Cuatro rarezas y un funeral


TRIBUNA de Óscar Álvarez, Chairman de fLAB fUNDS Sicav

Se está hablando mucho de los tipos de interés negativos últimamente, y no es para menos, pero lo cierto es que recientemente, hemos detectado cuatro rarezas de mercado que me gustaría compartir con vosotros, así como sus posibles efectos en las inversiones. Ahí van:

1)  Las acciones FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google), que produjeron la mayor parte de las ganancias del mercado desde 2016, han tenido un peor comportamiento relativo al S&P 500 en el último año. Se trata de compañías generacionales cuyo rápido crecimiento fue impulsado por la mayoría de edad de la generación millenial. Ahora, conforme los más mayores se van adentrando en la recta final de los 30, sus hábitos de consumo están cambiando (vivienda, gastos de crianza y educación reemplazando al ocio discrecional), sus ingresos estancándose y las FAANG, a su vez, comenzando a experimentar “la maldición de los ganadores” al tener que afrontar un crecimiento más lento y altas valoraciones. Su capitalización representa el 17% del índice S&P 500, por lo que será prácticamente imposible que los índices sigan subiendo sin su participación.

2)  El dólar americano no se ha revalorizado fuertemente durante los últimos sell-off de mercado. El oro y el yen japonés han sido los activos refugio preferidos. Y es que desde 2013, el dólar ya no ofrece la misma protección que antaño. El oro y el franco suizo, que no fueron buenas coberturas durante el periodo 2007-2013 han recuperado su protagonismo, siendo el yen la única divisa que ha protegido consistentemente a los inversores durante la última década.

3)  El VIX no se disparó al alza el pasado 14 de agosto. Con un desplome del Dow Jones Industrial de 800 puntos, el índice apenas aumentó hasta 22. Históricamente, cuando la bolsa americana ha caído de media entre un 2,6% y un 3,4% (lo cual ha ocurrido 59 días desde 1990), el VIX ha cerrado en promedio a 32,8. De hecho, tras la masacre en nochebuena logró alcanzar el 36. ¿Qué nos está diciendo? pues que probablemente no se produjo un nivel de miedo suficiente que permita pensar en el inicio de un rebote sostenible.

4)  Quizá la rareza más sintomática: el oro y los bonos del tesoro americano a largo plazo están en un mercado alcista, y nunca antes habían estado tan correlacionados (la correlación a un año es del 37%). De hecho raramente se superponen por una sencilla razón: el oro se comporta bien en periodos inflacionarios mientras que los treasuries se benefician de todo lo contrario. Los inversores, aparte de buscar activo refugio desesperadamente puede que no se estén comportando tan irracionalmente después de todo, y traten de dar respuesta a la represión financiera. Si los bancos Centrales van a anclar todos los tipos por debajo de cero, cualquier activo seguro que ofrezca un rendimiento positivo debería ser comprado. Veremos qué ocurre si surgen presiones inflacionistas cíclicas en algún momento, mientras tanto que dure la fiesta!

Lo que si tenemos claro, es que estás cuatro rarezas están sembrando el camino de minas, preparando algún que otro funeral (y todo eso dejando al margen la situación política global, que supera, y con mucho, cualquier peli de Monty Python).

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