¿Cuál es el auténtico impacto del riesgo político sobre la renta variable?


El riesgo político ha estado claramente en auge a lo largo de 2016, con circunstancias como la decisión de Reino Unido de salir del club comunitario, la destitución de Dilma Rousseff en Brasil o la incertidumbre en torno a las próximas elecciones estadounidenses. Ahora bien, ¿qué impacto real tiene sobre la renta variable? El estudio CIO View correspondiente al mes de agosto de 2016, elaborado por Deutsche AM, incluye un análisis exhaustivo de los riesgos políticos más allá del Brexit que afronta la renta variable.

Henning Gebhardt, jefe global de renta variable en Deutsche AM, estudia en particular los riesgos a los que se expone Estados Unidos cuando las condiciones políticas no son favorecedoras. El análisis es especialmente relevante, dado que el país celebra elecciones presidenciales el 8 de noviembre y los dos principales candidatos en liza, Hillary Clinton y Donald Trump, proponen medidas muy dispares entre sí.

Con motivo del Brexit, las bolsas de todos los países que tenían relaciones económicas con el Ftse 100, e incluso el EuroStoxx 50, se vieron afectadas. El principal índice europeo, motivado por el resultado inesperado del referéndum, experimentó dos desplomes en las dos primeras semanas inmediatamente después de la votación. Del jueves 23 de junio al 27 del mismo mes, tuvo una caída del 12,6% y desde 23 de junio, día antes del referéndum, al 6 de julio, la caída fue del 10,01%, detallan desde Deutsche AM.

Este es uno de los ejemplos que muestran que una decisión que a priori puede parecer solo política, afecta a la economía de un país, y, para ser más precisos, a su mercado de renta variable. Gebhardt opina, sin embargo, que los mercados de valores no se ven afectados con demasiada frecuencia por las cuestiones preocupantes de la política. Para demostrarlo, el experto analiza la situación del S&P 500 –que ha renovado sus máximos históricos a lo largo del verano- y tanto su fuerza como el alto nivel de liquidez reflejan la resistencia que muestran ante el riesgo político, concretamente, Estados Unidos.

El experto afirma en el informe que “la política rara vez tiene un impacto negativo duradero, especialmente cuando los bancos centrales están dispuestos a ayudar”. El ejemplo más reciente ha sido la batería de estímulos del Banco de Inglaterra para combatir el impacto económico negativo del Brexit. Comenta de hecho que la situación de Estados Unidos supone una excepción entre las consecuencias tras el Brexit por las fortalezas que benefician al país, como “su flexibilidad, alta rentabilidad en la renta variable y la tecnología exitosa de sus compañías. Además, las acciones de Estados Unidos podría también beneficiarse de su estatus como uno de los destinos de inversión menos arriesgados”.

No obstante, Gebhardt asegura que si él cree que el papel de los bancos centrales es crucial para que la política no impacte negativamente en los mercados estadounidenses, es porque actualmente este país está aprovechando los bajos tipos de interés en la zona euro, para refinanciar más barata su deuda corporativa a través de la emisión de bonos mediante sus filiales registradas en Europa donde los tipos de interés rondan el 0,5% y con la perspectiva de que la Fed los suba al menos una vez antes de 2017.

Respecto al rumbo de la política monetaria de la Fed, la presidenta, Janet Yellen, deja abierta la puerta a una posible subida de los tipos y el experto en renta variable de Deutsche AM indica que, si continuasen subiendo ligera y lentamente, traerían consigo una caída de los beneficios, lo que estima que sería “una amenaza inmediata a las empresas que se encuentran altamente endeudadas”.

A pesar de esas previsiones, y de las declaraciones de Janet Yellen, el grupo experto de Deutsche AM ve poco espacio para un aumento en los tipos de interés. Creen que “los beneficios deberían aumentar de nuevo en 2016 y 2017, lo que sugiere que la deuda corporativa de Estados Unidos puede alcanzar niveles que comiencen a plantear un riesgo en el plazo medio, pero no inmediatamente”. La conclusión a la que llega Gebhardt es que las inversiones pueden mostrar un camino favorable en momentos “políticamente desafiantes”.

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