¿De verdad las estrategias smart beta están logrando despertar el interés de los inversores?


Cada vez se oye más hablar de las estrategias de smart beta pero… ¿de verdad están consiguiendo atraer a los inversores? De acuerdo con los datos de los que dispone Towers Watson, parece que el interés de los inversores ha aumentado significativamente durante el último año. En 2013 los clientes de la consultora invirtieron 11.000 millones de dólares en estrategias de este tipo, cifra que se repartió entre más de 180 carteras. El volumen contrasta con el registrado el año anterior (5.000 millones en aproximadamente 130 carteras). En total, los inversores institucionales de Towers Watson destinan más de 32.000 millones en estrategias de smart beta en casi 500 carteras.

A David Cienfuegos, director de Inversiones de Towers Watson, no le sorprende el ritmo de crecimiento experimentado por las estrategias de smart dada su intrínseca importancia para la mayoría de inversores institucionales. “Curiosamente se ha tardado algo de tiempo en llegar a este punto, ya que empezamos a desarrollar el concepto en el año 2000 como parte de nuestro trabajo en alfa estructurado, y luego en más detalle como ‘prime-beta’ en 2002. Mientras nos complace que nuestros clientes hayan podido beneficiarse los primeros de una serie de estrategias de smart beta, hoy en día nos preocupa la proliferación de productos que dicen ser smart beta, especialmente en el área de la renta variable", afirma.

Los datos facilitados por la consultora también muestran que el año pasado los clientes de la firma –que incluyen fondos de pensiones, fondos soberanos y compañías de seguros– cuadruplicaron su inversión en clases de activos alternativos (más de 12.500 millones) frente a hace cinco años. Durante 2013, entre los activos alternativos, los inmobiliarios atrajeron el mayor interés (más de 4.000 millones), donde una cuarta parte estaba en estrategias smart beta, seguido por hedge funds (más de 3.000 millones) e inversión en infraestructura (más de 2.000 millones), donde el smart beta ocupó un tercio. En el mismo período, el sector del private equity atrajo alrededor de 1.500 millones, mientras que crédito ilíquido (distressed debt y préstamos) atrajo cerca de 1.000 millones de dólares en activos.

"En los últimos cinco años, los gestores de fondos de gestión alternativa que hemos añadido a las carteras de nuestros clientes han demostrado la capacidad de adaptarse al cambiante entorno para generar buenas rentabilidades netas de comisiones de gestión. Es probable que los fondos institucionales más grandes continúen invirtiendo directamente en fondos de activos alternativos en lugar de hacerlo a través de fondos de fondos, ya que siguen prefiriendo mejores estructuras de comisiones, mayor transparencia y opciones de smart beta característicos de los fondos de activos alternativos. De hecho, sólo han sido seleccionados tres fondos de hedge funds en 2013, lo cual es una demostración de esta idea,” explica Cienfuegos.

Según los datos que maneja la consultora, la selección de bonos por parte de los clientes de Towers Watson en 2013 ascendió a 22.000 millones, de los cuales la mayoría se invirtió en renta fija global (alrededor de 11.000 millones), seguido por EE.UU. (alrededor de 5.000 millones) y mercados emergentes (alrededor de 3.000 millones). En 2013, el número total de selecciones de bonos multi-región superó al total combinado de todos los bonos de una sola región. Según David Cienfuegos, “estas cifras confirman una tendencia de los inversores a largo plazo en busca de mayor eficiencia, diversificación y diversidad en la selección de la renta fija. Por ejemplo, favorecen soluciones globales frente a sesgar en favor del mercado nacional o que aceptan cada vez más activos alternativos de crédito en su mezcla estratégica de activos”.

En renta variable, la opción global sigue siendo la más popular entre los clientes de Towers Watson en 2013 (alrededor de 10.000 millones), seguido por EE.UU. (alrededor de 3.000 millones) y a continuación, las clases global excluyendo renta variable americana y renta variable americana de pequeña/mediana capitalización (cada uno alrededor de 2.000 millones). En total, la renta variable representó en torno a 24.000 millones. "Estas cifras confirman la tendencia ya establecida de invertir fuera de los mercados locales, buscando diversificar sus carteras de forma más global. Curiosamente, en comparación con el año anterior, el número de mandatos de smart beta en renta variable se duplicó en 2013 y en tamaño de activos se triplicó”.

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