Decálogos de responsabilidades del asesor financiero y el inversor


Tanto asesor como inversor tienen que tener muy claro sus responsabilidades y las herramientas a su disposición; el primero, por que no todos los asesores sirven para realizar su trabajo debido a su experiencia o su cualificación y el inversor por que debe tener un mayor conocimiento y control de su patrimonio, del uso futuro que quiere hacer de éste y de cultura financiera. Según un estudio realizado por el observatorio de Asesoramiento Financiero del IEB estos dos decálogos que ayudan a definir estas responsabilidades y sus herramientas.

DECÁLOGO DEL ASESOR FINANCIERO

1 Formación y experiencia.

Aunque muchas personas ofrecen consejos financieros, no todos están preparados para hacerlo. En España se estima que más de 100.000 personas ofrecen asesoramiento financiero o se definen a sí mismos como asesores, sin tener los conocimientos ni la formación adecuada. Por ello, es necesario que tenga una formación propia en asesoramiento financiero y que esté complementada con experiencia en el sector. Aunque la ley española no reconoce ningún título de forma concreta, sí existen certificaciones que cuentan con un fuerte apoyo internacional: EFPA, CFA... Otro de los caminos, es que esté registrado en estos centros formativos o incluso al colegio de economistas. Toda esta información hay que hacerla pública al cliente, para que tenga una mayor tranquilidad sobre el trabajo que está contratando. Hay que tener en cuenta que el mundo financiero es muy cambiante, por lo que el asesor debe estar en permanente aprendizaje. Para ello, en España existe multitud de cursos que mantienen una formación contínua sobre los avances de los mercados financieros.

2 Actuar con honorabilidad.

El asesor debe de actuar de forma honrada buscando siempre el interés del cliente, no el suyo propio. Uno de los caminos de su buen hacer es que tenga un código de conducta o un código deontológico, que pueda consultar el cliente.

3 No debe controlar el dinero del cliente.

La función clara del asesor es dar consejos propios para cada cliente, no la de gestionar o manejar su capital, ya que no tiene la potestad de firmar órdenes de compra o de venta de activos. Esa función es del cliente, que es el que tras recibir el asesoramiento, decide qué hacer y lleva a cabo las operaciones oportunas.

4 Mostrar sus honorarios.

El asesor financiero debe ser transparente con sus honorarios. Como la ley permite que esta figura reciba algún tipo de incentivo o comisión por parte del distribuidor, también debe hacerlo público a su cliente. No obstante, no todos los asesores cobran retrocesiones. Existen asesores que sólo cobran del cliente, mientras que también hay firmas que reciben retribuciones de terceros. Las comisiones no son malas por si mismas, pero sí pueden crear conflictos de interés. Por ello, el asesor debe de comunicar esta información, de forma clara y veraz. Antes de que el cliente pregunte por los honorarios, el asesor debe mostrarlos.

5 Debe conocer el perfil de cliente.

Otra de sus obligaciones es conocer y estudiar el perfil inversor. Cómo no todos los productos se adaptan a las necesidades de cada cliente, el asesor debe saber cuáles son las prioridades financieras y la situación patrimonial, fiscal y laboral del inversor para asesorar de la forma más conveniente posible.

6 Arquitectura abierta.

Para realizar un buen asesoramiento, debe realizar una arquitectura abierta en su asesoramiento. Si tiene dependencia de un producto, sus consejos serán sesgados, ya que no proporcionan una visión vertical de toda la gama que hay en el mercado.

7 Accesible.

Todos los asesores deben contar con un lenguaje claro y didáctico que permitan que el cliente comprenda los productos. Un buen asesor sabe explicarle a cualquier persona en que consiste un depósito estructurado, un fondo de inversión o una participación preferente. Si no es capaz de trasmitir su conocimiento, no es un buen asesor.

8 Información por escrito.

Todos los consejos y asesoramientos que se ofrezcan deben aportarse por escrito para que el cliente pueda guardarlos ante cualquier problema que pueda surgir.

9 Control y supervisión del regulador.

Hay que contar con el control y supervisión del regulador. Para ello deberá pasar los trámites legales que pueden durar en torno a seis meses. De esta forma, habrá pasado serios controles de supervisión y de auditoría, que no todas las firmas son capaces de cumplir. Si no es así, actuará al margen de la ley.

10 Revisión de tu asesoramiento.

Un buen asesor, que es contratado de forma continua por el cliente, debe vigilar periódicamente la inversión para ver si se sigue adaptando a las necesidades financieras y al entorno económico. Por ello, es importante que estructure la cartera para que se adapte a los cambios que se vayan produciendo.

DECÁLOGO DEL INVERSOR

1 Nadie como tú conoce cuáles son tus ingresos y gastos.

Para tener una estructura eficiente, los gastos no deben superar los ingresos. Para ello, analiza detalladamente y de forma organizada a qué destinas el dinero. Sabrás cuáles son los gastos superfluos y cuáles no. Así, si se reducen los ingresos podrás adaptar los costes a la nueva estructura.

2 Planifica tu futuro.

Para tener una gestión responsable, es necesario conocer cuáles son nuestras prioridades en un futuro –vivienda, hijos, educación, jubilación…- . Sólo conociendo nuestras necesidades podemos edificar una buena gestión de nuestro patrimonio.

3 Saca partido a tu dinero.

El paso del tiempo provoca que el dinero pierda valor –sobre todo, por la inflación-. Por ello, para que el coste de la vida no deprima tus ahorros, sácale partido mediante la multitud de productos que existen: cuentas remuneradas, depósitos, renta fija, renta variable….

4 Conoce tus riesgos.

Sin embargo, no todo vale en la inversión. Como establece el dicho español: nadie da duros a cuatro pesetas, por lo que toda rentabilidad está asociada a un riesgo. El activo más libre de riesgo son las Letras del Tesoro a doce meses, que ahora remuneran en torno al 1%. Cualquier rentabilidad que supere este interés tiene aparejado un riesgo mayor. A mayor remuneración más riesgo y más volatilidad. Es necesario conocer qué se quiere ganar y a qué precio.

5 No olvides a Hacienda.

La eficiencia patrimonial no sólo esta en sacar rentabilidad a nuestro capital, sino en valorar esta rentabilidad en relación a la fiscalidad que tiene el producto. Por ejemplo, mientras que la Letras del Tesoro están exentas, la rendimiento del depósito tienen una retención del 19%, e incluso si se consiguen rendimientos por encima de los 6.000 euros, la tributación se eleva al 21%. Por el contrario, la vivienda, por ejemplo, cuenta con ventajas fiscales todavía. Conoce qué producto te beneficia dependiendo de tu estructura patrimonial.

6 Busca asesoramiento profesional.

Aunque la figura del asesor financiero es poco conocida por el particular, es necesario acudir a ella para buscar el mejor asesoramiento. Lo mismo que se acude a un abogado cuando se tiene un problema legal, es importante contratar los servicios de un asesor si se quiere tener una buena planificación patrimonial. Como no todos los asesores financieros valen, resulta obligatorio conocer bien qué firma contratas. La CNMV lleva un registro de las firmas que están reguladas.

7 Conoce y analiza el producto que adquieres para que se adapte a tus necesidades.

Uno de los problemas de la actual crisis crediticia es que muchos inversores han contratado productos que no conocían. Aunque el lenguaje financiero puede ser un poco complicado, no permitas que tu asesor financiero no te explique bien qué estas adquiriendo. Su labor es hacer comprensible y en un lenguaje accesible qué activo vas a tener en cartera. Sin un conocimiento total del activo, no lo adquieras. De hecho, la legislación está siendo muy estricta y, por ello, tu asesor te hará una serie de test para que te puedas asegurar si eres conciente de los riesgos que asumes. Pregunta cualquier duda que te surja, porque en ello van tus ahorros.

8 Guarda la información.

Siempre que contrates cualquier producto, guarda la información que te proporcionen –riesgos del producto, duración, reembolso del capital, comisiones…-, ya que si luego necesitas realizar cualquier reclamación te la pedirán. La empresa de servicios de inversión debe proporcionarte la información necesaria para poder seguir la evolución de tus inversiones.

9 Analiza periódicamente tu inversión.

No todos los productos sirven igual en cualquier momento económico. Por ello, es necesario que periódicamente analices y cheques tus activos financieros para que aporten el mayor rendimiento. Por ejemplo, un depósito que ofrece un 3%, si la inflación se encuentra al 3,2% no es nada eficiente.

10 El regulador es tu amigo.

Si tienes algún problema con tu entidad o asesor debes presentar una reclamación ante el servicio de atención al cliente o el defensor del cliente de la firma. Si no recibes respuesta en dos meses o si no estás de acuerdo con la solución que te han presentado, la CNMV cuenta con la Oficina de Atención al Inversor, que se encarga de atender las consultas, quejas y reclamaciones de una forma rápida y gratuita.

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