Currency Alpha: un fondo de divisas para tiempos de incertidumbre


La transparencia, la liquidez, los bajos costes de las transacciones, un mercado no dominado por los maximizadores de beneficios y clave para diversificar las carteras formadas por las clases de activos tradicionales gracias a su baja o incluso negativa correlación con los mercados de renta fija y variable. Son las ventajas que para UBS Global AM tienen las divisas, cuya apuesta se materializa en el fondo UBS GAM Currency Alpha Strategy, registrado en Luxemburgo y con el objetivo de ser una fuente de alfa descorrelacionada de los mercados. Una buena estrategia para el incierto escenario actual según la gestora.

 

 

Así, el Currency Alpha es un fondo compatible con la normativa UCITS, sin apalancamiento y una gestión activa del riesgo con un límite del 5% anual, que combina tres estrategias sobre divisas descorrelacionadas entre sí (fundamental, carry y curva y de tendencia) con una cobertura del modelo. La primera pretende invertir en las dividas de las economías más fuertes, a la vez que se posiciona corta en las más deterioradas; la de carry compra las tres divisas con más rentabilidad y vende las tres de menor de la cesta de nueve divisas, mientras la de curva compra las tres más planas –una planitud normalmente asociada con restricción de la política monetaria y/o baja inflación- y vende las tres con curva más pronunciada; por último, la de tendencia pretende capturar las características de comportamiento dominantes de los mercados de divisas, tanto a corto y medio plazo, como a largo plazo, evitando en ese último caso el ruido. Una diversificación de modelos que el equipo considera clave para asegurar la consistencia de los retornos y que está complementada por una cobertura que excluye criterios técnicos o psicológicos para gestionar mejor los riesgos.

Cuenta con un universo de inversión formado por nueve divisas del mundo desarrollado: el dólar estadounidense, canadiense y australiano, el yen japonés, el euro, la libra esterlina, el franco suizo, la corona noruega y la corona sueca. Aunque en los emergentes la liquidez está mejorando, el producto no incluye estas divisas por razones de liquidez y porque sus gestores (un equipo de especialistas ubicados en Zurich y liderados por Bob Jolly) no quieren asumir las riesgos del necesario para implementar la estrategia.

En lo que va de año, gana cerca del 8% con una volatilidad por debajo del 5%. En su posición de divisas a finales de octubre, contaba con una posición larga superior al 30% en el dólar estadounidense, pues el equipo cree que aún queda espacio para su apreciación debido a la aceleración de algunos indicadores económicos de EEUU, que cuestionan la aplicación de agresivas políticas de relajación monetaria. La corona noruega, con un peso positivo del 18%, se debe al cruce contra el euro y el 11% del dólar canadiense, al beneficio del país ante una mejoría en los datos de EEUU.

En negativo, la libra esterlina (-33%), debido a los datos económicos de Reino Unido, el dólar australiano (-11,4%), debido a su oposición al canadiense y a un tema de valoración, pues en general son positivos con Australia, o el yen. Con respecto al euro, la gestora se muestra bastante negativa, aunque a finales de noviembre el fondo estaba en una posición ligeramente positiva debido a su cruce con la corona sueca.

Para la gestora y en definitiva, la actividad corporativa y de los bancos centrales, así como los flujos de divisas asociados con las decisiones de asignación de renta variable, proporcionan oportunidades a los gestores para la búsqueda de alfa y el incremento de los retornos en la actualidad. Esos factores, junto con los beneficios que aporta la diversificación de estrategias sobre divisas en la cartera, hacen atractivo investigar en el mundo de las divisas.

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