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De visita por el backstage de la gestión de fondos de inversión


Normalmente los temas a los que se dedican los responsables de los departamentos de administración, control o riesgos de las gestoras de fondos de inversión acaparan poco espacio. Ellos se encargan de la parte operativa, de dar soporte a las gestoras de fondos. Tienen menos glamur para el público general que los gestores o analistas, pero sus funciones son vitales, y cada vez más complejas. De ellas hablan varios expertos en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por SimCorp.

Uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las gestoras desde el punto de vista operativo es al del incremento del volumen de activos y la diversificación de las carteras. Hace unos años más del 50% de los productos eran garantizados o monetarios. Pero ahora, por la sofisticación del mercado y también por el propio contexto financiero con unos tipos de interés en mínimos, las carteras incorporan otras muchas opciones, desde gestión activa a estrategias de retorno absoluto.

A esta mayor complejidad e incremento del volumen de activos se tienen que enfrentar los departamentos de administración de las gestoras, divisiones que se encargan de que todos los cálculos de los valores liquidativos, toda la información que proporciona la entidad, todo lo que tenga que ver con el reporting salga sin errores: “Cualquier error en la valoración de un fondo, en la información que se manda al cliente, un error de cualquier tipo conlleva unas posibles pérdidas muy elevadas”, advierte Ramón Peña, director general de Liberbank Gestión.

La importancia de la formación

La clave para poder crecer en gestión de activos es tener en el aplicativo que le da soporte a la gestora todos los valores que se van a poder utilizar. Todos los activos deben estar parametrizados de forma concreta para que todas sus particularidades estén reflejadas: “Hace 20 años metías deuda pública, un bono español valía para todas las carteras. En el momento en que empiezas a utilizar otras cosas, como más renta fija privada, empiezan las complicaciones, con vencimientos, con call, con activos que no encuentran ni siquiera las condiciones de mercado para poder meterlo en el aplicativo de valoración”, comenta este experto, que también explica que en el momento en que el aplicativo no considere todas las variables, ya implica un trabajo manual.

Una de las claves para hacer frente a esta situación es la formación: “En la gestora los que más prestigio tienen son los gestores, pero muchas veces se compra un bono y no sabes lo que hay exactamente detrás a efectos de pago de cupón, de valoración, etc.”. Ramón Peña considera que los problemas no vienen de la complicación que puedan traer los activos nuevos, sino del hecho de que crezca mucho el volumen, del aumento del alta de activos “y eso se soluciona teniendo bien formado al personal que da de alta a los activos en los aplicativos, y supervisando que esos activos se dan de alta correctamente”.

En la misma línea, Asunción Martínez, chief operating office de Inversis Gestión, comenta que la complejidad viene fundamentalmente cuando se introducen muchos activos y cada vez más complejos: híbridos, convertibles, estructuras con derivados implícitos… “Todo esto es más difícil de comprender, no solo por el inversor final, que es a lo que siempre presta atención la CNMV, sino también por el personal de administración. Es más complicado de entender y al final de reflejar la valoración dentro del cálculo del valor liquidativo”.

Además, apunta otra clave. También es fundamental la forma en que cada instrumento, cada operación, se refleja en los informes que se tienen que enviar a la CNMV, teniendo en cuenta que el reporting español obliga, por ejemplo en instrumentos estructurados, a desagregar toda la información: “Tienes que pensar cuando lo estás tratando desde el punto de vista de la administración en cómo lo valoras, cómo lo contabilizas, cómo lo reflejas en los informes. Y al final los productos complejos son los que requieren más tiempo”.

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Complican las estrategias no la diversidad

No solo eso. Asunción Martínez añade que no únicamente hay que considerar la diversidad de los activos en cartera sino también las estrategias que se persiguen con esos activos porque en función de ellas se debe informar de una forma u otra y hacer unos cálculos diferentes de cara al regulador. Por ejemplo, se puede invertir en renta variable y en futuros, pero si esos futuros se hacen para cubrir la cartera de renta variable estamos frente a una estrategia de cobertura de la que se debe informar al supervisor: “No son activos complejos, lo que complica es que también tienes que informar de determinadas estrategias en el reporting para el cálculo del riesgo, el cálculo del compromiso. Puedes tener una cartera sencilla de divisas y renta variable pero al final tienes que informar de unas coberturas para las que generalmente no es tan fácil que el sistema esté preparado y automatizado”.

Además de las estrategias, considera que lo que se ha complicado en los últimos 10 años han sido las gestiones financieras. “Puedes invertir en activos más o menos normales, pero los hechos relevantes, las gestiones financieras de estos activos son cada vez más complicados y difíciles de automatizar”.

En este entorno cada vez más complejo la tecnología es clave para apoyar a los departamentos operativos a enfrentarse a los actuales desafíos: mayor volumen de activos, más sofisticación, crecientes exigencias de información, necesidad de reducir costes, e incrementar la eficiencia operativa, entre otros. François Thaury, senior sales and account manager de SimCorp, proveedor de sistemas de gestión de inversiones y prestaciones para empresas de servicios financieros, comenta que cuentan con una solución integral, que abarca desde gestor de órdenes, gestión de riesgo, cálculo de rendimientos, liquidación, valoración de activos.

Y para adaptarla a las demandas de cada cliente es necesario conocer cómo las gestoras se enfrentan a esos retos, cómo invierten los activos, y en el actual contexto este experto considera que es necesario hablar de diversificación porque incorpora mucha complejidad a los flujos de trabajo. Según explica François Thaury “no sabemos todo de los mercados por lo que es fundamental conocer de primera mano las circunstancias a las que se enfrentan las gestoras para poder personalizar la solución según las necesidades de cada cliente”.

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