¿Cuánto tiempo permanece un fondo en cartera?


¿Cuánto tiempo permanece de media un gestor en cartera?, ¿Lo compramos con la ilusión de que sea para toda la vida?, ¿Nos enamoramos y lo mantenemos pese a que ya no perduran los motivos por los que lo compramos?, ¿Aceptamos los cambios?, ¿Qué nos mueve a incrementar o disminuir nuestra posición?, ¿Por qué los vendemos?, ¿Lo hacemos de golpe?, ¿Damos segundas oportunidades?... Sobre todo esto he estado reflexionando a raíz de una pregunta tonta y bastante impertinente de mi hija de 7 años:"Mamá, cuando papá se enamoró de ti, tu serias más guapa ¿no?".

 

Una vez más, Buffet encuentra respuesta a estas preguntas, y es un hecho que cuando confía en un gestor delega hasta casi la abdicación por lo que los cambios en el management, según él, son como los cambios en la pareja, dolorosos, arriesgados y llevan su tiempo. Lo mismo sucede con los gestores de fondos seleccionados, una vez invertimos y confiamos en ellos dar marcha atrás no debería resultar fácil. Desandar lo andado o “despensar” lo pensado siempre es doloroso. Muchas veces supone reconocer que estábamos equivocados o que nos han engañado (caso Madoff), otras perder la fe y la esperanza depositadas en los gestores tras el trabajo de búsqueda, análisis y due diligence y en ocasiones olvidarnos de los lazos personales que hemos ido tejiendo a lo largo de años de inversión. Realizar cambios también es arriesgado porque quizás no estén bien fundados los motivos que nos llevan a modificar nuestra posición y el cambio sea un error en sí mismo. Por último cualquier variación exige tiempo porque hay que ser paciente y respetar el horizonte de inversión del activo elegido.

Observando la industria vemos que cada vez son mas las carteras de fondos que tienen como estrategia rotar poco los fondos, buscan gestores en los que invertir a largo plazo y usan derivados para gestionar activamente la exposición a bolsa o el asset alocation. Pretenden quedarse con el alpha del gestor independientemente de cual sea la apuesta de mercado. Aun así, en la práctica, sorprende comprobar que raro es el gestor que perdura más de uno o dos años en cartera. Y es que presumimos de nuestro análisis cualitativo y due diligence pero lo que realmente nos hace movernos - comprar, vender o aumentar y disminuir posiciones - es el performance. Solemos comprar e incrementar cuando sube, si las cosas van bien aceptamos los cambios casi sin mirarlos pero en cuanto cae encontramos mil excusas que justifican nuestra venta: argumentamos que el tamaño adquirido impide gestionar del mismo modo, descubrimos conflictos de intereses, objetamos cambios en el equipo, en el universo de inversión o en la política de comisiones, y si no hay ningún cambio significativo recurrimos a cambios en nuestro asset alocation o a la arrogancia repentina del gestor que no reconoce que está equivocado.

 

La gran mayoría de estudios sobre el comportamiento del inversor confirma esta relación positiva entre los flujos de dinero de los fondos de inversión y la rentabilidad de los mismos, destacando que los inversores son mas sensibles a la rentabilidad media de los 12 últimos meses que a periodos más amplios. Friesen y Sapp (2007) van mas allá, examinan la habilidad de los inversores para cambiar de fondo y muestran que en el periodo 1991-2004 las decisiones de cambio de fondo de los inversores redujeron, en promedio, su rentabilidad anual en un 1,56 %. Efectivamente, con tanto entrar y salir de fondos y/o gestores no siempre acertamos: A veces vendemos un fondo en su peor año y se dispara justo después de vender entonces, tras el trance, dejamos de mirarlo. Otras nos lanzamos al fondo de moda o al que está a punto de cerrar, por no mencionar los errores de omisión de los que nadie habla porque no aparecen en los informes, ¿es o no es un gran error para una cartera de fondos no haber estado invertido en Paramés?

 

A mi esta entrada y salida de gestores en cartera me recuerda, más que a los cambios de pareja que menciona Buffet, a los cambios de cromos del recreo y nuestra cartera a ese álbum manoseado de tanto abrir, consultar, analizar y cerrar. En nuestra lista personal, llena de tachones y raspaduras, estaba el cromo (gestor) deseado - porque era uno de los mejores, aquel que pocos tenían o el único que nos faltaba- el comodín y los cromos repetidos...Con los cambios de cromos llegaba la emoción, si era cromo nuevo por repetido era fácil, pero si era cromo nuevo por único nos entraban las dudas, ¿será mejor el que entrego que el que recibo?, ¿cambiamos dos por uno?...

 

Es cierto que la selección de gestores está repleta de contrariedades e imprevistos- unos se marchan, otros se cierran, se abren, cambia el equipo, amplían el universo de inversión, varían los dueños, modifican la política para corregir posibles errores, se fusionan, crecen demasiado, se empequeñecen...- y no hay modo de esquivarlos todos. Sería estupendo detectar las metamorfosis y actuar antes de que se viera afectado el performance, sin embargo los cambios no siempre son malos y quizás un mal performance no obedece a los mismos por lo que es mejor vigilar que hay detrás y si siguen presentes los motivos que nos empujaron a creer en el gestor. Link del primer artículo. Para ello, vayan bien o mal las cosas, no dejemos de preguntarnos: ¿continua invirtiendo gran parte de su patrimonio, si no todo, en su fondo?, ¿tenemos dudas de su integridad y honestidad?, ¿por dónde anda su ego?, tras cambios en la organización, equipo, política o universo de inversión ¿se mantiene fiel a su filosofía y actúa con convicción?, ¿hace lo que dice y entiendo lo que hace?, ¿necesita una experiencia diferente de la que ya cuenta para afrontar los nuevos retos de la cartera y gestora?, ¿el tamaño importa?.... Y la más importante ¿MANTIENE LA MISMA DEDICACIÓN Y PASIÓN POR LA GESTIÓN?...

 

En la gestión para salir victorioso a veces no hay más remedio que perder. Los selectores de fondos cometemos muchos errores y cometeremos muchos más pues es parte del juego. Es más, no conseguiremos alcanzar gestores talentosos y diferentes si no estamos preparados para estar equivocados. Lo importante, como en todo, es que los aciertos superen a los errores. Newton decía "He visto algo más del mundo porque me he apoyado en los hombros de los gigantes". Busquemos esos gigantes de la gestión en los que apoyarnos a sabiendas de que algunos crecerán y se volverán aun mas gigantes mientras otros menguarán con el tiempo o de cerca no eran grandes como parecían.  

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