¿Cuál es el tamaño ideal de un fondo?


En principio, que un fondo de inversión incremente su patrimonio no es una mala noticia en sí misma, pues se puede interpretar este incremento como un signo de que la estrategia implementada está funcionando, al revalorizarse los activos más que el índice de referencia y atraer a nuevos inversores. Pero, ¿qué ocurre cuando el volumen se incrementa demasiado? Lo habitual es que el gestor encuentre dificultades para generar los buenos rendimientos del pasado, y esto puede generar decepción entre los partícipes. De ahí que la estrategia más habitual sea que la gestora cierre parcialmente el fondo (soft close) cuando el producto alcance un patrimonio determinado.

Un artículo publicado en el Financial Times aborda la cuestión del patrimonio ideal de los vehículos de inversión. “El debate grande versus pequeño se ha vuelto más importante a medida que crece la industria global de gestión de activos y la tentación de incrementar el tamaño de los fondos, en particular de los más exitosos, se vuelve más grande”, explica David Oakley, autor del artículo.

El artículo del Financial Times también recoge las declaraciones de Chris Skinner, estratega de producto para J.P.Morgan AM. Para Skinner, “el problema de los fondos muy grandes es que lleva más tiempo construir una posición”. “Un fondo pequeño con 50 millones bajo gestión puede tomar una posición del 1% en una acción rápidamente. Esto es por lo que ser más pequeño y más ligero puede ser una gran ventaja”, concluye.

En el momento actual de mercado, uno de los principales motores del crecimiento de los fondos es la rotación que se está viendo en carteras de todo el mundo desde activos menos arriesgados a otros más arriesgados. En este contexto, los fondos que invierten en activos que se pueden beneficiar de la recuperación económica (en particular los de renta variable) han sido los que han atraído mayor número de suscripciones en un corto lapso de tiempo.

En enero, Fidelity Worldwide Investment anunciaba el soft close de sus fondos FF Iberia y FF Italy a nuevos inversores y limitar las aportaciones de los partícipes. “Nuestro objetivo con esta decisión es asegurar que los fondos sigan teniendo un nivel de activos que permita a los gestores mantener su estrategia inversora oportunista y de alta convicción, reforzando el fuerte track record de rentabilidad de los productos”, declaraba entonces la gestora.

También para proteger los intereses de sus inversores BlackRock cerró en noviembre a nuevos inversores dos de sus fondos de mayor éxito, el BGF Continental European Flexible (que invierte en renta variable europea fue cerrado cuando el patrimonio se acercó a los 2.000 millones de euros) y el BSF European Absolute Return, un producto de retorno absoluto cuando el volumen se situó en torno a los 1.600 millones. Desde la gestora destacaron que el cierre del segundo –el único de los citados que no invierte exclusivamente en bolsa- fue debido a que, al cerrar con rendimientos positivos un mes tan convulso para los mercados como fue junio del año pasado, ese buen resultado ejerció como una “llamada del éxito” que atrajo nuevas suscripciones.

Otro ejemplo especialmente ilustrativo es el de Alken AM. La entidad restringía el pasado mes de septiembre las entradas al Alken Fund European Opportunities, fondo gestionado por Nicolas Walewski. La decisión obedecía a una decisión estratégica por parte de la entidad cuando el producto contaba con unos activos bajo gestión de 4.100 millones de euros. Se trataba de un 'soft close' que cerraba la entrada a nuevos inversores, si bien permitía una suscripción diaria máxima de los accionistas que estaban dentro limitada a 500.000 euros. Durante estos meses, la demanda de los inversores por este producto siguió creciendo, lo que llevó su patrimonio hasta los 5.231 millones. Esto volvía a obligar en febrero a sus responsables a restringir aún más las entradas a este producto, limitándolas a 250.000 euros diarios (leer más).

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