¿Cuáles serán los motores de la deuda con grado de inversión a partir de ahora?


Tras las crisis financieras de Estados Unidos y Europa, los mercados de crédito de todo el mundo han experimentado un estrechamiento de los diferenciales ante la marcada mejora de los fundamentales de las empresas. Al mismo tiempo, la remuneración extremadamente baja que ofrece la deuda pública ha llevado a los inversores a asumir más riesgo en busca de mayores rentabilidades. Si la evolución del crédito en 2011 y 2012 vino determinada por los temas macroeconómicos, cabe preguntarse: ¿cuáles serán los motores de la clase de activo a partir de 2013?

Según Jake Gaul, gestor de cartera y director de crédito global ‘investment grade’ en Standish, boutique de BNY Mellon Investment Management, el futuro rumbo de los mercados de crédito ha sido objeto de un intenso debate. “Pese a los mayores riesgos sistémicos asociados con el bajo crecimiento económico de los mercados desarrollados, unidos a las medidas de política monetaria poco convencionales implementadas por los bancos centrales, de cara a 2013 anticipamos una contracción adicional de los diferenciales, del orden de 20 a 30 puntos básicos. El entorno macro continúa siendo favorable y seguimos detectando buen potencial al alza en el segmento de la deuda privada en comparación con otras alternativas de renta fija”.

“Aunque los fundamentales del segmento han tocado techo, las medidas absolutas de fortaleza financiera en el sector corporativo son todavía sólidas desde un punto de vista histórico. Las expectativas de incumplimiento son un factor determinante del riesgo crediticio a largo plazo, y en Standish creemos que las tasas de impago permanecerán por debajo de su media a largo plazo durante los próximos 18 meses, cerca del 3%. Dicho esto, invertimos de forma más selectiva en aquellas empresas concentradas en Europa que generan la mayor parte de sus ingresos en la eurozona, debido a las condiciones recesionistas reinantes en la región”.

Al mismo tiempo, la entidad considera que los emisores con capacidad para aumentar sus niveles de apalancamiento nos inspiran cautela. “La actividad de fusiones y adquisiciones ha aumentado en ciertos sectores –sobre todo metales y minería, telecomunicaciones y tecnología–, que por consiguiente presentan un mayor riesgo idiosincrático para los inversores en renta fija. Las bajas rentabilidades que ofrece actualmente la deuda pública en todo el mundo también han creado un entorno de financiación barata para los emisores, y algunas empresas están aprovechando para incrementar su apalancamiento o remunerar al accionista, potenciando sus programas de recompra de acciones propias o elevando sus dividendos”.

El ejemplo de Apple

Un ejemplo, según la firma, es Apple, que a finales de abril emitió bonos por importe de 17.000 millones de dólares. “Este mismo riesgo idiosincrático puede generar valor para las carteras de categoría grado de inversión, al plantear tanto un peligro como una oportunidad. El mercado ha recibido positivamente el gran volumen de emisiones de bonos en este segmento, cuyos emisores apenas han tenido que hacer concesiones de rentabilidad respecto a emisiones existentes. La facilidad con la que los inversores han absorbido estos niveles récord de nuevas emisiones investment grade es una señal positiva para el mercado”, afirma Standish en un informe publicado en su Newsletter.

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