De rallies navideños y perspectivas para el próximo año


Según se acerca el final de año, dos preguntas en boca de periodistas, clientes o conocidos nos persiguen día sí, día también: “Este año, ¿habrá también rally de navidad?” y “¿El año que viene qué hará la bolsa?”.Nuestra respuesta para ambas siempre es y será la misma: no lo sabemos.

Esta respuesta suele causar sorpresa e incredulidad a partes iguales. ¿Cómo puede ser que unos profesionales de la inversión no conozcan o, al menos, tengan una estimación del devenir de los índices bursátiles? Por dos motivos fundamentalmente.

Primero, porque como nos cuenta el Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman en su maravilloso libro “Pensar rápido, pensar despacio”, el ser humano es nefasto haciendo predicciones en entornos de incertidumbre y los mercados de valores no son precisamente un universo de certezas. Segundo, porque no necesitamos saber qué va a hacer la bolsa para gestionar nuestros fondos. Y es en este segundo motivo, en el que vamos profundizar un poco más.

Cuando decidimos dónde invertir, no lo hacemos analizando el agregado de los índices. No nos condiciona directamente que la bolsa en su conjunto esté cara o barata. Ni tampoco que haya un exceso de pesimismo u optimismo entre los inversores. Nos dedicamos a analizar empresa por empresa en búsqueda de oportunidades atractivas de inversión. ¿Y qué entendemos por oportunidad atractiva?

Muy sencillo. Aquella compañía que cumpla, al menos, los siguientes requisitos:

  1. Sea un negocio fácil de entender. Si uno no entiende dónde invierte, es más difícil conocer los riesgos a los que se enfrenta.
  2. La empresa cuente con un perfil financiero sólido. Con el tiempo hemos ido aprendiendo que la deuda no suele ser buena compañera de viaje.
  3. El negocio presente importantes barreras de entrada y/o alguna ventaja competitiva importante. Esto permitirá a la empresa gozar de mayores rentabilidades que sus competidores.
  4. La compañía esté liderada por un equipo gestor que genere valor al accionista, mediante una correcta asignación del capital. Sólo así la empresa podrá alcanzar su verdadero potencial.
  5. El precio de la acción nos ofrezca un margen de seguridad suficiente para protegernos de posibles errores de análisis o escenarios futuros no previstos.

Como ven, no necesitamos predecir lo que va a hacer la bolsa para invertir y tampoco nos preocupa demasiado. Únicamente necesitamos que se cumplan unos cuantos requisitos. Requisitos que podrían perfectamente resumirse  en una única frase: “Invertir con sentido común”

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