¿Deben esperar los inversores un rally de alivio tras el resultado electoral en Francia?


Uno de los aforismos bursátiles más conocidos afirma que hay que comprar con el rumor y vender con la noticia. La jornada bursátil de ayer fue un buen ejemplo, al experimentar las principales plazas europeas ventas moderadas tras conocerse la victoria de Emmanuel Macron en Francia. No obstante, tal y como avanzaban las gestoras internacionales en sus primeras reacciones, la victoria del líder de ¡En Marcha! puede actuar como un catalizador de mayores retornos en el corto plazo.

“Estas elecciones constituyen un punto de inflexión, un verdadero catalizador, que podría hacer de Europa, en el corto plazo, un lugar más atractivo para invertir”, afirma Andrew Suzman, gestor de renta variable de Capital Group. Suzman aclara que el resultado electoral “no va a solucionar todos los problemas de Europa”, pero opina que “las valoraciones están muy bajas en muchos casos y se ha evitado un importante cambio político y económico”. Es más, el gestor se muestra optimista porque considera que, ya aclarado el panorama político en Francia, “muchos inversores son ahora optimistas con las perspectivas para los mercados y la economía europea por primera vez en mucho tiempo”.

Los expertos de Fidelity creen que el triunfo de Macron “debería suavizar las inquietudes de los mercados internacionales en torno a los riesgos políticos en Europa, reforzar la calificación crediticia de Francia y mejorar las perspectivas económicas”. Si el nuevo presidente es capaz de sacar adelante su programa electoral – que incluye rebajas de impuestos y un plan para convertir la rebaja temporal actual de las cargas sociales en permanente-, entonces “los beneficios de las empresas francesas podrían recibir un empujón del 10%”.

En Fidelity también destacan la promesa de incrementar la inversión pública en 50.000 millones de euros en los próximos cinco años. Esta medida “beneficiaría a sectores como la energía, la construcción y las tecnologías de la información”. Adicionalmente, prevén nuevos movimientos de concentración en el segmento de telecomunicaciones “si Macron, como anunció durante su campaña, finalmente decide recortar (o vender completamente) la participación del estado francés en Orange”.

Paralelamente, los analistas de la firma subrayan la mejoría de los fundamentales de las empresas europeas. Explican que más de dos tercios de las empresas europeas superaron las previsiones de beneficios en el primer trimestre, con un 10% de media, y después de que los beneficios crecieran un 25%. Califican estos datos como alentadores, porque “rompen con la tendencia de los últimos seis años y estimula el interés en Europa entre los responsables de asignación de activos de todo el mundo”. De hecho, indican que se han visto flujos de entrada a la clase de activo durante las últimas semanas.

La gestora de Schroders Nicholette MadDonald-Brown emplea argumentos similares, pues considera que el resultado debería permitir que se mantenga el rally de la bolsa europea: “Su postura pro europea y favorable a los negocios debería permitir a los inversores de renta variable concentrarse en la generalización de la recuperación económica, en vez de hacerles temer una posible ruptura del euro”.

La gestora opina que las valoraciones actuales “siguen siendo muy atractivas en Europa, tanto en sentido absoluto como relative, y está mejorando el crecimiento de los beneficios”. Para ella, la mejor demostración es que los resultados del primer trimestre han sido los mejores de los últimos siete años. Desde Schroders coinciden asimismo en que podrían esperarse “más flujos hacia la renta variable europea ahora que los grandes miedos en torno al riesgo politico se han resuelto”.

Un impacto también significativo en renta fija

Aunque el foco se ha puesto en la renta variable, los inversores no deberían perder de vista otros activos, puesto que “en los próximos meses deberíamos asistir a notables movimientos en los mercados financieros, incluso aunque el efecto inmediato de la victoria de Macron debería ser limitado”, afirma Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ AM.

Pichoud se refiere a dos grandes movimientos. El primero de ellos afecta al euro: si se suma la perspectiva de un BCE menos acomodaticio, y la conclusión del capítulo de riesgo político, “la moneda única parece abocada a apreciarse, sobre todo frente al dólar estadounidense si la Fed se ve obligada a revisar a la baja sus aspiraciones ante una economía menos dinámica de lo previsto”.

El segundo movimiento afecta a los tipos de interés: “La perspectiva de una retirada progresiva del programa de flexibilización cuantitativa del BCE en vista de un crecimiento económico positivo debería impulsar los tipos de interés a largo plazo en Europa”, afirma Pichoud. Éste opina que “los tipos de la deuda pública francesa, italiana o española podrían sacar partido de una disminución de la prima de riesgo político”. Observa adicionalmente que “los bonos subordinados europeos muestran unas perspectivas de rentabilidad interesante ante la disipación del riesgo de desintegración de la zona euro y el efecto positivo de una subida de tipos en la rentabilidad de los bancos”.

Philippe Lespinard, co responsable de renta fija de Schroders, piensa que el resultado electoral va a tener un impacto significativo para los mercados de deuda. En primer lugar, indica que “el Banco de Francia ha estado activo en la supresión de rentabilidad en los bonos franceses y el BCE ahora está bajo menos presión para intervenir”. En segundo lugar, explica que se había incrementado en los últimos tiempos la prima entre los bunds y los treasuries porque grandes inversores institucionales de Asia y Oriente Medio habían parado de comprar bonos franceses. "Ahora volverán a retomar sus adquisiciones, volviendo su exposición a neutral, y con esto se verá la caída de la prima entre bunds y treasuries”, explica. El gestor considera que esto ayudará a los diferenciales, aunque matiza que hay muchas emisiones de deuda pendientes de ejecutarse en Francia.

En general, el experto considera que el fuerte compromiso de Macron con Europa y con las reformas “debería ayudar a fortalecer la economía francesa y permitir a Francia recuperarse hacia la tasa media de crecimiento europeo”. En este escenario, la expectativa del experto es que “los bonos franceses se comporten bien”.

“Aunque permanecen algunos interrogantes, la victoria de Macron debería sostener el rally del riesgo”, corroboran los analistas de Brandywine, filial de Legg Mason. En particular, pronostican el repunte del rendimiento de los bonos considerados activos refugio, principalmente los bonos nipones, los bunds y los treasuries. En cambio, creen que el rendimiento del bono francés podría “cotizar en rangos o posiblemente más elevado, basándonos en las expectativas de crecimiento e inflación en la eurozona; la producción regional, medida por los informes del PMI, mostró resultados fuertes antes de la elección”.

Desde Brandywine apoyan la tesis mayoritaria de que, si se mantienen constantes el resto de factores, “la presidencia de Macron debería pavimentar el camino para que el BCE empiece a retirar su programa de adquisición de activos a final de año, y en general para perseguir políticas monetarias más ortodoxas”. Su última predicción es también un deseo de esperanza: una vez que acabe la temporada electoral en Europa – faltan los comicios alemanes, que se celebran en septiembre-, “las fuerzas económicas y de mercado no deberían seguir siendo cautivas de las fuerzas políticas”.  

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