¿Cuáles son las alternativas que le quedan al Gobierno español?


La propuesta inicial del Gobierno español para sanear Bankia no contó con el respaldo del BCE. Por consiguiente, las opciones para acceder al dinero que permita sanear a la entidad financiera se reducen. Según UBS Global Asset Management, las opciones que le quedan al Ejecutivo que preside Mario Rajoy son sólo dos: “o bien decide acudir directamente al mercado, lo cuál le saldrá muy caro, o bien pide ayuda a sus socios comunitarios echando mano del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)”, posibilidad esta última que no parece entusiasmarle.

En un informe elaborado por Joshua McCallum y Gianluca Moretti, del equipo de renta fija de la firma suiza, ambos expertos señalan que el Gobierno español ha tomado nota de lo que le sucedió a Irlanda cuando el país se vio obligado a rescatar a sus bancos. “Dublín tuvo que pedir prestado el dinero para después redistribuirlo entre su sector financiero, lo que a su vez significó entrar en un programa de consolidación fiscal fijado tanto por la UE como por el FMI, algo que España está decidida a evitar si es posible”, señalan.

“La propuesta que se le ocurrió a España para recapitalizar Bankia era inteligente: el plan pasaba por inyectar deuda soberana que la entidad canjearía en la institución monetaria. Sin embargo, como era de esperar, el BCE no se mostró muy entusiasmado cuando oyó hablar de esta posibilidad”, aseguran desde UBS Global AM. A su juicio, ni la autoridad monetaria ni Alemania están dispuestas a realizar una operación de este tipo mientras la entidad permanezca bajo control español. Sólo lo prestarían en caso de que el país se comprometiese a un estricto programa de austeridad y a llevar a cabo reformas estructurales más profundas.

A todo esto hay que añadir –señalan los expertos- que probablemente el Gobierno español sabe mejor cuál es la situación real de Bankia que la Comisión Europea o el BCE. “Para hacer frente a esto, el presidente de la autoridad monetaria, Mario Draghi, se ha propuesto que las entidades financieras que puedan poner en riesgo el sistema, como Bankia, sean supervisadas a nivel europeo. Este es el primer paso hacia lo que podríamos llamar una unión bancaria para los países de la UEM”. En opinión de McCallum y Moretti, el desafío es despolitizar unas entidades financieras que en Europa están altamente politizadas.
 

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