Cuanto mejor es la rentabilidad generada por un fondo en el pasado, peor su rentabilidad futura


Que elegir un fondo de inversión fijándose únicamente en las rentabilidades pasadas es un gran error. Esto ya lo sabíamos. Es algo que figura en los avisos legales de las fichas de cualquier producto que se precie. Ahora ya no solo tenemos la certeza, sino que sabemos que esto es contraproducente. Quien lo dice es Robert Arnott, una de las personalidades más reputadas de la industria de gestión de activos en Estados Unidos. Autor de varios libros, entre ellos The Fundamental Index, Active Asset Allocation y Points of Inflection: New Directions for Portfolio Management, Arnott ha basado sus investigaciones en el estudio y el análisis de los mercados. Ahora, su labor es estar en primera línea de Research Affiliates, una compañía que él mismo fundó en 2002, que actualmente asesora 160.000 millones de dólares de dinero de inversores institucionales y de la que es consejero delegado.

Su último trabajo lo ha realizado junto con Noah Beck, vicepresidente de la firma, y Vitali Kalesnik, director de análisis de renta variable de Research Affiliates. El objetivo del estudio: determinar en qué aspectos hay que fijarse y en cuáles no para tener éxito con las inversiones. Para responder a esta pregunta, los tres construyeron siete modelos de predicción de alfa para anticipar el comportamiento futuro en base a tipos de estrategias o estilos de inversión. Los pronósticos se basaban en datos regidos en un periodo que abarca 24 años, concretamente entre enero de 1967 y diciembre de 1990. Posteriormente, esas predicciones fueron comparadas con el comportamiento registrado por el mercado entre enero de 1991 y octubre de 2011. Los resultados han sido muy curiosos. Dos de los modelos seleccionados se basaban únicamente en rentabilidades pasadas y aquí los resultados fueron muy significativos.

El primer modelo de back testing basado en la rentabilidad tomado en consideración para predecir rentabilidades futuras analizó la relación entre la rentabilidad de los últimos cinco años (1985-1990) con el comportamiento registrado en los cinco años siguientes (1991-1996). Lo más llamativo es que la correlación entre el comportamiento pasado y los resultados futuros fue negativa. “Esto demuestra que centrarse en el comportamiento registrado recientemente por los mercados –la forma en la que muchos gestores eligen sus estrategias y gestores- no solo es inadecuada, sino que nos lleva en la dirección equivocada”, afirman los autores. El otro modelo histórico, basado en una versión a largo plazo que toma como referencia el conjunto completo de datos, ofrecía predicciones algo más precisas que el estudio a cinco años, aunque también ofrecía una correlación negativa entre el comportamiento pasado y los resultados futuros.

“Un historial de rentabilidades muy largo, que cubra como mínimo siete décadas, podría proporcionar una predicción más aproximada a las rentabilidades futuras que si se toma como referencia un periodo corto de tiempo, pero el análisis es en todo caso inútil. Seleccionar estrategias o factores basados en rentabilidades pasadas, independientemente de la mayor o menor longitud de la muestra, no ayudará a los inversores a obtener una rentabilidad superior. Todo lo contrario. Es más probable que les lleven a equivocarse”, señalan Arnott, Beck y Kalesnik. Sin embargo, en su estudio sí encontraron una correlación muy interesante, que sí podría ayudar a los inversores a la hora de tomar decisiones acertadas. Se trata de la relación que existe entre la valoración y la rentabilidad futura de las inversiones.

“Los modelos que arrojaron pronósticos más precisos estaban basados en las valoraciones, no en retornos. En lugar de invitar a los inversores a comprar lo que ha funcionado bien en el pasado, lo cual se ha puesto nuevamente caro, estos modelos nos animan a comprar lo que se ha vuelto barato”, revelan. En este sentido, los cuatro modelos vinculados a la valoración estudiados por los expertos proporcionaron predicciones que estaban positivamente correlacionadas con las rentabilidades posteriores, mejorando sustancialmente los modelos que hacen predicciones basadas en el comportamiento histórico. “El potencial exceso de rentabilidad desaparece cuando los inversores tratan de perseguir el factor que está de moda. Lo hacen mejor si diversifican su inversión entre distintos estilos y estrategias, dando preferencia a aquellas que han registrado un peor comportamiento y, como consecuencia de esto, están baratas”. Es la reversión a la media en estado puro.

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