Cuenta atrás para conocer el desenlace de las elecciones francesas: últimas reflexiones


El próximo 7 de mayo quedará resuelto el suspense electoral en Francia. A escasos tres días de celebrarse la segunda vuelta, los últimos sondeos reflejan que el centrista Emmanuel Macron mantiene su ventaja sobre la ultraderechista Marine Le Pen. Se ha de tener en cuenta que tanto el republicano Françoise Fillon como el socialista Benoit Hamon han pedido el voto para Macron en la segunda vuelta, lo que supone, según cálculos de Deutsche AM, que la base de posibles votantes se ha incrementado en un 61% para el líder de En Marcha.

Si éste venciera, en la firma alemana consideran que “podría abrir la puerta para la ejecución de reformas más ambiciosas a la economía francesa, y un compromiso escurridizo con Alemania para reparar una eurozona plagada de problemas”. También resultaría favorable para los mercados, de hecho, se ha podido observar un rally de alivio desde el lunes posterior a la primera vuelta. En Deutsche AM consideran que podrían volver a verse flujos de entrada hacia acciones europeas y un mayor estrechamiento de los diferenciales de la deuda periférica y de la francesa.

Una victoria inesperada de Le Pen sería en cambio “el peor escenario posible para los mercados, pues podría conjurar el principio del fin para la UE y la moneda única”. Dicho esto, desde Deutsche AM advierten que “incluso si gana Le Pen, esto no sería una conclusión inevitable”, dado que la candidata del Frente Nacional ha suavizado recientemente su discurso para atraer a un número más amplio de votantes.  

La reacción del mercado en este escenario sería violenta, “con independencia de si un referéndum sobre la pertenencia a la UE está o no sobre la mesa”. “Esperamos que tal resultado tenga un impacto mucho mayor sobre los mercados que las otras sorpresas políticas que hemos visto desde 2015”, advierten los analistas de Deutsche AM. Además, calculan que ese evento sorpresa “tendrá un efecto dominó sobre las economías de las distintas partes de la eurozona, pero también sobre la economía global: a medida que el euro se devalúe, los tipos de interés de los países periféricos se incrementarán”.

“Los últimos disgustos por la política francesa parecen compartir muchas características con las sorpresas del año pasado en Reino Unido y EE.UU.: François Hollande fue incapaz de postularse a un segundo mandato, el protagonismo de partidos convencionales como los de Nicolás Sarkozy, Alain Juppé y Manuel Valls fueron eliminados de la carrera presidencial, la espectacular irrupción de Jean-Luc Mélenchon parecía replicar el logro de Bernie Sanders en las primarias del Partido Demócrata estadounidense y los líderes de los partidos tradicionales cayeron. Y ahora la extrema derecha francesa ha llegado a la segunda vuelta de las elecciones sin que nadie se sorprenda”, resumen desde Edmond de Rothschild Philippe Uzan, director de inversiones, y y Pierre Nebout, co responsable de renta variable europea.

Sin embargo, desde la gestora reivindican el resultado trascendental de las otras dos elecciones celebradas en Europa durante el último año: en diciembre, el partido de extrema derecha FPÖ fue derrotado en Austria, mientras que en marzo fue el ultraderechista PVV, liderado por Geert Wilders, quien perdió las elecciones en Holanda.

Atención a las elecciones de junio

Aunque en Edmond de Rothschild opinan que probablemente Macron gane las elecciones, consideran que es pronto para hablar de las consecuencias: “Solo se conocerá el programa exacto del futuro gobierno una vez que pasen las elecciones parlamentarias de junio. Y estos comicios parece que serán particularmente difíciles de calificar. Sin embargo, las oportunidades de que Francia participe en un programa reformista han mejorado significativamente”.

Ambos expertos consideran asimismo que un Macron presidente podría contribuir a mejorar las relaciones con Alemania y a fortalecer el proyecto europeo. “Esto podría mantener el saneamiento del sector bancario de la región en vigor y resultar en políticas económicas adoptadas para estas necesidades específicas”, concluyen.

Está previsto que la toma de posesión del próximo presidente de Francia se haga como tarde el 14 de mayo. El siguiente gran reto sería la creación de gobierno, pero también de una coalición ganadora para las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio, en las que se elegirán a los 577 diputados de la Asamblea Nacional. “Se trata de algo crucial, ya que Macron no cuenta con el respaldo de un partido político y, por lo tanto, necesitará consolidar su muy diversa base de partidarios, que comprende desde al antiguo líder del partido comunista francés, Robert Hue, hasta a Alain Madelin, que fue ministro durante el mandato de Jacques Chirac”, explican desde J.P.Morgan AM.

En la gestora hacen hincapié en que, más allá de la incertidumbre generada en la arena política, los datos macro están siendo positivos: “Con los índices de gestores de compras en máximos de seis años, la mejora generalizada de los indicadores de confianza, el desempleo tendiendo a la baja y una tasa de crecimiento del beneficio por acción del 10% en el cuarto trimestre de 2016, esperamos que la atención se centre en estos buenos datos fundamentales europeos cuando las nubes políticas que ahora ensombrecen Francia empiecen a disiparse en verano (si es que lo hacen)”.

Una nueva esperanza

En Lombard Odier apoyan la tesis de que Francia seguirá a Austria y Holanda. Sin embargo, son conscientes de que “es demasiado pronto para que suponga el fin del populismo en Europa”, tanto por el 21,5% de los votos obtenidos por Le Pen en la primera vuelta como por el sólido apoyo del 45% de la población que reciben los partidos populistas en Italia.  

En opinión de los analistas, “lo más probable es que el populismo marque su victoria por la puerta trasera: forzando a los partidos principales a adoptar muchas de sus políticas menos desagradables como propias”. A un tiempo, consideran que “una nueva tendencia esperanzadora está creciendo”, en el sentido de que “los políticos hacen apasionados argumentos pro-europeos y enfrentan a los nacionalistas en su propio terreno”. Macron es precisamente un ejemplo, por su mensaje pro europeo. Por tanto, “una victoria de Macron el 7 de mayo sería la prueba más grande sobre si la democracia occidental puede enfrentar la tendencia nacionalista”.

Si además es capaz de cumplir con su programa de reformas, contando con el respaldo de un homólogo progresista en Alemania, en la gestora creen que “el crecimiento podría acelerarse y el BCE finalmente podría hallar la manera de elevar los tipos de interés”.

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