Crónica de un Ibex 35 que no carbura: las causas de la debacle


A pesar de la insistencia con la que algunos analistas recuerdan que el Ibex 35 no es, ni mucho menos, un fiel reflejo de la economía española, lo cierto es que podría decirse que el comportamiento registrado por el principal índice español en lo que va de año va muy a la par con las perspectivas que existen para la economía del país. El importante grado de internacionalización alcanzado por las grandes compañías del selectivo no evita que el Ibex 35 sea, a día de hoy, uno de los mercados que registran una peor evolución en 2012.

 

Las causas que están haciendo hincar la rodilla al mercado español se antojan un tanto complejas, si bien podrían resumirse en una sola frase: la pérdida de confianza del inversor extranjero. Lo evidencia el hecho de que antes del comienzo de la crisis la mitad de la capitalización del Ibex 35 estuviese en manos de inversores internacionales. Ahora, este porcentaje se reduce a apenas el 20%. La mayoría de los analistas coinciden en señalar que el ruido que se ha generado en torno a España es la razón que está detrás de esta evidente fuga de capitales.

 

El recrudecimiento de la crisis de deuda soberana y la previsión de una nueva recesión económica han terminado de expulsar a los inversores de un mercado de renta variable que, desde 2010, ha perdido casi un 40% de su valor. Traducido a euros, esto le ha costado a las compañías que integran el selectivo algo más de 100.000 millones de euros en términos de capitalización. La Bolsa española está barata, si bien esto por sí mismo no es reclamo suficiente para unos inversores que, por ahora, prefieren mantenerse al margen de un mercado que desde enero cae un 10,5%.

 

Si bien la pérdida de confianza por parte del inversor extranjero es la justificación que explica el comportamiento del mercado español, un análisis más exhaustivo podría ayudar a explicar este desinterés por el mercado español. La primera de ellas estaría, de acuerdo con los expertos, en las desoladoras expectativas que se auguran para una economía que, según datos del propio Gobierno, se contraerá este año un 1,7%. Por si fuera poco, firmas como Citigroup o Bank of America-Merrill Lynch han predicho estos días de una recesión aún más abultada ante las medidas de austeridad aprobadas por el Ejecutivo para atajar el déficit. “Esto hará que el país necesite algún tipo de ayuda por parte del FMI”, asegura Citigroup.

 

Por lo pronto, las negativas previsiones que existen sobre su economía, unido al ruido mediático que se genera en su entorno, sirve para que los gestores que siguen una metodología de arriba a abajo, es decir, que a la hora de realizar sus inversiones se fijen en primer lugar en la macroeconomía, descarten automáticamente entrar en el mercado español. De igual forma, muchos gestores con un estilo bottom-up reconocen encontrar interesantes oportunidades de inversión que en última instancia son descartadas por el riesgo que supone apostar por un país cuya solvencia está siendo puesta en tela de juicio.

 

La desconfianza sobre la economía española se ve claramente reflejada en la evolución de la prima de riesgo, que actualmente se mueve por encima de los 400 puntos básicos. Ni para el Estado ni para las compañías españolas esto es baladí. Según cálculos del BBVA, por cada 100 puntos que aumenta el spread supone un coste extra para España de 12.400 millones de euros anuales. Para las empresas el efecto es doble. Por un lado, la financiación se encarece. Por el otro, dada la correlación que existe actualmente entre este indicador y el mercado, por cada 50 puntos básicos que se amplía el diferencial entre el bono español a 10 años y el bund el hachazo para el Ibex 35 sería del 6%, aproximadamente.

 

Si bien esto ha tenido una clara repercusión en el conjunto del mercado español, el impacto ha sido especialmente significativo en un sector financiero con un peso en el Ibex 35 muy elevado. De hecho, no han sido pocas las ocasiones en las que los analistas han recordado la fuerte bancarización del índice. Actualmente, hasta siete entidades financieras forman parte del selectivo, una situación que en el actual entorno de dudas e incertidumbres que se ciernen sobre el sector suponen un auténtico lastre para el mercado español.

 

La idiosincrasia del Ibex 35, ¿factor que contribuye a la debacle?

Aunque la desconfianza que existe sobre el sector financiero no es algo que ataña exclusivamente a España sino que también al resto de Europa, a nadie se le escapa que, si el sector financiero europeo genera dudas, el español más, lo que ha llevado a muchos inversores a deshacer posiciones en firmas como Santander o BBVA que, pese a contar con la ventaja de tener la mayor parte de su negocio en el extranjero, se han visto penalizadas por la marca España. En este sentido, cabe recordar que casi un cuarto del Ibex 35 lo forman estos dos valores. Sumadas el resto de entidades -CaixaBank, Bankia, Sabadell, Popular y Bankinter- el peso de la banca en el índice roza el 30%.

 

Fuera del sector financiero, ¿con qué armas puede defenderse el Ibex 35? No cabe duda de que Telefónica, la que tradicionalmente ha sido considerada la joya de la corona del mercado español, ha perdido atractivo desde el mismo momento en el que a mediados de diciembre anunciara el recorte de su política de retribución al accionista. A pesar de que la operadora sigue siendo la compañía del índice que ofrece una mayor rentabilidad por dividendo, muchos gestores que apuestan por compañías capaces de incrementar año tras año la retribución que pagan a sus accionistas le han dado la espalda. La negativa evolución mostrada por sus acciones en lo que va de año así lo corrobora.

 

Inditex es, por el contrario, uno de los valores que han recibido un apoyo más entusiasta a lo largo de los últimos años. Incluso en plena crisis, el imperio de Amancio Ortega logró cautivar a unos gestores que, a menudo, citan al grupo como ejemplo de lo que el ‘stock picking’ puede aportar en la rentabilidad de una cartera. Muchos son los gestores que han apostado por el valor en el pasado; cada vez menos los que lo hacen en el presente, al haberse encarecido su precio. Entre los que tuvieron al valor en cartera están Christopher Selth, director de inversiones de 5 Oceans AM, gestora global afincada en Sidney que acaba de recibir el mandato de Skandia para su fondo de renta variable global. Entre los que reconocen seguir teniéndolo Matthew Siddle, gestor del Fidelity European Larger Companies.

 

¿Dónde encontrar las oportunidades en España?

No obstante, el mercado de renta variable español sigue ofreciendo interesantes oportunidades de inversión. Al menos, así lo creen expertos como Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, al considerar que el hecho de que muchos inversores internacionales tengan orden de vender las cotizadas españolas sin hacer ningún tipo de distinción entre valores ha destapado grandes oportunidades de inversión en el mercado de renta variable. “Mirando el gráfico histórico de algunos índices se demuestra que las crisis han supuesto oportunidades para el inversor de largo plazo”, asegura.

 

Entre ellas, Gregorio cita a empresas que han logrado registrar un buen comportamiento gracias a unos beneficios que han seguido creciendo durante la crisis, a un alto grado de internacionalización que diversifica el riesgo y a una posición de caja neta que, en algunos casos, supone más del 50% de la capitalización bursátil del valor. Eso sí: sus mayores convicciones –CAF, Vidrala, Europac y Pescanova- están fuera del Ibex 35. Sólo OHL forma parte del selectivo. En la adversa coyuntura actual, la mayoría de expertos y analistas que, a pesar de todo, siguen apostando por el mercado español (según un sondeo de encuestafacil.com realizado entre las gestoras españolas revela que el consenso espera una subida del Ibex 35 del 6% en los próximos doce meses) apelan al tiempo y al largo plazo como principal aliado.
 

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