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De cómo los QE han socavado la viabilidad financiera de los planes de pensiones


La expansión cuantitativa (QE) ha funcionado como medida de choque para afrontar la crisis. Sin embargo, según un nuevo informe publicado por CREATE-Research y Amundi, sus efectos secundarios han socavado la viabilidad financiera de los planes de pensiones. El informe, que abarca 153 planes de pensiones que gestionan activos un total de 1,88 billones de euros y 38 consultoras de pensiones, con 1,4 billones de euros en activos asesorados, destaca cómo ha afectado la expansión cuantitativa a los planes de pensiones y cómo cambiará el enfoque de estas instituciones a medida que la QE pase a la siguiente etapa.

La expansión cuantitativa ha dado lugar a una era de rendimientos persistentemente bajos, burbujas de precios y déficits insostenibles. Con el fin de adaptarse a este entorno financiero radicalmente distinto, los planes de pensiones están cambiando sus enfoques de asignación de activos y sus modelos de negocio. Entre las principales conclusiones del estudio se explica que la expansión cuantitativa solo ha sido útil como medida de choque para afrontar la crisis.

No cabe duda de que la expansión cuantitativa ha aportado muchos beneficios. Dos tercios de los encuestados (67%) afirman que la estabilización de los mercados financieros tras la caída de Lehman se puede atribuir a la expansión cuantitativa y el 58% opina que el QE ha contribuido a mejorar la rentabilidad de los activos de mayor riesgo. No obstante, preocupa que la medida esté perdiendo fuerza en las principales regiones en las que se viene aplicando desde la crisis. Según uno de los encuestados, "los problemas de Europa y de Japón son estructurales y la expansión cuantitativa no puede solucionarlos. Tan solo puede actuar como la anestesia antes de una operación".

La inmensa mayoría de los encuestados (casi un 80%) está de acuerdo en que la expansión cuantitativa ha contribuido a generar una nueva burbuja de deuda mundial, sembrando la semilla de la siguiente crisis. Por otra parte, dos tercios de los encuestados aseguran que la expansión cuantitativa y los tipos de interés al 0% han inflado los pasivos de los planes de pensiones, mientras que la mitad afirma que los gobiernos han utilizado el QE como una excusa para revertir reformas ligadas a la oferta y favorables al crecimiento.

La prioridad es preservar el capital

Los planes de pensiones creen que llegarán a la próxima recesión con una situación financiera más débil que nunca. Actualmente, solo un tercio (33%) genera flujos de caja positivos, mientras que dos quintos (40%) registran flujos negativos. Por eso, su propensión al riesgo está disminuyendo y la preservación de capital se ha convertido en su máxima prioridad.

Se han identificado tres posibles vías para que las carteras de los planes de pensiones no sufran grandes pérdidas en mercados bajistas y para contribuir a preservar el capital. La primera se centra en mejorar la alineación temporal entre la asignación de activos y el perfil de vencimiento de los pasivos de los planes de pensiones, como mencionan nueve de cada 10 encuestados.

La segunda considera la gestión de la liquidez como la principal herramienta de gestión de riesgos (62%) y la tercera gira en torno a la gestión de la duración (37%), poniendo el énfasis en los activos infravalorados en toda la curva de tipos (37%).

Los planes de pensiones se decantarán por la renta variable global

Mientras dure la expansión cuantitativa, la mayoría de los encuestados (58%) afirma que se decantarán por la renta variable. Esta clase de activo ofrece una apuesta defensiva, un buen rendimiento y una rentabilidad total razonable en un momento en el que los planes de pensiones empiezan a registran flujos de caja negativos debido al envejecimiento de los partícipes. Dentro de la clase de activo, los planes de pensiones se decantan por la renta variable global, la renta variable de EE.UU., la renta variable europea y la renta variable de mercados emergentes.

El reajuste periódico de la cartera favorecerá los activos de mercados privados, diseñados para ofrecer rentabilidad absoluta y descorrelación con otros activos. Infraestructuras (51%), inmuebles (46%), crédito alternativo (44%) y capital riesgo (42%) encabezan la lista. Uno de los motivos por los que los planes de pensiones tienen previsto incrementar el peso de estos activos en sus carteras tiene que ver con las buenas rentabilidades generadas últimamente. El otro es el hecho de que sus valoraciones no dependen del valor de mercado, lo que protege a las carteras de la volatilidad que experimentan los mercados cotizados.

Según otro encuestado, "las infraestructuras y los inmuebles son buenos proxies de los bonos", lo que subraya la idea de consenso de que los activos de renta fija ofrecen un perfil de rentabilidad-riesgo demasiado arriesgado, dado lo estrecho de la curva de crédito y de los diferenciales.

Los planes de pensiones están recurriendo a los activos de mercados emergentes para aprovechar sus dinámicas de crecimiento a largo plazo. Dentro del universo de inversión, le dan preferencia a la renta variable de mercados emergentes (38%), seguida de cerca por los bonos gubernamentales de mercados emergentes (36%) y los bonos corporativos con grado de inversión de mercados emergentes (33%).

Los planes de pensiones están considerando alternativas de menor coste, lo que incrementa el peso de los fondos pasivos

En un momento en que los mercados siguen mostrando distorsiones, los planes de pensiones están tomando las medidas necesarias para neutralizar los errores que pueden cometer durante el diseño y la implementación de sus carteras y que solo se hacen evidentes a posteriori.

Dos tercios de los encuestados consideran la minimización de costes como una de las principales herramientas para potenciar las rentabilidades. Como resultado, están incrementando el peso de los fondos pasivos en sus carteras principales como una alternativa de bajo coste y negociando comisiones más bajas en el caso de los fondos activos.

La expansión cuantitativa ha obligado a dejar de lado gran parte de la sabiduría de inversión convencional, por lo que los órganos de gobierno de los planes de pensiones se están viendo abocados a tomar decisiones importantes sin las herramientas de referencia habituales. Por eso, los encuestados consideran que una sólida experiencia de inversión en planes de pensiones (59%), un equipo de profesionales de gran talento (53%) y una estructura de gobierno corporativo ágil (44%) son tres factores que tienen un gran impacto en las rentabilidades de la cartera.

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