, que en el caso del Ibex han sido del 5,2%, obligando a los inversores a cambiar la tendencia alcista en la que llevaban días inmersos. En este contexto, la prima de riesgo española, que a mediodía bajaba de los 530 puntos básicos, se situó de nuevo en 601, mientras la rentabilidad del bono a 10 años, que en la subasta de la mañana había sido del 6,7%, volvía a niveles por encima del 7%, en el 7,24%.

A pesar de esa inequívoca decepción de los mercados, los gestores se muestran divididos sobre la coherencia y el acierto del Banco Central Europeo, aunque predomina la decepción. Son minoría los que defienden que el organismo sólo ha puesto las cosas en su sitio después de la “sobrerreacción de los mercados” a las declaraciones de la semana pasada. La mayoría de los consultados piensa que Draghi ha quedado desautorizado por otros miembros del banco y que no ha cumplido con las expectativas generadas. Es decir, ha dado un paso atrás.

Entre estos últimos está Banco Madrid, cuyos analistas dicen que la sensación que deja “este ir y venir en la actuación de Draghi es de una clara desautorización por parte de otros miembros del BCE”. Para ellos, volver a incidir sobre la necesidad de soluciones desde el ámbito político, y supeditar la actuación del BCE a una solicitud formal por parte de un Estado miembro de la actuación del EFSF, “no cumple precisamente con las expectativas generadas”.

De hecho, y aunque el BCE ha dejado pendiente la definición de lo que denomina medidas no convencionales, esperan una fuerte corrección y situación de volatilidad para las próximas semanas, a la espera de “detalles que puedan dar mejor enfoque al lugar que puede ocupar el BCE en la actuación sobre los mercados de deuda soberana”. En esta línea, desde la gestora sueca Nordea Investment Funds apuntan que, en lo que respecta a aplicar nuevas rebajas de los tipos de interés o poner en marcha un nuevo programa de refinanciación a largo plazo, por ahora, no hay ningún plan encima de la mesa.

Azad Zangana, economista europeo de Schroders, cree que “Draghi parece estar anunciando el inicio de un Quantitative Easing, si bien en su mensaje no existe una gran convicción”. El experto cree que "Draghi ha defraudado a los mercados" pues no ha acompañado con sus políticas su promesa de hacer todo lo que sea necesario para respaldar al euro. "La falta de concreción y la incertidumbre sobre la forma en la que el BCE tiene intención de ayudar a estos países es muy frustrante. Si la autoridad monetaria no adopta a corto plazo alguna acción de alcance, se corre el riesgo de que los mercados pierdan la fe en Draghi y su capacidad para hacer frente a esta crisis”, asevera.

Dolores Jaquotot, gestora de renta variable de Gesconsult, considera que la negativa reacción es del mismo calibre al impacto positivo de la semana pasada, y cree que si entonces se dejó abierta la puerta a la toma de algunas medidas, finalmente no se han tomado, lo que corrobora “que el BCE necesita más armas y más apoyo alemán”. Por ello, los mercados están “a la espera no sólo de lo que haga Draghi, sino también de que se tome una solución conjunta de todos los miembros de la UE”, en un contexto en el que cada país con problemas tenga que pedir el rescate, lo que cambia el sentimiento y devuelve a los mercados a la situación anterior a las primeras declaraciones del BCE.

“El desequilibrio de financiación en la UE es insostenible y, si seguimos así, España tendrá que ser rescatada", advierte Jaquotot. En esta línea se posicionan los gestores de Nordea, que creen que “lo anunciado hoy por Draghi sugiere que España e Italia pedirán oficialmente ayuda pronto”. Nordea considera que de la intervención del presidente del BCE se desprende que la ayuda que podría brindar Europa a los países en problemas podrían ir más allá del propio Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), “algo que esté dentro de los mandatos de la autoridad monetaria europea que será diseñado en las próximas semanas”.

Para los gestores de Saxo Bank, la “falta de una acción real por parte de Draghi ha decepcionado profundamente al mercado”, según John Hardy.  “A pesar de su afirmación de que el euro es irreversible, y de que los tipos de financiación de los países periféricos son inaceptables, no hubo medidas específicas una vez más, mostrando el mismo patrón que los políticos europeos han seguido hasta ahora. En vez de crear un plan, tenemos de nuevo un plan de tener un plan”, asegura. “Draghi ha estado tratando de ganar tiempo”, pero, según afirma, "el tiempo se ha convertido en un activo muy caro".

Por su parte, los gestores de Franklin Templeton se habían mostrado confiados en que el BCE estaría a la altura.

No hay paso atrás

Sin embargo, otras fuentes del mercado niegan que el BCE haya decepcionado o dado un paso atrás. “Sólo se ha intentado matizar las palabras de la semana pasada, que fueron interpretadas de forma errónea”, dicen algunos expertos, explicando que entonces se entendió que el banco se disponía a comprar de forma masiva y a lo loco deuda española. “Si hubiera estado dispuesto, ya lo habría hecho antes”. Los expertos entienden que el BCE va por ese cambio pero supedita su actuación a que los países hagan los deberes. “Las subidas de los últimos días no tenían sentido y nos hemos quedado fuera porque pensábamos que todo volvería a su sitio, aunque también creemos que la reacción del bono español ha sido exagerada”, comentaba una gestora.

En la misma línea se muestra José Ramón Iturriaga, de Abante Asesores, para quien Draghi "ha hecho lo que puede hacer y lo que tiene que hacer". "El BCE no quiere actuar sin que haya una condicionalidad por parte de los países, que tienen que acudir a la fórmula creada por Europa para poder acceder a la ayuda", explica el gestor, quien cree que no hay que confundir la petición de ayuda que los países deben hacer al fondo con un rescate como el que han vivido Portugal o Grecia.

Iturriaga considera que "hoy estamos más cerca de una solución definitiva a la crisis de deuda europea de lo que estábamos ayer" al igual que cree que la posibilidad de una ruptura del euro es cada vez menor. "La solución está al alcance de los países solo con medidas previas que impone Europa", explica. Respecto a la reacción del mercado, el gestor considera que "se ha quedado en una primera lectura y todavía tiene que entenderlo y asumirlo", pero está convencido de que se volverán a mirar los fundamentales para poner en valor las acciones, que actualmente tienen una gran potencialidad. Él sigue centrado en analizar esos fundamentales en la gestión de sus fondos.

Aunque habla de decepción en el sentido de que sí esperaba el anuncio de algunas medidas distintas a la compra de deuda que no han llegado, Gesconsult tampoco había participado del "optimismo ciego" de la semana pasada. “Las expectativas eran altas y el riesgo de caída, también”, afirma Jaquotot. En la gestora predomina el sentimiento de cautela y, aunque reconoce que hay acciones infravaloradas y demasiado castigadas por la marca y la situación  macroeconómica en España, los resultados también están mostrando la debilidad del consumo. Por eso son más optimistas con nombres europeos y están muy poco posicionados en la marca España, manteniendo posiciones defensivas y con gran parte de sus carteras en liquidez.

La medida de no intervención no es una mala noticia para Dieter Hein, responsable del departamento de Renta Fija de BLI-Banque de Luxembourg Investments, pues cree que una intervención por parte de la autoridad monetaria europea sería “una mala noticia” para los tenedores de bonos del Tesoro, ya que la entidad que dirige Mario Draghi sería vista como un acreedor prioritario. No obstante, Draghi dejó hoy entrever que no sería así y que se mantendrían los derechos preferentes de los inversores privados.

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