Cuatro filtros fundamentales para invertir a largo plazo en bolsa


TRIBUNA de José Antonio Larraz, asesor del fondo Equam Global Value.

A la hora de invertir en los mercados de valores, una de las estrategias posibles es intentar predecir cuál va a ser el comportamiento de los mercados en los siguientes meses para determinar los momentos de inversión o desinversión, o qué zona geográfica va a ser la que va a tener un comportamiento mejor de cara a dar mayor o menor peso en las carteras.

Sin embargo, creemos que es una tarea muy complicada y que resulta casi imposible acertar respecto a esos pronósticos de forma consistente. No debemos olvidar que invirtiendo en la bolsa estamos invirtiendo en empresas que realizan negocios y la evolución de la cotización antes o después estará muy correlacionada con la marcha de estos negocios. Por este motivo, defendemos una estrategia basada en la búsqueda de buenas compañías que puedan ser compradas a precios atractivos.

Para conseguirlo de forma exitosa creemos que resulta fundamental hacerlo teniendo en cuenta cuatro filtros fundamentales:

  • Invertir en buenos negocios. Buscar aquellas empresas que operan en industrias que, aunque puedan tener ciclicalidad, sean estructuralmente sanas, porque operan en régimen de oligopolio o monopolio o porque las relaciones con sus clientes son estables en el tiempo. Esta estabilidad del negocio puede venir por distintas fuentes: alto coste de cambio para los clientes, efecto red, mayor eficiencia de costes, patentes, regulación, etc…
  • Evitar las situaciones de riesgo. El futuro es incierto y por ello muchas veces las cosas no suceden como uno espera. Por este motivo, es preferible evitar empresas con un nivel de apalancamiento excesivo ya que una deuda alta puede poner en dificultades a una compañía si sobreviene una situación adversa inesperada.
  • Buscar empresas que estén gestionadas por equipos directivos alineados. Es importante buscar invertir en aquellas compañías cuyos equipos directivos actúan como propietarios bien porque tienen participaciones en el capital de la compañía o porque sus remuneraciones dependen en gran medida de la creación de valor para los accionistas. Sólo así conseguiremos que las decisiones empresariales que tomen no estén dirigidas a su propio beneficio si no al de todos los accionistas de la compañía.
  • Ser pacientes para poder comprar a precios atractivos. En muchas ocasiones el mercado es eficiente y los precios a los que cotizan las compañías reflejan el valor real de sus negocios. En estas situaciones resulta difícil conseguir rentabilidades atractivas y superiores a las del mercado. Sin embargo, continuamente se dan situaciones en las que el mercado ofrece la posibilidad de comprar compañías a precios muy atractivos: compañías ignoradas por el mercado, compañías con problemas temporales o resultados extraordinarios, situaciones de pánico, etc…

Obviamente es muy difícil encontrar oportunidades que cumplan al 100% estos criterios, pero se trata de buscar aquellas que guarden un buen equilibrio entre estas cuatro variables.

El resultado de todo ello debería dar lugar a una cartera muy sólida que pueda crear valor tanto por la buena evolución y en algunos casos recuperación de sus negocios como por el aumento de precio de sus acciones, compradas siempre a descuento. Ello no impedirá obviamente que en el corto plazo esta cartera esté sometida a la volatilidad de los mercados (las cotizaciones bajarán cuando el mercado caiga) pero sí permitirá maximizar las posibilidades de que en periodos largos se consigan unas rentabilidades atractivas.

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